El ginecólogo Richard Sáenz Coen, exiliado en Estados Unidos, trabaja como enfermero porque no ha podido homologar el título de médico. LA PRENSA/ CORTESÍA

Richard Sáenz Coen, el ginecólogo de las Ortega Murillo

Fue asesor de la ministra Sonia Castro y asiduo de la casa de los Ortega Murillo entre 2014 y 2018. Hoy, está exiliado y trabaja como enfermero en Estados Unidos.

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Corría el año 2014 y el ginecólogo Richard Neil Sáenz Coen trabajaba como asesor de la entonces ministra de Salud, Sonia Castro, cuando esta última le realizó la siguiente llamada:

—Doctor, necesito que vea a una paciente de emergencia.

—¿Qué paciente es?

—Véngase aquí al Hospital Militar. Lo voy a mandar a traer. Cuando venga, aquí le digo.

—Está bien.

Una ambulancia llegó por Sáenz Coen y, cuando iban entrando en el Hospital Militar, el médico vio el lugar tomado por militares. Es normal que el centro hospitalario esté custodiado por soldados, pero en esa ocasión había mayor presencia militar como si se tratara de un operativo del Ejército.

Cuando Sáenz Coen se presentó ante Castro, ella le dijo:

—Doctor, vamos a operar a una paciente de un alto perfil. Necesitamos entrar ya.

—Está bien, pero necesito ver el expediente.

—Es que no hay tiempo para el expediente. Necesitamos que se faje con esta paciente.

—Sí, doctora, pero necesito conocer el expediente. Lo necesito para poder prepararme para la cirugía.

Ante la insistencia, Castro le cedió el expediente.

Tras leerlo, Sáenz Coen asegura: “Jamás advertí que la paciente era hija de Daniel Ortega y Rosario Murillo”.

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Por ética profesional, Sáenz Coen no identifica cuál de las hijas de los Ortega Murillo era la paciente, pero asegura que le practicó exitosamente una cesárea y, como la entonces ministra Sonia Castro también es ginecóloga, ella fue su asistente en la operación.

Tras salir del quirófano, Sáenz Coen se reunió con Daniel Ortega y Rosario Murillo, quienes para entonces ya tenían avanzada la consolidación de su actual dictadura, pero el médico asegura que él no los conocía bien para entonces.

El ginecólogo Richard Sáenz Coen le trabajó cuatro años a la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo. En la imagen, con la voluntaria de una brigada médica extranjera que llegó al país. LA PRENSA/ CORTESÍA
El ginecólogo Richard Sáenz Coen le trabajó cuatro años a la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo. En la imagen, con la voluntaria de una brigada médica extranjera que llegó al país. LA PRENSA/ CORTESÍA

“Honestamente, si usted me hubiera preguntado en ese momento quién era Daniel Ortega, yo sabía quién era Daniel Ortega, que era el presidente, pero si me preguntaba quién era Rosario Murillo, yo no la conocía. No me interesaba la política y en aquel momento yo estaba recién llegado al país”, aclara Sáenz Coen.

El ginecólogo les dijo a Ortega y Murillo que la cirugía había salido bien. Los invitó a entrar a la sala para que conocieran al nuevo nieto.

“Les di el parte como se lo daría a cualquiera que tuviera su hija y estoy saliendo del quirófano. Les di la mano y ellos me dijeron que muchas gracias. Me di la vuelta y los dejé”, recuerda el ginecólogo.

Cuando se reunió con Sonia Castro, ella le advirtió que acababa de hablar con el “comandante” y con la “compañera”.

“No te creo”, le dijo a Sáenz Coen su esposa, en la noche de ese día, cuando el médico llegó a su casa y le contó la anécdota.

Sáenz Coen como médico autorizado en un evento de artes marciales, contratado por un hijo de los Ortega Murillo, Maurice
Sáenz Coen como médico autorizado en un evento de artes marciales, contratado por un hijo de los Ortega Murillo, Maurice. LA PRENSA/ REPRODUCCIÓN DE VÍDEO

Exiliado y despojado

Han transcurrido casi 11 años de ese primer encuentro de Sáenz Coen con los Ortega Murillo, y ahora él está exiliado en Estados Unidos, luego de que ellos lo confiscaron y lo despojaron, entre activos y pasivos, de aproximadamente siete millones y medio de dólares, asegura el galeno.

Tras las protestas de abril de 2018, y luego de negarse a las órdenes de Sonia Castro de instruir al sistema de salud nacional que se les negara la atención a los heridos en las manifestaciones, Sáenz Coen renunció a su alto cargo en el Ministerio de Salud (Minsa), lo que ocasionó que fuera señalado de malas prácticas e inhabilitado como médico.

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Además, como también tenía negocios, fue acusado de defraudación fiscal y encarcelado en varias ocasiones, lo que finalmente lo obligó a salir del país en 2021.

Sáenz Coen no se arrepiente de haber trabajado para el Estado nicaragüense entre 2014 y 2018, porque durante ese período ayudó a elaborar la actual norma médica nicaragüense, porque estaba desactualizada. “Soy coautor de la norma médica nicaragüense”, afirma.

Lo que Sáenz Coen lamenta es haber desconocido en ese momento que el sandinismo ha hecho mucho daño al país y que no debió haberle trabajado a los Ortega Murillo.

“Me arrepiento de no haber investigado más y de no haber conocido más la historia de Nicaragua”, comenta.

Sáenz Coen, a la derecha, atendió médicamente a Susana López, en el centro y mamá de uno de los jóvenes asesinados durante 2018, Gerald Vásquez. LA PRENSA/ CORTESÍA
Sáenz Coen, a la derecha, atendió médicamente a Susana López, en el centro y mamá de uno de los jóvenes asesinados durante 2018, Gerald Vásquez. LA PRENSA/ CORTESÍA

Aunque Sáenz Coen es nicaragüense, nacido en Chinandega en 1988, se fue del país cuando tenía 8 años, a Italia, donde vivió y estudió, y no regresó a Nicaragua sino hasta el año 2014, cuando recién se había especializado como ginecólogo y obstetra enfocado en niñas y adolescentes.

Lo que lo obligó a regresar a Nicaragua fue la muerte de sus padres, Ronald Sáenz y Esther Coen, fallecidos ambos de cáncer, y él necesitó llegar para cuidar los negocios de la familia, que consistían principalmente en una finca de más de 600 manzanas de tierra y una camaronera, el negocio fuerte del papá.

La idea de Sáenz Coen era vender todo y regresar a Italia, pero explica que se fue “enamorando de los negocios”. Incluso, él fundó su propia empresa de “automatización industrial y metalmecánica”, con la que vendía repuestos de maquinaria industrial y tenía clientes como los ingenios azucareros Monterrosa y San Antonio, así como una industria aceitera del Caribe Sur del país, entre otros.

La ministra Castro

Richard Sáenz Coen conoció a la exministra de Salud, Sonia Castro, en circunstancias similares a las que conoció a los Ortega Murillo, sin saber de quién se trataba e ignorándola.

Mientras intentaba vender la herencia de sus padres, a Sáenz Coen le ofrecieron un empleo en el Minsa, el que aceptó y se quedó trabajando en el Hospital Bertha Calderón, donde la especialidad es la atención a las mujeres.

Sáenz Coen se graduó como médico en la universidad de Roma La Sapienza y, además, habla cuatro idiomas: inglés, francés, italiano y español.

Sus compañeros médicos vieron sus capacidades y lo recomendaron con Sonia Castro, quien lo contactó y le pidió que trabajara con ella en el proyecto de elaboración de la norma médica nicaragüense, para el área de Ginecología.

Sin embargo, antes tuvo un encuentro atropellado con ella.

Sáenz Coen dice que haber estudiado Medicina y escribir ensayos científicos lo alejó algo de Dios y se convirtió en una persona soberbia y disoluta, después de incluso haber estudiado en un seminario para convertirse en sacerdote. Su vida llegó a estar tan desordenada, que procreó ocho hijos con siete mujeres distintas. Hoy le da vergüenza explicarles eso a sus hijos.

Para cuando conoció a Sonia Castro, aún estaba en esa etapa, en la que sólo le importaba lo científico.

Ambos se encontraron en una actividad del Minsa y ella le hizo una pregunta, pero él pensó que “era un médico más haciéndome preguntas”, y le respondió: “Sí, sí, sí, sí, en otro momento, con permiso, ahorita estoy ocupado”.

Sonia Castro, exministra de Salud y actual asesora de la dictadura en temas de salud. Está sancionada por Estados Unidos por violaciones a los derechos humanos. LA PRENSA/ ARCHIVO
Sonia Castro, exministra de Salud y actual asesora de la dictadura en temas de salud. Está sancionada por Estados Unidos por violaciones a los derechos humanos. LA PRENSA/ ARCHIVO

“Me pareció alguien insignificante y la pregunta que me hizo no fue muy científica. Digamos que no usó un lenguaje muy científico, entonces no me interesó”, explica ahora Sáenz Coen.

Otro médico, amigo de Sáenz Coen, observó la escena y se dirigió a él con estas palabras:

—No jodás, ¿sabés con quién estabas hablando?

—¿Con quién?

—Con la ministra.

—¿Cómo que la ministra?

—Sí, hombre.

—Hoy me corre.

Sin embargo, Castro no tomó represalias contra Sáenz Coen, sino que, por el contrario, le pidió que fuera su asesor y fue después cuando le pidió que operara a la hija de los Ortega Murillo. Todo ocurrió en 2014.

La relación entre Sáenz Coen y Castro se volvió tan estrecha que trascendió lo laboral y se convirtieron en amigos, al punto de contarse confidencias mutuamente.

El ginecólogo Sáenz Coen apoyó las protestas de 2018 curando a los heridos. LA PRENSA/ CORTESÍA
El ginecólogo Sáenz Coen apoyó las protestas de 2018 curando a los heridos. LA PRENSA/ CORTESÍA

En la actualidad, Castro está acusada de crímenes de lesa humanidad, como cómplice de los Ortega Murillo en negar la atención a los heridos de las protestas de 2018, así como por otros actos de violación de los derechos humanos. Sin embargo, Sáenz Coen asegura que no vio maldad en Castro antes de 2018.

“Durante el tiempo que conocí a Sonia Castro, fue una persona de un hablar bajo, calmado, bastante plausible. Al menos conmigo nunca se alteró, es más, ella es madrina de uno de mis hijos. Tenía sus errores como cualquier persona, pero no era el monstruo que la gente pinta y que se volvió en el 2018”, afirma Sáenz Coen.

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Lo que sí vio Sáenz Coen en Castro fue el fanatismo por el sandinismo. “Se jactaba que fue de la Juventud Sandinista, que ella estudió por la Revolución, pero nunca le escuché decir que estaba dispuesta a matar o a morir por el Frente Sandinista”, indica.

En la casa de los Ortega Murillo

Dos meses después de haber operado a la hija de los Ortega Murillo, Sonia Castro le dijo a Sáenz Coen que si deseaba trabajar como ginecólogo de las mujeres de la familia Ortega Murillo, que no debía permanecer en la casa de ellos, sino sólo acudir al llamado.

Fue así como Sáenz Coen comenzó a frecuentar la casa de los Ortega Murillo en el reparto El Carmen de Managua.

Por ética médica no habla de las atenciones médicas que realizó entre las mujeres de la familia, entre las que realizó cirugías, partos, cesáreas, citas médicas y todo tipo de atenciones ginecológicas.

Sáenz Coen vio recientemente un reportaje televisivo del Canal 12 que se realizó en el 2005 dentro de la casa de los Ortega Murillo, pero, cuando se convirtió en el ginecólogo de la familia, recuerda haber encontrado una casa diferente.

“Esa casa (que aparece en el reportaje) ni siquiera se parece a la casa que conocí. Está más estrafalaria todavía. Decorada impecablemente con unos muebles antiguos. Rosario Murillo es coleccionista de antigüedades. La casa de Ortega y Murillo parece el Circo du Soleil. Está llena de colores, estrafalaria. Se trata de un complejo de viviendas y hay un derroche de dinero, lujos, exceso que usted no tiene la más mínima idea”, explica Sáenz Coen.

Según el médico, los Ortega Murillo realizan bastantes fiestas.

“Ellos celebran todo, absolutamente todo. Cumpleaños, bautizos, bodas, todo. Ahí no escatiman nada. Ortega no es austero. Eso es totalmente mentira y falso. En las fiestas de ellos, hay de caviar para arriba. Champaña francesa, quesos mandados a traer de Francia. Es un lujo y un derroche bastante grande”, señala.

Lo único que tiene Ortega de austero está en su oficina, añade Sáenz Coen, pues, aunque es amplia, “grandísima”, no está decorada con grandes alfombras, como la oficina de su hijo Laureano Ortega Murillo, ni tiene grandes cuadros ni muchos muebles.

Como su función era atender a las mujeres de la casa, Sáenz Coen dice que no tuvo mucho trato con Ortega, pero lo conoció bien como para afirmar que se trata de “un fanfarrón, un mentiroso”.

Los Ortega Murillo viven entre lujos en su casa del reparto El Carmen, asegura Sáenz Coen. LA PRENSA/ ARCHIVO/ MEDIOS OFICIALISTAS
Los Ortega Murillo viven entre lujos en su casa del reparto El Carmen, asegura Sáenz Coen. LA PRENSA/ ARCHIVO/ MEDIOS OFICIALISTAS

“Dice que él es cristiano, pero Ortega no cree en Dios, para comenzar. Segundo, habla de los pobres, pero todo eso es una falacia. Esa gente vive entre banquetes, la opulencia y el lujo y de repente Ortega sale diciendo: ‘Yo soy cristiano, yo hago por los pobres’. Eso es un asco. Una vez le escuché decir que la Biblia era un instrumento de manipulación para someter a los hombres”, manifiesta Sáenz Coen.

Sáenz Coen se ha referido en varias ocasiones a la salud de Daniel Ortega, pero aclara que él nunca ha afirmado que el dictador haya muerto, sino que sólo habla de lo que conoció sobre las enfermedades de Ortega.

Sobre Rosario Murillo, el ginecólogo indica que, al menos hasta 2018, cuando él dejó de frecuentar la casa, ella todavía era devota de Sathya Sai Baba, un gurú indio.

“Ella practica una mezcla de creencias. Contaba que, en 2004, ella tuvo una experiencia supuestamente mística. Para entonces, ya era devota de Sai Baba y lo visitó muchísimas veces. Ella se fue metiendo cada vez más en esas cosas y luego hizo una mezcla con la santería cubana. Lo digo porque he venido investigando todos los símbolos que yo miré en la casa de los Ortega y todos estos símbolos son parte de la santería cubana. Ella practica la santería cubana y el culto a Sai Baba”, afirma Sáenz Coen.

Además, indica que es difícil tratar a Murillo como médico convencional, porque ella cree en la medicina natural.

Esa sería la razón para que en la actualidad Murillo no se arregle la dentadura.

“Rosario Murillo, teniendo tanto dinero, no se arregla los dientes. Es parte de su creencia, su cultura. Ella cree que, si ella se pone un implante o una cosa o algo, eso le va a disminuir la vida y le va a disminuir su chacra, su poder, no sé cómo le llamará ella. Al punto de que cuando se le recetaba medicamento a Murillo, tenía que ser lo menos posible y única y exclusivamente en caso de necesidad. Casos extremadamente necesarios”, añade.

A la izquierda, Sáenz Coen cuando era seminarista. LA PRENSA/ CORTESÍA
A la izquierda, Sáenz Coen cuando era seminarista. LA PRENSA/ CORTESÍA

En la casa de los Ortega Murillo todos usan iPhone, menos Rosario Murillo, quien ni siquiera usa teléfonos inteligentes Android, sino uno convencional, de “esos baratitos de teclas”.

“Siempre me llamó la atención que Rosario Murillo, cuando llamaba, las llamadas no se podían grabar, no sé por qué. Una vez intenté grabar una conversación y no se pudo. Otra cosa que me llamó la atención es que cuando Murillo llamaba, primero llamaba una persona: ‘Ve, te va a llamar la compañera, quedate en la línea’. Y después enlazaban la llamada como cuando uno hace una conferencia y Rosario Murillo te daba las indicaciones que te iba a dar”, cuenta Sáenz Coen.

Murillo nunca trató mal al médico, pero sí asegura que la escuchó maltratando verbalmente a Sonia Castro por teléfono.

“Yo estaba en la oficina de Castro a veces y cuando la llamaba le decía bascosidades. Yo me salía por vergüenza, porque Murillo la trataba como que era un animal, hija de la tal por cual. Sacaba la caja de lustrar. Y al siguiente día podía llamarla Rosario Murilo como que no pasó nada. Tranquila, como que nada”, expresa el ginecólogo, agregando que Murillo es “muy sarcástica, muy pedante y muy cortante”.

“Cuando ella lo trata a uno por primera vez, es una persona que habla calladito, bajito. Muchas gracias, muy amable, gracias, cariño, gracias mi vida, que gentil. Pero, luego se transforma. Esa mujer sufre de algún trastorno de bipolaridad. No tiene 1,000, esa mujer tiene 10,000 caras”, añade Sáenz Coen.

A los hijos, con excepción de Laureano, Murillo también los trata mal.

“Los hijos de Murillo hacen lo que ella dice. Ahí no hay derecho a réplica, no hay nada. Lo que Murillo dice, eso se hace. Es como que ella fuera el emperador”, indica el galeno.

El 2018 y la transformación de Castro

En abril de 2018, Sáenz Coen fue a la reunión que dirigió Fidel Moreno en el Parque Japonés, en la que se orientó el “Vamos con todo” de Rosario Murillo, que consistió en atacar a los manifestantes con armas de fuego y paramilitares.

A Sáenz Coen le correspondió asistir a la reunión como representante de Castro, por lo que al terminar el encuentro se dirigió donde ella para informarle lo que se había hablado.

Tras ser informada, Castro sacó de una gaveta un folleto grande, encolochado, y le indicó a Sáenz Coen que debía instruir a todos los hospitales y centros de salud que no se debía atender a los heridos durante las protestas.

“Era un desastre lo que me pedía. Lo más grave era no atender a los heridos y que se les diera una atención limitada. Yo le dije:

—Doctora, yo no puedo hacer eso porque es atentar contra el juramento hipocrático y además es ilegal.

—No, no, doctor, mire…

—No, doctora, lamentablemente en eso sí que yo no puedo colaborarle.

—¿Cómo que no vas a colaborar? Si vos no colaborás, vos sos parte del golpe, estás con los golpistas.

Sáenz Coen nunca había visto tan alterada a Castro. “Eso significó para ella como que le hubieran dado una puñalada en el corazón. Se sintió traicionada”, considera el médico.

En el malecón de La Habana, Cuba, cuando Sáenz Coen era estudiante de medicina en Italia y hubo un intercambio estudiantil entre Italia y Cuba. LA PRENSA/ CORTESÍA
En el malecón de La Habana, Cuba, cuando Sáenz Coen era estudiante de medicina en Italia y hubo un intercambio estudiantil entre Italia y Cuba. LA PRENSA/ CORTESÍA

Sáenz Coen presentó la renuncia y no volvió al Minsa, pero eso significó que lo inhabilitaran como médico, que le confiscaran todas sus pertenencias y las de su familia, y que lo encarcelaran en varias ocasiones, saliendo libre en la primera ocasión por intermediación de la propia Castro.

Después, lo liberaban haciéndole prometer que no se metería más en política, pues Sáenz Coen asegura que él participó en las protestas de 2018 a través de que curaba a los heridos. Luego, también brindó servicios voluntarios durante la pandemia del Coivd-19 en el año 2020.

Hoy, Sáenz Coen vive en Estados Unidos y tuvo que estudiar enfermería para poder trabajar como enfermero, porque ha sido difícil homologar allá el título de médico.

En el exilio, ha logrado rehacer su vida sumergiéndose en el trabajo en la iglesia católica y en la parroquia a la que asiste dirige un coro, además de que imparte clases de teología. «Dentro de toda la noche oscura que he vivido, he podido encontrar paz en el servicio a la iglesia», asegura, agregando que la dictadura Ortega Murillo también le dio persecución religiosa y no lo dejaba celebrar la Purísima «en paz».

Ha estado estudiando la historia de Nicaragua y hoy puede contestar cualquier pregunta sobre la historia del país, un conocimiento que le habría gustado tener en 2014, cuando conoció a los Ortega Murillo.

En la parroquia a la que asiste en Estados Unidos, Sáenz Coen dirige un coro. LA PRENSA/ CORTESÍA
En la parroquia a la que asiste en Estados Unidos, Sáenz Coen dirige un coro. LA PRENSA/ CORTESÍA

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COMENTARIOS

  1. The Borign
    Hace 1 año

    excelente reportaje

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