El costo acelerado de conducir en Miami

Escuchá esta nota
0:00 / 0:00
1.0x

Lista de reproducción

  • No hay más artículos para escuchar

En Miami, una extensa zona urbana de casi tres millones de habitantes, diseñada mayormente para moverse en automóvil, desplazarse sale muy caro. El costo promedio total de tener y operar un auto puede superar los 1,000 dólares al mes (unos 12,000 dólares al año), debido entre otras causas a que Miami sufre una de las primas de seguro vehicular más altas de Estados Unidos.

El seguro, en efecto, es uno de los gastos más onerosos en el condado de Miami-Dade. Puede oscilar entre más de 250 hasta 400 dólares al mes por la cobertura completa. Entre los factores que disparan el costo del seguro están el volumen elevado de tráfico, las reclamaciones por accidentes o pérdidas, los fraudes a los seguros, y también los riesgos climáticos.

El financiamiento del automóvil constituye otro pago considerable. Si el vehículo no se compra al contado —una transacción fuera del alcance de la vasta mayoría de los compradores— la cuota promedio de un auto nuevo o usado puede añadir entre 250 y 700 dólares al mes, dependiendo de si el auto es nuevo o usado, del monto del pago inicial y de los términos del financiamiento.

El gasto mensual promedio de gasolina está entre 120 y 160 dólares, según la distancia que se recorra y el volátil precio del combustible, afectado por la guerra que el presidente Donald Trump ha lanzado contra Irán.

El mantenimiento y las reparaciones promedian unos 80 o 100 dólares al mes para costear servicios habituales, los neumáticos y el desgaste general del vehículo.

También hay que tener en cuenta los gastos de la matrícula del automóvil, los peajes en las autopistas y el precio de los estacionamientos. Estos costos pueden agregar fácilmente otros 50 o 100 dólares al mes, o más.

Pero este enorme desembolso no garantiza un tráfico fluido. Todo lo contrario: Miami es una de las ciudades con mayor congestión vehicular en Estados Unidos. La segunda, según el índice de la empresa de tecnología de localización TomTom, solo superada por Los Ángeles. Los conductores en Miami pasan en promedio 76 minutos al día en sus traslados de ida y vuelta al trabajo durante los días laborales. Esto equivale a pasar casi dos semanas al año atrapado en los atascos.

La congestión del tráfico tiene otras consecuencias lamentables. En Miami ocurren entre 150 y 170 colisiones vehiculares al día. Es el área urbana con más accidentes automovilísticos en todo el estado de Florida. Y la décima entre las grandes ciudades de Estados Unidos en choques por conductor.

Esta alarmante estadística se debe sobre todo a una combinación de conductores agresivos, exceso de velocidad en las autopistas, y la distracción de los que manejan mientras usan el teléfono móvil.

Con todos estos problemas que causa el uso de los vehículos personales, ¿por qué en Miami no se amplía y se mejora el insuficiente transporte público para que sea una alternativa real a la forma de desplazarse de sus residentes?

El estancamiento del transporte público masivo en Miami se debe a factores muy específicos, entre ellos:

En Florida, los dueños de los grandes concesionarios de automóviles figuran entre los mayores donantes de las campañas políticas locales y del estado.

Los grupos económicos locales prefieren que los fondos públicos se usen para ensanchar autopistas o repavimentar calles (lo que incentiva el uso del automóvil) en vez de subsidiar, por ejemplo, trenes eléctricos.

La industria del asfalto y la construcción vial no favorece al transporte público. Las empresas constructoras y las de ingeniería civil cabildean para obtener contratos multimillonarios con el propósito de ampliar autopistas.

Para el gobierno del condado, siempre es más fácil y rápido aprobar una extensión de las carreteras que comprometerse a un plan ferroviario cuyo presupuesto puede sobrepasar los 7,000 millones de dólares. Extender las líneas de los trenes elevados como el Metrorail o el Metromover, que dejan fuera de su recorrido a la mayor parte del área metropolitana, no es viable a corto plazo, a menos que se aumenten considerablemente los impuestos a la propiedad o a las ventas.

Los miamenses pagamos un precio excesivo por desplazarnos en una ciudad trazada para el automóvil. Pero como un sistema de transporte público eficiente que llegue a todos los barrios y a los vastos suburbios no aparece en el horizonte, no nos queda otro remedio que exprimirnos el bolsillo y seguir al volante de nuestros costosos autos. [FIRMAS PRESS]

El autor es escritor y periodista radicado en Miami. Sus novelas más recientes son El ocaso y La espada macedonia, publicadas por Mundiediciones. También ha publicado el ensayo Biden y el legado de Trump con Mundiediciones y el ensayo Una plaga del siglo XXI, sobre la pandemia del covid-19.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí