La familia del joven asegura que recibió llamadas de los presuntos secuestradores que pedían más de 10,000 dólares para liberar al deportista. Por ahora, las autoridades han detenido a tres sospechosos, pero no han dado con el paradero del joven.
La familia del joven asegura que recibió llamadas de los presuntos secuestradores que pedían más de 10,000 dólares para liberar al deportista. Por ahora, las autoridades han detenido a tres sospechosos, pero no han dado con el paradero del joven.
Esta psicóloga costarricense, Ruth Quirós, se ha acercado tanto a los refugiados nicaragüenses que ya hasta la identifican como “la chelita matagalpina”
Por las mañanas estudia y por las tardes recorre las calles de Chinandega para hacer mandados de sus vecinos. Su objetivo es ayudar a su abuelita aun cuando se expone a los peligros y a las burlas de algunos de los clientes.
Fue asesor de la ministra Sonia Castro y asiduo de la casa de los Ortega Murillo entre 2014 y 2018. Hoy, está exiliado y trabaja como enfermero en Estados Unidos.
Dice que se siente “como Sheynnis Palacios” por el impacto que su nombramiento de obispo ha tenido en Nicaragua, país del que salió en 1984 para escapar del Servicio Militar sandinista.
Un desigual combate en una loma al Este de Managua derivó en un baño de sangre que, 46 años después, sigue generando debate. Es la historia de la Colina 110
En Costa Rica, los miskitos buscan refugio de los crímenes cometidos por los colonos y de la persecución política del régimen Ortega-Murillo. Pero una cultura distinta, la barrera del idioma y la discriminación agravan las dificultades de su exilio.
Hombres que sobrevivieron bebiendo sangre de tortuga, aferrados a una tapa de termo o que descansan para siempre en el mar. Naufragios de muerte, milagro y olvido.
Se refirió a Rosario Murillo como “la vieja esa llena de piedras” y a Cristina Fernández como “vieja peor que el tuerto”. De Vladímir Putin dijo que era “un hijo de puta”. Mujica opinaba sin miedo y así mismo recibió la visita de la muerte.
Un mes antes de fallecer, Kepa Amuchastegui pidió ayuda económica a sus seguidores. El cáncer de vejiga le impedía trabajar y no pudo cumplir el deseo de pasar sus últimos días en un escenario. Era ateo, de ascendencia vasca y nunca vio la novela que lo hizo famoso: Yo soy Betty, la fea.
El doctor Delgado, exiliado por alertar sobre las falencias del sistema de salud en Nicaragua, relata cómo la dictadura convirtió su voz en un blanco político