Estamos en el mes de mayo cuando la naturaleza se viste de gala. Cuando las flores, las rosas, las violetas y el lirio de agua, mustias por el implacable sol del verano, con los primeros aguaceros renuevan sus colores en una fiesta de policromía y de perfumes sin igual. Cuando los pájaros, el zenzontle, el chocoyo y la urraca entonan sus mejores cantos para alegría del campo y la ciudad. No es por casualidad, entonces, que mayo se encuentra identificado con la mujer y más explícitamente, con lo más grandioso que produjo el Creador sobre la tierra, que todos conocemos con el venerable nombre de Madre.
Para hablar o escribir sobre la madre hay que quitarse el sombrero, como decían nuestros abuelos. Pobre o rica, fea o bonita, gorda o esbelta, profesional o ignorante, no importa su condición social, para el que ama a su madre ella encarna todo lo bello, todo lo hermoso, todo lo bueno que en el mundo existe.
Podría seguir escribiendo sobre la madre hasta el infinito, principalmente ahora que se acerca el 30 de mayo, día en que los nicaragüenses las celebramos, de sus sufrimientos, de sus amargas lágrimas derramadas, de sus dolores y angustias por nuestras enfermedades, de los sueños perdidos en el mar de la desesperanza y de tantas cosas más, pero hoy quiero referirme al sobresaliente papel que están desempeñando dos mujeres latinoamericanas, la una nicaragüense y la otra venezolana, en la lucha por alcanzar la libertad y la democracia para los pueblos oprimidos de Nicaragua, Venezuela y Cuba.
Habría que ser un poeta de inspiración divina, para cantar la grandeza de estas dos mujeres que hoy mantienen la atención mundial, por sus fulgurantes ejecutorias. La una por su humildad y belleza encantadora y la otra por su extraordinario patriotismo y desprendimiento, sometido ya a toda prueba. Me estoy refiriendo a la nicaragüense, Sheynnis Palacios Cornejo y a la venezolana María Corina Machado. Ellas, sin duda alguna, representan la dignidad de los pueblos latinoamericanos y constituyen el mejor paradigma para nuestra juventud.
Sheynnis nació en Managua el 30 de mayo del 2000 y después de grandes sacrificios junto a su humilde familia, logró ir conquistando varios títulos de belleza en su querida Nicaragua. A principios de diciembre del año pasado alcanzó su sueño dorado al ser coronada como Miss Universo 2023 en San Salvador. Es periodista de profesión. Es católica. La dictadura de los Ortega-Murillo, como una más de sus tantas estupideces, le ha prohibido a ella y a su familia el retorno a su tierra natal. Pero Sheynnis, apretando su bandera azul y blanco sobre su corazón y derramando abundantes lágrimas, según una de sus amigas dice que le dijo en privado que “solo volverá a su patria querida cuando esta vuelva a la democracia”. Por su amor por Nicaragua y por su sonrisa seductora, repartiendo besos, es nuestra mejor embajadora ante el mundo entero.
María Corina Machado nació en Caracas, Venezuela, el 7 de octubre de 1967. Es ingeniera industrial y profesora. Fundadora del Movimiento político Vente Venezuela, cofundadora de Venezuela Súmate y Soy Venezuela. Casada y divorciada, tiene 3 vástagos: Ana Corina, Ricardo y Henrique, todos de apellido Sosa Machado. Lleva más de 20 años luchando contra la dictadura chavista y fue despojada de su curul en la Asamblea Nacional en junio del 2023. En las elecciones primarias del año pasado triunfó arrolladoramente con el 92 por ciento del respaldo popular.
El dictador Maduro y sus secuaces prohibieron en este 2024 su inscripción como candidata a la Presidencia de la República, pero ella en un gesto de admirable desprendimiento cedió su lugar a la profesora Corina Yoris y al ser esta también rechazada, al diplomático Edmundo González Urrutia, quien representará a la Plataforma Unida Democrática (PUD) en las elecciones nacionales programadas por la dictadura para el 28 de julio próximo.
Hay gran expectación mundial por estos comicios que se espera no sean fraudulentos y María Corina Machado, con su enorme popularidad y con su actitud valiente e inclaudicable, se ha convertido en el símbolo de los pueblos oprimidos que como Venezuela, Cuba y Nicaragua luchan en condiciones adversas por su libertad.
El autor es periodista y secretario general de la Asociación de Nicaragüenses en el Extranjero (ANE).