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El locutor y actor radial Carlos José Lara Cruz estaba urgido de un préstamo, por lo que, con una carta de referencia que le dieron en la radio Corporación, se dirigió al entonces Banco Popular (BP), hoy ya desaparecido, para que le otorgaran una financiación.
El funcionario bancario que lo atendió estaba a punto de finalizar el trámite cuando reparó en el nombre del cliente y le preguntó:
—Por casualidad, ¿usted es “Carelara”?
—Sí, yo soy.
—Ah, no, a usted no le podemos dar crédito. Usted es borracho y no paga.
Carelara era el personaje que Lara Cruz interpretaba, desde antes del terremoto de 1972, en los cuentos de Pancho Madrigal que todavía hoy se pueden escuchar en la plataforma de videos Youtube.
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En los cuentos, Carelara es el amigo inseparable de Aniceto Prieto, que interpretaba el ya fallecido Otto de la Rocha. A pesar de que Carelara es un personaje secundario en el programa, sin él, Aniceto Prieto no tendría a su cómplice en todas las fechorías que hace, así como en las parrandas y bebidas de guaro que se dan juntos.
Don Pancracio, tío de Aniceto Prieto, otro protagonista del programa Pancho Madrigal y a quien le daba voz el también ya fallecido actor radial José Castillo Osejo, solía describir en los cuentos a Carelara como alguien que siempre andaba con la “pacha de guaro” en los bolsillos de los pantalones, que era un “borrachazazazazaso” y que no trabajaba, además de que vestía estrafalariamente con zapatos café, calcetines morados, pantalón verde, camisa amarilla y “un gorrito de todos los colores”.
“Allá viene Aniceto en compañía del inefable Carelara, el chancho ese que nunca se ha bañado”, solía decir don Pancracio en los cuentos, cuando veía llegar a su sobrino junto a Carelara.

La anécdota que le ocurrió en el Banco Popular, Lara Cruz, de 76 años de edad, la contó en el programa radial En pocas palabras, del periodista Omar García, pero, a la Revista DOMINGO, el actor le dijo que en la vida real nunca ha sido “borracho”, sino que, por el contrario, jamás ha tenido problemas con la bebida, siempre ha trabajado y fue muy responsable con la manutención de su familia. “Nada tenía que ver mi actuación como Carelara con mi vida real”, explica.
Aunque trató de explicar eso al funcionario del banco, fue imposible que le concediera el préstamo.
El personaje de Carelara se convirtió en un éxito junto al de Aniceto Prieto en Pancho Madrigal. Le trajo bastante reconocimiento artístico a Lara Cruz. Pero, en algunas ocasiones fue un problema, comenta el actor radial.
En una ocasión, en la década de 1970, Lara Cruz tuvo una novia en el barrio San Judas de Managua, a la que no le dijo que era él quien interpretaba a Carelara.
Cuando la joven se dio cuenta, terminó la relación porque tenía vergüenza que lo relacionaran con él. “No quiero que después digan: allá va la mujer de Carelara”, justificó ella.
La radio lo deslumbró
Antes de ser Carelara, Carlos José Lara Cruz era un joven que de día trabajaba y luego estudiaba en el turno nocturno del Instituto Miguel de Cervantes, en el edificio en el que por la noche era el Cervantes y durante el día era el Ramírez Goyena.
A su papá, Esteban Lara Rodríguez, originario de Santa Teresa, Carazo, le decían el cabo Lara porque era miembro de la Guardia Nacional de Anastasio Somoza Debayle. Su madre, Rosa María Cruz Hernández, era de la comarca capitalina Jocote Dulce.
Lara Cruz, sin embargo, nació en Managua en enero de 1949. Con su familia, al tiempo en que comenzó a trabajar en radio, vivían en el barrio Miralagos de la vieja Managua, detrás de la Estación del Ferrocarril.
Una cuadra al sur de la estación, estaban el Hotel Estrella y enfrente la radio Católica, en la calle Candelaria, la misma en la que también fue fundada la radio Corporación por el empresario radial Fabio Gadea Mantilla. Esta última emisora, tras el terremoto de 1972, fue trasladada primero a una casa en Bello Horizonte y al poco tiempo adonde está en la actualidad, en la casa Q-20 de Ciudad Jardín.
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En la radio Católica, el periodista Henry Domingo Olivas dirigía el Programa de la Juventud, en el que realizaba concursos de preguntas y los premios por lo general eran productos de la Max Factor, una línea de cosméticos que existía entonces en Nicaragua, así como discos y otros artículos relacionados con la música.
Los oyentes del programa eran jóvenes, la mayoría estudiantes, que no sólo sintonizaban el programa, sino que muchas veces asistían a las instalaciones de la radio, algo que fue común entre las décadas de 1940 y 1970, en la llamada época de oro de la radiodifusión en el país.

En una ocasión, en el año de 1966, Lara Cruz no recuerda la fecha exacta, su hermana mayor, Haydée Cruz, se sabía la respuesta a una de las preguntas de Olivas y la escribió en un papel que le entregó a su hermano, Carlos José Lara Cruz. “Andá vos, que a mí me da pena”, le dijo.
Lara Cruz llegó a la radio Católica, que estaba llena de jóvenes. Entregó el papel y le dieron el premio, el que tampoco recuerda de qué se trataba y fue lo que menos le importó en el momento. Quedó impresionado con el ambiente de la radio.
“Yo nunca había entrado a una radio. Ni idea tenía. Estaba chavalo yo, como 17 años. Me gustó. Había aire acondicionado. Todo el mundo sentadito frente a unas consolas RCA, trabajando. Un chavalero que se manejaba, de la Asunción, del René Schick, del Goyena, de todos los colegios. Las chavalas que llegaban con muchachos también jóvenes. O sea, me gustó el ambiente”, recuerda Lara Cruz.
El actor también recordó que esa primera vez que llegó a la radio Católica estaba el locutor Roy Flores y a él le preguntó cómo podía hacer para aprender a trabajar en la radio.
“Hablá con el director”, le respondió Flores, el mismo que años después, cuando Otto de la Rocha dejó el programa de Pancho Madrigal, lo relevó como el narrador de los cuentos, es decir, Flores hizo de Pancho Madrigal sustituyendo a De la Rocha después de que este último se fue a la radio Sandino, tras la llegada al poder de los sandinistas en 1979.
Inmediatamente, Lara Cruz siguió las instrucciones de Flores y se dirigió a la oficina del director de la Católica, que entonces era Humberto Sánchez Martinica, quien le indicó que podía llegar a fijarse como era el trabajo en la radio, pero sólo los días domingo.
Pancho Madrigal y Carelara
Lara Cruz fue ganando confianza con los trabajadores de radio Católica, lo que le ayudó a que le permitieran probarse primero como controlista, a como empiezan muchos locutores y actores radiales, comenta el artista.
También fue copista, es decir, copiaba los libretos de las novelas radiales extranjeras y que se entregaban a cada actor, según su personaje.
“Al suave, fui metiéndome en todo. En programación, grabación, actuación, locución y llegué a ser locutor de noticias, actor de novela y de Pancho Madrigal. Trabajé con actores de la Mundial y de la Corporación. Nos presentábamos en los teatros y también hacíamos la Pasión de Cristo en Semana Santa, con actores cubanos, mexicanos y nacionales. Y nos codeábamos con los mejores que había en esa época”, recuerda Lara Cruz.
Como la radio Corporación quedaba cerca de la Católica, Lara Cruz comenzó a trabajar en las dos radios, y luego también en la Mundial, cuando ya Lara Cruz estaba en Pancho Madrigal.
Regresando al inicio como actor de Lara Cruz, se produjo porque Otto de la Rocha lo invitó a trabajar con él en un programa que se llamaba El Indio Filomeno, que era interpretado por De la Rocha.
Desde 1965, cuando se murió Rodolfo Arana Sándigo, “Tío Popo”, el primer actor que le prestó su voz a Pancho Madrigal, ya Otto de la Rocha se había hecho cargo del personaje del narrador de cuentos, invitado por el creador, Fabio Gadea Mantilla.
A la vez, De la Rocha conservaba su programa propio, El Indio Filomeno, el que le ocasionaba daños en la garganta porque el personaje tenía una voz áspera.

En ese programa, El Indio Filomeno, De la Rocha trabajaba con un actor costarricense, pero este último regresó a su país y De la Rocha se quedó sin otra voz que lo acompañara en el programa, por lo que le pidió a Lara Cruz que practicara hacer de un viejito que vivía regañando al Indio Filomeno y el resultado le gustó. Además, lo invitó también a participar en Pancho Madrigal, donde De la Rocha comenzó a interpretar a Aniceto Prieto, que no le lastimaba tanto la voz como el Indio Filomeno, y dejó de personificar a este último.
Luego, fue invitado a trabajar en varias radionovelas.
En los cuentos de Pancho Madrigal, Carlos Lara hacía a varios personajes, especialmente a un amigo de Aniceto Prieto que se llamaba como él, Carlos Lara.
Sin embargo, poco después del terremoto, cuando ya la radio Corporación estaba en Ciudad Jardín, Lara Cruz recuerda que a las instalaciones llegaba un joven que se llamaba Adolfo Cuadra, que tenía cierto retardo mental y que había nacido con un defecto en la lengua, pues el frenillo lingual lo tenía pegado casi hasta la punta de la lengua.
Por esa razón, Adolfito, a como le llamaban todos en la Corporación, no pronunciaba bien ciertas palabras. A la secretaria de la radio, que se llamaba Lupita, le decía “Chupita”. Y a Carlos Lara le decía “Carelara”.
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Muy pronto, todos en la radio comenzaron a decirle Carelara a Carlos Lara. Hasta Fabio Gadea Mantilla, el dueño de la radio y creador de Pancho Madrigal, le comenzó a llamar Carelara en los guiones del programa.
“En el guion, una vez Fabio Gadea puso Carelara y así se quedó. Ya Aniceto también me decía Carelara”, indica Lara Cruz.
Lencho Catarrán
Los cuentos de Pancho Madrigal fueron un éxito en la década de 1970. Cuando Carelara tuvo los problemas en el Banco Popular y después con su novia de San Judas, en la Corporación se alegraron porque eso significaba que el personaje había calado entre la audiencia del programa, tanto que creían que era una persona real.
El éxito de Pancho Madrigal decayó a partir de 1979, cuando llegaron al poder los sandinistas y Otto de la Rocha, tras sostener diferencias con Fabio Gadea y José Castillo Osejo, dejó la Corporación y se marchó a la recién fundada radio Sandino, en la que comenzó un programa similar al de Pancho Madrigal y al que bautizó como Lencho Catarrán.

Nuevamente, Otto de la Rocha invitó a Lara Cruz a trabajar con él y el personaje de Carelara se trasladó a Lencho Catarrán, siempre haciendo de compinche de Aniceto Prieto.
Carelara trabajó en Lencho Catarrán hasta unos seis años antes de que falleciera De la Rocha, lo cual ocurrió en mayo de 2020.
Según Carelara, dejó de trabajar con su amigo Otto de la Rocha debido a que estudió música y se convirtió en docente de solfeo y guitarra, por lo que comenzó a trabajar en la escuela de oficio que existe en Ciudad Sandino, donde labora en la actualidad.
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