Venezuela lo demuestra: la única autoridad es la autoridad moral

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Desde niños nos han hecho creer que la máxima autoridad en una nación es el Estado, los políticos. Nos lo han inculcado en la escuela que, precisamente, responde a “programas de estudio” impuestos por los políticos y burócratas.

Pero hete aquí, por mostrar un ejemplo de lo que normalmente ocurre en todos los países, que después de los terremotos en Venezuela las fuerzas del Estado y sus burócratas, se han dedicado a dificultar la ayuda humanitaria, y hasta han estado saqueando propiedades mientras las personas morían por falta de rescate a tiempo.

La ciencia de la moral es la que estudia las leyes de la naturaleza para lograr la adecuación del hombre al orden del cosmos, de modo que se desarrolle plenamente. Y, por cierto, todo ser humano quiere lograr su evolución plena, la felicidad, la perfección (el último fin, el bien).

De modo que las personas seguirán de buen grado a quién mejor los conduzca hacia y dentro del orden natural, quién tenga más autoridad moral. Es el liderazgo por influencia que todos siguen de buen grado en tanto los conduzca a un mejoramiento personal ya sea espiritual, físico o profesional.

Por otro lado, precisamente aquello que pretende desviar el curso natural, espontáneo del cosmos, de la vida, es la violencia según ya la definían los griegos como Aristóteles. De modo que la violencia solo puede desordenar, destruir.

Y resulta que los Estados modernos, en particular los políticos y burócratas, se arrogan el monopolio de la violencia con el que recaudan impuestos —de otro modo desaparecerían— e imponen “leyes”. La «autoridad» coercitiva está hecha, precisamente, para violar el orden natural y sus leyes, para forzar el desvío del desarrollo natural de la vida, pretende imponer un orden por compulsión, una sociedad artificial diseñada por el raciocinio del algún o algunos iluminados, que suplante lo natural y solo consigue destruir.

La autoridad moral, aunque se soslaye, es la más obedecida que existe. Piense en su vida diaria, las acciones más importantes que realiza las hace por razones morales como el cuidado de su familia. En cambio, todos intentan “legalmente” y hasta “ilegalmente” evadir impuestos y toda ley estatal. Según Isaac Asimov “la violencia es el último recurso del incompetente”, el recurso de quien no puede liderar con razón.

Aldous Huxley, en su obra La Filosofía Perenne, afirma que “las sociedades se mantienen, no principalmente por el miedo de los más al poder coactivo de los menos, sino por una difundida fe en la decencia de los demás”, lo que resulta obvio pues si todas las personas salieran a robar no habría policía capaz de contenerlas. Es decir, es falso que las sociedades necesiten de un poder coactivo para vivir ordenadamente.

Por nombrar un ejemplo a nivel global, internet que tantos cambios y beneficios ha traído, es el resultado de un desarrollo espontáneo sin gobierno central. Pero no es un caos, por el contrario, mejora notablemente el acceso de todos a la información y expresión, transparentando, agilizando y mejorando la organización social.

El autor es miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California
En X @alextagliavini
www.alejandrotagliavini.com

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