Pedro Bismarck Chau Lainez fue nombrado obispo auxiliar por el papa Francisco pero, tras el fallecimiento de este último, fue confirmado por el papa León XIV. LA PRENSA/ CORTESÌA

Pedro Bismarck Chau, el obispo en EE. UU. que extraña la fritanga nicaragüense

Dice que se siente “como Sheynnis Palacios” por el impacto que su nombramiento de obispo ha tenido en Nicaragua, país del que salió en 1984 para escapar del Servicio Militar sandinista.

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Los últimos 10 días han sido intensos para el sacerdote nicaragüense Pedro Bismarck Chau Laínez, desde que el pasado viernes 30 de mayo el nuncio apostólico en Estados Unidos, el cardenal Christophe Pierre, le anunció que el papa León XIV lo nombró obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Newark, en el Estado de Nueva Jersey.

Él ya sabía que ese viernes se conocería la noticia.

“Yo tengo mi alarma para levantarme a las 6:30 de la mañana. Cuando yo agarro el celular, ahí miro que hay millones de textos, ya. Felicidades, felicidades, felicidades. No lo esperábamos, qué alegría, qué alegría. Eso fue increíble”, le cuenta el ahora monseñor electo a la Revista DOMINGO.

En estos últimos días, todavía está tratando de contestar los mensajes y las llamadas de felicitaciones que le han hecho.

Ha recibido cartas y tarjetas de felicitaciones de obispos de otros estados de Estados Unidos, así como de sacerdotes nicaragüenses, entre ellos monseñor Silvio Báez y curas que fueron parte de los 222 desterrados por los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo, en febrero de 2023.

“Tu nombramiento ha sido como un bálsamo para las heridas del pueblo nicaragüense”, le dijo monseñor Silvio Báez, por ejemplo.

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“Ha sido verdaderamente una bendición. Nunca pensé que esto hubiera sido así. Como he dicho anteriormente, me siento como la Sheynnis Palacios (Miss Universo nicaragüense), que todos los nicas están celebrando este nombramiento (como obispo). Siento que esta bendición no es sólo mía, sino que es de todos los nicaragüenses también”, expresa Chau, a quien los feligreses no saben cómo llamar ahora, si padre Chau o monseñor Chau, ya que la ordenación se realizará hasta el próximo 8 de septiembre, aclara.

Monseñor Chau y su familia, en Estados Unidos. Él está atrás, a la derecha, y su madre, Amanda Laínez, está a la izquierda, sentada. LA PRENSA/ CORTESÍA

Monseñor Chau nació en Managua el 28 de junio de 1967, pero emigró hacia Estados Unidos en enero de 1984, cuando tenía 16 años, pues su progenitora, Amanda Laínez, no quiso que los sandinistas lo reclutaran para el Servicio Militar obligatorio, aprobado por el sandinismo en septiembre de 1983.

El ahora sacerdote viajó solo y cruzó de manera ilegal la frontera entre México y Estados Unidos.

Ahora, está convertido en el primer nicaragüense que será ordenado obispo en ese país norteamericano.

Nombrado por dos papas

El Martes Santo pasado, 15 de abril de 2025, el padre Chau recibió la noticia de que el papa Francisco lo había nombrado obispo auxiliar en Newark.

“El nuncio apostólico me llamó para decirme: Padre Bismarck, el papa Francisco lo ha nombrado obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Newark”, cuenta.

Sin embargo, la emoción se le apagó a Chau porque el papa Francisco falleció el lunes siguiente, 21 de abril, y, cuando un Papa fallece, se cancelan todas las aprobaciones que realizó, pero que no han sido ejecutadas al momento de su fallecimiento. Por ello, el nombramiento de Chau “quedó en el aire”.

El papa Francisco y el entonces cardenal Robert Prevost, hoy papa León XIV. LA PRENSA/ TOMADA DE VATICAN NEWS

El cardenal Robert Prevost, quien ahora es el papa León XIV, era en esos días el prefecto del Dicasterio para los Obispos, por lo que Prevost fue el encargado de llevar el nombramiento de Chau ante el papa Francisco para que fuera firmado.

Luego, tras el cónclave en el que Prevost fue elegido papa, este último confirmó el nombramiento de Chau, que fue dado a conocer el pasado 30 de mayo, para que el sacerdote nicaragüense sea ahora el segundo en la Arquidiócesis de Newark, y ayude al arzobispo de esta, el cardenal Joseph William Tobin.

La recomendación para que Chau fuera nombrado obispo auxiliar salió del cardenal Tobin, que es el líder local de Chau, pero su nombramiento tiene la particularidad de que fue aceptado por dos papas.

“Fui uno de los últimos nombrados por el papa Francisco y uno de los primeros del papa León XIV. Eso ha sido un regalo, una bendición, poder tener esas pequeñas historias”, dice Chau.

Extraña la fritanga

Monseñor Chau se crio en la colonia Morazán de Managua, junto a su madre y sus seis hermanos mayores, porque su padre, Arturo Chau, de origen chino, había formado otra familia y tenía otros hijos.

La madre es originaria de Chinandega, pero criada en Managua. En cambio, su padre era de Jinotepe, Carazo, donde el abuelo Camilo Chau abrió una tienda de textiles que aún existe.

El abuelo Camilo Chau fallecido en 1979, era de Cantón, China y llegó a Nicaragua en 1913, tras haber viajado primero a Taiwán, luego a Cuba y después a Honduras.

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Chau asistió a la escuela primaria de la Morazán y luego inició la secundaria en el Ramírez Goyena, pero no la terminó porque tuvo que salir del país, huyendo del Servicio Militar.

De la Morazán, todavía guarda gratos recuerdos, como jugar en las calles, descalzo, las amistades, así como cuando se bañaba bajo la lluvia.

Monseñor Chau cuando era un niño, en el centro, siendo cargado por su madre Amanda Laínez y rodeado de sus seis hermanos mayores. La familia vivía en la colonia Morazán de Managua. LA PRENSA/ CORTESÍA

Del Goyena, recuerda las clases y que participó en el equipo de voleibol y también bailó folclor. Además, que el colegio era de dos pisos, que había una cancha de basquetbol y que una parte del colegio era de piso de tierra, es decir, no tenía ladrillos ni embaldosado.

También recuerda la guerra de los sandinistas contra la dictadura de Anastasio Somoza Debayle.

“Mi hermano tuvo participación en la Revolución. Yo tenía apenas 12 años, pero me preocupaba por mi hermano, porque era muy activo, y también por los que andaban con él. Él estudiaba en la Nacional de Comercio (hoy Instituto Manuel Olivares) y se organizaban y se iban y no volvía hasta noche y mi mamá siempre le decía: Mi hijito, tené cuidado, por favor, no te vayan a agarrar”, indica Chau, agregando que era frecuente encontrar cadáveres de jóvenes asesinados por la Guardia en la Cuesta el Plomo, un sitio que está cerca de donde él vivía.

Lo que Chau más extraña de Nicaragua es la comida.

Una noche antes de salir de Nicaragua, en enero de 1984, Chau se fue a una fritanga de la Morazán. “Compré tajadas fritas con moronga. Esa fue mi última cena en Nicaragua. Cuando voy a Miami, tengo la oportunidad de comer comida nicaragüense porque la comunidad es grande”, explica.

El llamado de Dios

En enero de 1984, Chau se dirigió hacia México y de ahí pasó ilegal a Estados Unidos, “buscando un lugar donde hubiera libertad, bienestar y seguridad”, dice.

Primero, vivió seis meses en Houston, Texas, y después se mudó a Brooklyn, Nueva York, donde comenzó a trabajar para ayudar a la familia.

También se puso a terminar la secundaria a través de una “equivalencia”, que en Estados Unidos se llama GED (General Educational Development).

Poco a poco, fueron llegando a Estados Unidos su madre y sus hermanos. Uno de ellos, Marcos, le hablaba mucho de Dios y le pidió que lo llevara a una iglesia. “Yo me había desconectado de Dios verdaderamente durante ese tiempo. Fueron como tres años los que estuve desconectado de Dios”, cuenta Chau.

Junto a su hermano, en una iglesia que quedaba cerca de donde vivían, Chau comenzó a retornar a la iglesia y asistir a retiros de jóvenes. “Ahí fue donde tuve una conversión, un cambio de vida grande. Yo tenía un vacío en mi corazón, llegué hasta a preguntar el propósito de mi vida. ¿Para qué vivo yo? ¿Para qué estoy? ¿Para qué existo? Así llegué a pensar y fue ese retiro que me cambió mi vida”, explica.

Un sacerdote franciscano, el padre Russell Governale, originario de Brooklyn, fue quien le ayudó a Chau a despertar la vocación por el sacerdocio.

El padre Pedro Bismarck Chau. LA PRENSA/ TOMADA DE REDES SOCIALES

“Sentí que el Señor me estaba llamando algo más. Preguntaba, oraba, rezaba y siempre me salía esa respuesta. Si esto es lo que quiero que hagas, le decía a Dios”, cuenta Chau.

Los franciscanos le iban a ayudar a Chau a legalizarse, porque todavía estaba indocumentado, pero él no quiso porque no quería ser como otros jóvenes que se acercaban a los franciscanos sólo para que les ayudaran a legalizarse y luego abandonaban la congregación.

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Eso hizo que Chau retrasara su ingreso en el sacerdocio, a la par que iba teniendo novias, indica. “Tuve una vida normal, bien ocupado. Estaba gozando del sueño americano”, dice.

Fue hasta años después, y cuando ya se había mudado a Nueva Jersey, que retomó el interés por el sacerdocio. En agosto del 2002 entró al Seminario, a la edad de 34 años. Hoy tiene 57.

Estudió Filosofía, Psicología y Teología, esta última en la Seton Hall University.

Fue ordenado sacerdote en 2008 y la primera parroquia que le asignaron fue en el norte de New Jersey.

Actualmente, mientras es ordenado, todavía es rector de la Catedral Basílica del Sagrado Corazón y reside en el condado de Essex. Cuando sea ordenado se mudará al condado de Hudson County, no muy lejos de donde vive ahora.

Una labor pastoral

Una de las razones por las que monseñor Chau estudió Psicología es porque siempre ha trabajado con jóvenes y quiso tener mejores herramientas para tratar con ellos.

“Hice trabajo juvenil por mucho tiempo y reconocí que muchos problemas que los jóvenes expresan en sus vidas vienen por las familias que están rotas. Divorcios, abusos, etcétera. Y eso afecta mucho a los niños. Yo quise enfocarme en esa área de psicología para poder ayudar mejor a las familias y a los jóvenes”, expone.

Además, debido a que tiene una hermana sordomuda, Chau también aprendió el lenguaje de señas y, al menos una vez al mes celebra misa en ese idioma desde el año 2008.

Ana María, su hermana sordomuda, es mayor que él, pero desde que estaban en Nicaragua él siempre buscó cómo incluirla en las reuniones de la familia.

Cuando ella llegó a Estados Unidos, él le sirvió de intérprete cuando iba al médico o a citas con inmigración.

“Miré la necesidad de aprender el lenguaje. Y me tocó más cuando ella comenzó a ir a una iglesia bautista. Ahí fue donde me puse celoso (risas). Comenzó a ir a una iglesia bautista, pero era porque ellos tenían un intérprete en sus servicios. La llegaban a recoger a la casa, la traían de regreso. Era un ministerio muy bonito que ellos tenían y nosotros en la iglesia católica no tenemos eso. Entonces yo dije: esto tiene que cambiar. Fui a la escuela para estudiar el lenguaje de señas, practiqué mucho”, explica monseñor Chau.

Cuando la familia Chau Laínez aun vivía en la colonia Morazán, celebrando la llegada al mundo del primer sobrino. LA PRENSA/ CORTESÍA

Según Chau, él trata de servir a la comunidad sordomuda porque han sido marginados. “Es una comunidad que está marginada, como le llamaba el papa Francisco. Son unos de los marginados de la sociedad, aunque no queramos nosotros, no intencionalmente, pero sí. Ellos vienen a misa y no saben lo que está pasando”, indica.

El sacerdote no sólo oficia misas para sordomudos, sino también en español, porque la comunidad hispana es grande en Nueva Jersey, y eso ha ayudado a levantar a la Iglesia católica en esas partes de Estados Unidos.

Chau cree que tal vez por ello es por lo que Dios lo está llamando a ser obispo auxiliar en Newark, por el éxito que ha habido entre la comunidad hispana.

Camilo Chau, el abuelo paterno de monseñor Chau, de origen chino. LA PRENSA/ CORTESÍA

2018: el año de las protestas

Cuando en Nicaragua estallaron las protestas en abril de 2018, los nicaragüenses en Nueva Jersey buscaron al padre Chau.

“Fui el único que les di la respuesta de ayudarlos, de apoyarlos, de hacer misa, de hacer rosarios, de hacer compartimientos. Esa ha sido una oportunidad tan grande de conectar con muchos nicaragüenses que están por aquí”, indica monseñor Chau.

El entonces padre Chau, ahora monseñor electo, fue muy activo también celebrando misas en favor de la libertad de monseñor Rolando Álvarez.

“Aquí la gente ha pedido mucha oración. No tanto protestas ni nada de eso. Han ido a protestar, sí, claro, a las Naciones Unidas, etcétera. Pero eso es lo que a mí me ha inspirado mucho ver en Nicaragua que los nicaragüenses no queremos tomar las armas. Más bien queremos tomar las armas espirituales para poder luchar”, expresa el sacerdote.

Arturo Chau, padre de monseñor Chau y fallecido hace 13 años. LA PRENSA/ CORTESÍA

Y, cuando arribaron a Estados Unidos los 222 desterrados por la dictadura en febrero de 2023, el padre Chau fue a apoyarlos.

“Llegué a conocer a varios sacerdotes que vinieron en el vuelo en febrero de 2023. Los pude acoger a varios de ellos en la casa de mi hermano, en Miami, y les hicimos una sopa de hueso riquísima. Estaba el padre Benito Martínez, que es muy popular ahora en Miami. También estaba el padre José Luis, creo que él está ahora en Roma. Me mandó un mensaje felicitándome, que fue algo lindo poder recibir su mensaje de felicitación”, cuenta monseñor Chau.

En la Arquidiócesis de Newark tienen a un sacerdote de León, a quien el cardenal Joseph William Tobin le abrió las puertas y lo aceptó, es el padre Aurelio López.

La felicidad de su madre

La madre de monseñor Chau, Amanda Laínez, vive en Miami, pero está teniendo problemas de salud, especialmente con el mal de Alzheimer. El papá tiene 13 años de fallecido.

A su mamá, Chau le contó por teléfono de su nombramiento como obispo auxiliar, pero ella no reaccionó, sino hasta tres días después.

Amanda Laínez, madre de monseñor Chau. LA PRENSA/ CORTESÍA

“Hasta el lunes (2 de junio) pudo reaccionar y se puso a llorar. Ay, mi hijito, obispo, me dice. Me puse hasta a llorar. Sí, mita, ore por mí. Siempre, mijito, voy a hacer todo el rosario por vos, me dice”, relata monseñor Chau.

El próximo 8 de septiembre, cuando sea ordenado, monseñor Chau espera que esté toda su familia presente, así como la comunidad nicaragüense.

“Espero que todos vengan (el día de la ordenación). La catedral va a estar repleta”, finaliza diciendo monseñor Chau.

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