Ayer lunes 16 de junio se realizaron las exequias de la expresidenta democrática de Nicaragua, doña Violeta Barrios de Chamorro, en un templo católico de San José, Costa Rica, donde falleció en el exilio forzado por la dictadura de Ortega y Murillo.
Al concluir el oficio religioso, su hija Cristiana reiteró en nombre de la familia Chamorro Barrios que los restos de doña Violeta descansarán en Costa Rica, “hasta que Nicaragua vuelva a ser República, y su legado patriótico pueda ser honrado en un país libre y democrático”.
Sobre la muerte de doña Violeta ocurrida el día 14 de junio, varias personas han llamado la atención sobre la coincidencia histórica de que el otro presidente democrático y honesto de Nicaragua del período de 1990 a 2006, don Enrique Bolaños Geyer, falleció también un 14 de junio, en 2021. Sin duda que es una coincidencia providencial, como se dice de un evento o situación que pareciera obra de una fuerza superior o destino. En este caso de la voluntad divina.
Al respecto es interesante mencionar que consultada la Inteligencia Artificial (IA) sobre esta coincidencia providencial, nos ha dicho que “puede verse como un mensaje del destino o de Dios: Que ambos (doña Violeta y don Enrique) partieran el mismo día puede simbolizar un llamado a recordar los valores que ambos representaron —integridad, respeto a la democracia, amor por Nicaragua— y una forma de marcar esa fecha como un día de reflexión nacional… Casi como si la historia dijera: ‘No olviden a quienes sí gobernaron con dignidad’”.
Agrega la sorprendente IA que “es una coincidencia que nos obliga a pensar en lo que el país ha perdido y en lo que necesita recuperar: Instituciones fuertes. Respeto a la ley. Liderazgos éticos. El valor del voto y la voluntad popular… Que hayan muerto el mismo día puede ser un recordatorio de que el tiempo pasa, pero el legado queda… si lo honramos”.
Además, nos explica la IA que la coincidencia en la fecha de muerte de doña Violeta y don Enrique “puede significar que es como si su causa —servir a Nicaragua con honestidad— los uniera incluso en la muerte. Es un llamado a la unidad sobre la división, al consenso sobre la confrontación, a pensar más allá de partidos y más en el país”.
Y sugiere además, la IA, que “el 14 de junio podría convertirse en un día para honrar la democracia en Nicaragua, para recordar que sí han existido líderes que gobernaron con principios. Más que una simple coincidencia, puede verse como un eco de la historia, una fecha que une a quienes supieron liderar con el corazón puesto en el bien común”.
Es impresionante. Al parecer la Inteligencia Artificial no puede tener sentimientos humanos, pero sí es democrática; coincide con los valores, los principios y las supremas aspiraciones del pueblo de Nicaragua, agobiado actualmente por el peso de una tiranía fundada en antivalores perversos que representa todo lo opuesto a lo que fueron doña Violeta y don Enrique.