Guerra civil de los espíritus: la dictadura que prohibió pensar

Nicaragua es un laboratorio. Un experimento. Una prueba de concepto para el autoritarismo del siglo XXI. Si quieren ver cómo muere una democracia sin tanques, sin discursos épicos ni campos de concentración, miren aquí… Y si el mundo quiere salvar sus democracias, que comience por mirar este funeral en marcha.

La Declaración de Independencia de EE. UU. y el derecho a la rebelión

Importa pues conocer estas verdades que, aunque luzcan obvias al leerlas, son ignoradas por muchos. Hay que hacerlas virales para que accedan a ella universitarios, militares, políticos y todos aquellos que aspiren a gobiernos verdaderamente al servicio de la dignidad inalienable del ser humano.

4 de julio bajo el imperio de Trump

“Estados Unidos cuenta con una sólida y próspera red de organizaciones de la sociedad civil, expertas en el ejercicio de sus libertades civiles. Su estructura federalista descentralizada es más difícil de manipular para cualquier persona o partido… Esto hace que sus sistemas electorales sean más resilientes que los más centralizados”.

La lucha política del siglo: libertad vs. tiranía

Los regímenes autoritarios son como el negativo de la anterior descripción. Independiente del color que presenten, ellos consideran al individuo como una pieza del engranaje que debe estar totalmente subordinada al poder.

Romper ciclos

No necesitamos más revoluciones socialistas, más estafadores de pueblos enteros ni más doctrinas fracasadas y foráneas a nuestra identidad capitalista occidental, pues esas ya han saqueado fortunas y empobrecido a naciones enteras.

Doña Violeta y su legado inconmensurable

Ambos marcharon juntos por este valle de lágrimas bebiendo en el cáliz de la amargura, pero han pasado a la inmortalidad nimbados de gloria, por lo que me propongo hacer un breve repaso de sus vidas, primordialmente para que las futuras generaciones de nicaragüenses les rindan, en el altar de la patria, el tributo que se merecen.

Una mujer en la historia

Cuando las cenizas de doña Violeta vuelvan a su patria, será porque las sombras que hoy oscurecen al país se habrán disipado, y entonces su retorno será una celebración de la democracia y de la libertad, y la prueba de que Nicaragua ha vuelto a ser República, como quería Pedro Joaquín y lo quiso ella.

De aquí me voy directo al cementerio

El camino hacia la República es largo y sinuoso, pero indefectiblemente nos conduce a la “tierra prometida”, la misma que soñaron nuestros héroes y mártires, la misma que sueñan los miles de exiliados, los perseguidos, los desnacionalizados y los presos políticos.

Doña Violeta y la lógica de las madres

La expresidenta, símbolo de la paz y la reconciliación en Nicaragua, muere en el exilio. Su ejemplo resplandece para las futuras generaciones, en contraste con el modelo totalitario que los Ortega Murillo quieren imponer.

La muerte de doña Violeta y una coincidencia providencial

“El 14 de junio podría convertirse en un día para honrar la democracia en Nicaragua, para recordar que sí han existido líderes que gobernaron con principios. Más que una simple coincidencia, puede verse como un eco de la historia, una fecha que une a quienes supieron liderar con el corazón puesto en el bien común”.

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