Daniel Ortega ha firmado millonarios proyectos que solo quedan en maquetas y papel. Aquí con Wang Jing, el socio para el proyecto del canal interoceánico. LA PRENSA/Archivo.

Los cinco megaproyectos de los que Ortega se jactaba y que solo resultaron ser espejismos

Cuando de vender humo se trata, Ortega es un experto. Una y otra vez en estos últimos 15 años ha ofrecido millonarios proyectos en la tierra, agua y el espacio, quedaron en planos y maquetas. El último fue la mayor mentira, el Gran Canal Interoceánico, con el que embobó a sagaces empresarios criollos.

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El régimen de Daniel Ortega busca este domingo 7 de noviembre aferrarse al poder por cinco años más, a través de unas cuestionadas elecciones generales y completar así un periodo de 20 años consecutivos, tras 15 años de gobernar a un país pobre y en crisis, al que ha prometido cientos de cambios y proyectos que no ha cumplido.

Durante estos 15 años, Ortega ha prometido resolver la vida de los nicaragüenses a través de faraónicos proyectos. Sin embargo las promesas de Ortega han pasado de un proyecto a otro que solo quedan en maquetas y sin explicación alguna son descartados o bien, dejados a medias.

Estos son algunos de los megaproyectos del régimen que han quedado en papel:

1- La Refinería El Supremo Sueño de Bolívar

El 21 de agosto de 2007, a ocho meses de su retorno a la Presidencia, Ortega y Hugo Chávez (q.e.p.d.) mandatario en ejercicio de Venezuela, anunciaron la construcción de una refinería que se llamaría El Supremo Sueño de Bolívar. 

Medios locales e internacionales destacaron que Chávez y Ortega colocaron la primera piedra de la refinería, El Supremo Sueño de Bolívar, en Piedras Blancas, a 8 kilómetros de Puerto Sandino, en el Pacífico nicaragüense.

La obra tendría un valor aproximado de 4 mil millones de dólares desembolsados por Venezuela. La idea era que esta se alimentara con petróleo venezolano y que abasteciera las necesidades del país y exportara el excedente de la producción a Centroamérica y Estados Unidos. 

Entre los proyectos que quedaron a medio camino por el colapso de la cooperación de Venezuela figura la refinería que prometió para Nicaragua el fallecido presidente de Venezuela, Hugo Chávez. Aquí ambos colocan la primera piedra del proyecto. LA PRENSA/ARCHIVO

De haberse cumplido esos planes, la construcción de la refinería debió concluir a más tardar, entre 2011 y 2012 y a partir del 2011 debía tener la capacidad de producir 150 mil barriles de crudo al día, convirtiéndola en “la refinería más grande de Centroamérica”, según la catalogó el mismo Ortega.

Mientras que Chávez aseguró entonces que la producción de combustibles generaría entre 600 y 700 millones de dólares netos en ganancias.

Sin embrago, la refinería pactada entre Ortega y su homólogo ya fallecido Hugo Chávez fue una realidad a medias, pues diez años después (2017) pasó a ser una planta de almacenamiento con capacidad para un millón de barriles de crudo.

2- Puerto de Aguas Profundas

El proyecto de construir un puerto de aguas profundas en Nicaragua ha tenido varios cambios de ubicación. En 2007, el régimen con la asistencia venezolana, anunció que se construiría el puerto de aguas profundas en el Caribe, pero eso tampoco ocurrió. Ante el incumplimiento, Ortega anunció en julio 2010, en esta ocasión que empresas coreanas construirían un puerto de aguas profundas en el puerto en la Costa Caribe Sur, se estimó que la inversión inicial sería de 500 millones de dólares, pero esto tampoco se concretó.

En 2015, el régimen anunció su interés por construir un puerto de aguas profundas en el municipio de Bluefields, en la Región Autónoma de la Costa Caribe Sur (RACCS) y no en el puerto de Monkey Point.

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El entonces ministro de Transporte e Infraestructura, Pablo Fernando Martínez, expresó a los medios que habían pedido apoyo a Taiwán para construir ese puerto, en lugar de construir uno en el puerto de Monkey Point, 40 kilómetros al norte de Bluefields, como tenían previsto inicialmente.

Diez años después, en julio 2020, los medios oficialistas anunciaban ─otra vez─ la construcción del puerto de aguas profundas en Bluefields. Pero esta vez aclaró el ministro de Transporte e Infraestructura, Óscar Mojica, que la construcción iniciaría en 2025.

Aunque en agosto de este 2021, Iván Acosta, ministro de Hacienda y Crédito Público (MHCP), anunció que el país iniciará la construcción de un puerto de aguas profundas en Bluefields el próximo año y que el puerto conectará el transporte marítimo de Nicaragua con los países del Caribe.

3- Hidroeléctrica Tumarín

En 2009, la Asamblea Nacional aprobó la ley que otorga una concesión por 30 años para ejecutar el proyecto hidroeléctrico más grande de la historia de Nicaragua.

La empresa Centrales Hidroeléctricas de Nicaragua (CHN) fue la beneficiaria para ejecutar el proyecto hidroeléctrico que se conocería popularmente como Tumarín. No obstante, el proyecto fue variando con el tiempo, y al final quedó paralizado, en parte por un escándalo de corrupción que estalló en Brasil e involucraba a los principales socios que eran las empresas brasileñas Electrobras y Queiroz Galvão.

Tumarín
Maqueta oficial de la hidroeléctrica Tumarín

La hidroeléctrica Tumarín se ubicaría en el municipio de La Cruz de Río Grande, en la Costa Caribe Sur, exactamente en la cuenca del Río Grande de Matagalpa, y tendría una extensión de 3,700 manzanas, unos 26 kilómetros cuadrados. Los pobladores de esas tierras serían indemnizados y reubicados en un nuevo pueblo, Apawás, que la empresa construiría para ellos.

El proyecto tendría un costo estimado de 1,200 millones de dólares, estaría listo a finales del año 2018, y aportaría al país unos 253 megavatios de energía renovable. Según la Ley 965, Ley Especial para el Desarrollo del Proyecto Hidroeléctrico Tumarín” esta obra reduciría el gasto de unos 100 millones de dólares anuales en la compra de petróleo para la generación de energía.

4- El satélite Nicasat 1

El ambicioso proyecto tecnológico bautizado en 2012 como Nicasat-1, de acuerdo con los planes iniciales del Instituto de Telecomunicaciones y Correos (Telcor), estaría en órbita y generando beneficios a granel desde el último trimestre del 2015. Pero ya estamos en 2021 y aún no hay satélite.

El proyecto espacial costaría 254 millones de dólares que serían pagados en un periodo de 15 años a bancos chinos que estuviesen dispuestos a financiarlo, pero aparentemente nadie estuvo interesado.

La construcción del aparato que iba a llegar hasta el espacio iba a estar a cargo de la empresa asiática Gran Muralla China. El propósito era la puesta en órbita de un satélite de fabricación china desde una altura de 36,000 kilómetros sobre la superficie de la tierra, el rango de cobertura del satélite abarcaría desde México hasta Colombia, países a los que Nicaragua vendería servicios y obtendría ganancias en materia de espacios y derechos en comunicaciones.

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Orlando Castillo (q.e.p.d.) junto al hijo del dictador, Laureano Ortega Murillo, en el momento que estaban promoviendo el proyecto de un satélite nicaragüense, proyecto que no se realizó. LA PRENSA/ARCHIVO

A nivel local, según las autoridades la señal de las comunicaciones llegarían a lo más profundo del territorio, habría capacidad de observar el territorio palmo a palmo, monitorear cualquier emergencia por desastres naturales e implementar sistemas de educación digital a todo el territorio, entre otros cientos de beneficios.

En noviembre 2015, el director de Telcor, el ahora fallecido Orlando Castillo, exdirector del Instituto de Telecomunicaciones y Correos (Telcor), hizo otro anuncio: «Nicaragua encargó satélite de telecomunicaciones a China por 346 millones de dólares». Con ese serían dos los satélites que adquiriría el país. Es decir, que Nicaragua esperaba contar con dos satélites de comunicaciones para el 2017.

5- El Gran Canal Interoceánico

El 22 de diciembre de 2014, los medios oficialistas anunciaban alegremente la ceremonia de inauguración de obras iniciales del Gran Canal Interoceánico. El gigantesco proyecto valorado en 50 mil millones de dólares y rodeado de escepticismo y cuestionamientos.

El 3 de julio del 2012, con el cuento de que Nicaragua avanzaría en una ruta definitiva para “derrotar la pobreza heredada del pasado neoliberal”, el régimen aprobó la Ley 840, Ley del Régimen Jurídico del proyecto del Gran Canal y de la Autoridad del Gran Canal, para sentar las bases legales del fallido intento de canal.

El proyecto del canal interoceánico de Nicaragua, en resumen, se trataba de una inversión privada del empresario chino Wang Jing y de inversores internacionales buscados por él, bajo su firma Hong Kong Nicaragua Canal Development (HKND-Group).

Maqueta del gran canal interoceánico de Nicaragua presentada por HKND. LAPRENSA/ REPRODUCCIÓN

La megaobra garantizaría una conexión interoceánica de 278 kilómetros de longitud, y entre 230 y 520 metros de anchura. Empezaría en Punta Gorda, pasaría por Nueva Guinea, El Tule, el lago Cocibolca, entraría por el río Las Lajas (que cruza la Carretera Panamericana Sur) y luego al río Brito, hasta salir a Pacífico.

El régimen de Ortega esperaba que el crecimiento promedio pasara del 4.5 por ciento del PIB a un 10 por ciento en los primeros años de operación del canal, más la creación de unos 50 mil empleos durante los cinco años de construcción y otros 250 mil cuando empezara a funcionar a fines del 2019 o inicios de 2020.

Empezaría a funcionar a finales de 2019 o inicios de 2020, año en que 3,576 barcos pasarían por el canal nicaragüense. 

La concesión canalera entregó a Wang Jing poderes ilimitados sobre la soberanía nicaragüense “por un término de 50 años a partir del inicio de operaciones comerciales” del canal y prorrogables por 50 años más.

El 13 de junio de 2019 venció el plazo de seis años para que la empresa china HKND demostrara que podía financiar el canal. A partir del 14 de junio y hasta el 12 de septiembre la concesión podía ser cancelada. Nada sucedió.

En agosto de 2019 Daniel Ortega revivió el tema de su canal. Durante un acto de la Fuerza Naval dijo que no ha “renunciado” a hacerlo realidad.

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