Una apuesta que pareciera estar en peligro

Ambos grupos políticos ya entendieron que seguir con la confrontación de diente por diente y ojo por ojo, terminara dejándolos ciegos y chintanos (sin dientes) que ya es tiempo de enterrar el hacha de la guerra y ofrecer un mejor futuro a ese noble pueblo y eso solo puede ser posible escogiendo gobernantes que gobiernen para todos sin distingos de ningún tipo.

Sheynnis y María Corina: dignidad y patriotismo

La nicaragüense, Sheynnis Palacios Cornejo y a la venezolana María Corina Machado… sin duda alguna, representan la dignidad de los pueblos latinoamericanos y constituyen el mejor paradigma para nuestra juventud.

En recuerdo del gran amigo don Gustavo Ortega Artola

Gustavo Ortega Artola fue un ser humano ejemplar. Católico practicante, fiel esposo y amoroso jefe de familia, devoto del trabajo honrado, educó a sus hijos en los valores espirituales del cristianismo y la ética laica del amor a la libertad, la justicia, la democracia y el respeto a los derechos humanos.

Rubén Blades oculta sus propias verdades 

Blades mismo oculta sus propias verdades, y acepta a regañadientes el triunfo de la democracia. Reconozco su talento musical aunque en política su actitud y trayectoria no pasan de ser sueños irrealizables.

Presión internacional blanda en Venezuela

No hay muchas razones para confiar en que el régimen de Maduro cumplirá finalmente el compromiso de celebrar elecciones libres y competitivas; y menos en que si cumple y gana la oposición reconocerá su derrota y le entregará el gobierno.

La gran guerra que ya perdió Israel

La votación en la Asamblea General de la ONU y los bulliciosos y generalizados movimientos sociales y políticos internacionales contra Israel, en protesta por la gran cantidad de muertes civiles en la guerra que por necesidad está librando en Gaza, son pruebas contundentes de esa gran derrota israelí

El sindicalismo: otra víctima de la dictadura

No ha llegado todavía el día de cantar victoria, porque seguimos bajo “la oscurana” de que nos habló su santidad Juan Pablo II en 1996, cuando visitó Nicaragua por segunda vez. Pero ese día llegará, porque es ley de la naturaleza que el bien siempre triunfa sobre el mal…

Atención al suscriptor