Ángel Alexander Sándigo y Nick Adonis Espinoza, únicos supervivientes del Skorpion 1. Foto: Noticiero Al Día.

Morir en el mar: historias de naufragios que conmovieron a Nicaragua

Hombres que sobrevivieron bebiendo sangre de tortuga, aferrados a una tapa de termo o que descansan para siempre en el mar. Naufragios de muerte, milagro y olvido.

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La tragedia del Skorpion 1 

Hace menos de un año el Skorpion 1 protagonizó uno de los mayores naufragios de la última década en Nicaragua. Zarpó del puerto de El Bluff al mediodía del domingo 14 de julio de 2024, tripulado por 11 pescadores de los que sólo dos volverían vivos. A las 6:00 de esa tarde el barco se hundió en el mar Caribe, en algún punto entre Corn Island y Cayos Perlas. 

Parientes de los pescadores perdidos en el Skorpion 1 esperan noticias en la bahía de Bluefields, Costa Caribe Sur. Foto: Noticiero Al Día.

Iba cargado con 200 nasas que su tripulación pensaba colocar en bancos de pesca. Se trata de cajas de madera que funcionan como trampas para langostas, una carga indispensable para un barco langostero. Sin embargo, la distribución irregular de las nasas, unida al fuerte oleaje de ese día, provocó que la pequeña embarcación se volcara en altamar. 

El paradero de los pescadores fue un misterio durante tres días y sus familiares se permitieron tener esperanza. No obstante, el miércoles 17 de julio pangueros ticos rescataron a dos náufragos en aguas costarricenses y su testimonio arrojó luz sobre el trágico final de sus colegas. 

Los jóvenes Nick Adonis Espinoza y Alexander Sándigo coincidieron en sus declaraciones. Cuando una ola los volcó, el capitán Ángel Rodríguez ordenó a todos que abandonaran el barco que se hundía. Durante dos días los 11 pescadores se mantuvieron a flote aferrados a la tapa de un termo. Desde ahí vieron cómo se alejaban las siluetas de Corn Island y el puerto de El Bluff.

“Como pudimos le amarramos dos nasas (a la tapa) y así permanecimos desde el domingo a las 6:00 de la tarde, que se dio vuelta el barco, hasta el martes por la tarde. Luego, uno a uno se fueron soltando”, relató Sándigo. La noche del martes 16 de julio sólo él y Espinoza seguían agarrados a la tapa. 

De acuerdo con Espinoza, los pescadores sufrieron alucinaciones antes de morir. El primero en fallecer fue un joven al que conocía sólo como Gordito, el único que no sabía nadar. Los últimos fueron Álvaro Morales, de 28 años, y el capitán de la embarcación, de 32.

“Uno a uno fueron muriendo a medida que se soltaban de la tapa del termo, vencidos por el cansancio. Les agarró la locura, se soltaban de la tapa del termo y nadaban sin rumbo”, recordó Espinoza, entonces de 20 años. 

Antes de que el agotamiento les ganara la partida, el mar les acercó un paquete de sopa instantánea. La repartieron entre todos, un trocito cada uno. A la deriva, desvelados, deshidratados, con hambre, con quemaduras solares y con miedo, expresaron sus últimos deseos.

“Todos decíamos que íbamos a morir y fue cuando todos dijimos: ‘Si alguno sobrevive, dejemos un mensaje para que les digan a nuestras familias nuestras últimas palabras’. Y así fue, uno a uno empezamos a decir qué mensaje le dejábamos a nuestras familias. Lamentablemente, hoy yo tengo que darle ese mensaje a cada madre”, declaró Sándigo. 

Antes de soltarse, “el capitán sólo pidió que le dijera a su mamá que la amaba mucho y a su esposa que también la amaba y que amaba a sus hijos”. 

El testimonio de los sobrevivientes sepultó la esperanza de encontrar a los otros pescadores en el barco hundido. En las semanas siguientes sus parientes realizaron exhaustivas búsquedas, pero el mar sólo entregó los cuerpos de Job Guillén, de 25 años, y Juan Carlos Zambrana, de 30. 

Familiares de las víctimas denunciaron que las autoridades (Alcaldía de Bluefields y Fuerza Naval) no trataron la situación con la urgencia debida. Además, el Skorpion 1 jamás debió zarpar. El mal tiempo y la carga mal distribuida eran motivos suficientes para que no se autorizara su salida. 

Lea también: Marineros alucinaron antes de morir, relata sobreviviente de naufragio en el Caribe Sur 

El barco langostero Miss Johana Betsey se hundió en el Caribe Sur y no dejó supervivientes.

El misterio del Miss Johana Betsey

El hundimiento del Skorpion 1 reavivó el recuerdo del naufragio del Miss Johana Betsey, ocurrido siete años antes. Este también era un barco langostero y la noche de su desaparición sus 13 tripulantes se dirigían a altamar para colocar 260 nasas. Nunca se supo cómo terminó la embarcación en el fondo del Caribe, porque no hubo sobrevivientes. 

Zarpó del puerto de El Bluff, Bluefields, el martes 27 de junio de 2017 a las 2:00 de la tarde. Su destino: Corn Island. Allí hubo retrasos con las nasas que debía cargar y el barco no estuvo listo sino hasta el jueves 29 a las 11:00 de la mañana. Debido al mal tiempo, esa tarde los barcos pesqueros no recibieron permiso para salir. Pero el Miss Johana Bersey no iba de pesca, sólo colocaría las nasas y volvería, por eso lo dejaron zarpar. 

Pasadas las 7:00 de la noche los marineros llamaron a sus familias para avisarles que al final sí irían a altamar. Algunos de ellos no se explicaban por qué, con semejante mal tiempo, les permitían abandonar la seguridad del puerto. También se quejaron de que la nave iba sobrecargada.

“Vamos saliendo, mamá. Voy bien afligido. El barco va demasiado cargado. Écheme la bendición”, le pidió Marcial Brenes, de 20 años, a su madre, en su última llamada. “Que Dios te guarde”, respondió Socorro Martínez. “Ya estoy en lo que estoy”, dijo su hijo, resignado.

A las 10:00 de la noche el capitán Denis Ballesteros, de 40 años, se comunicó por última vez con tierra. A partir de entonces ningún miembro de la tripulación contestó las llamadas de sus parientes ni las del propietario de la embarcación. Todas iban a buzón de voz.

Tampoco se reportaron a las 2:00 de la tarde del viernes con Capitanía, como todo barco debe hacer, para dar su ubicación. Lo mismo ocurrió el sábado y luego el domingo. Era oficial: los pescadores estaban desaparecidos.

El 28 de agosto la embarcación fue localizada en las profundidades del Caribe, al norte de Corn Island. El hallazgo ocurrió tras una intensa búsqueda en la que participaron varios países. Pero los buzos sólo recuperaron tres cuerpos, los de Elmer Patrick, Aníbal Ramírez y Marcial Brenes.  

A Patrick lo reconocieron por su ropa y su cédula; a Ramírez por un tatuaje de ancla en el brazo derecho y uno de cobra en el izquierdo; a Brenes por los hules que usaba en los pies. Lo identificó su madre, casi dos meses después de haberle dado su última bendición. 

Aunque la búsqueda persistió varias semanas más, no aparecieron más cuerpos. Marineros expertos sugirieron que el barco pudo hundirse tras ser golpeado por las olas y darse una “vuelta de campana”. Lo mismo que le ocurrió al Skorpion 1. 

Lea también: El misterio de los 13 marineros del Miss Johana Betsey 

La Reina del Caribe zarpó del muelle de Little Corn Island el 23 de enero de 2016.

Horror en Corn Island 

El 23 de enero de 2016 la lancha La Reina del Caribe se volcó cerca de Corn Island. Trece turistas costarricenses (11 mujeres y 2 varones) murieron en el naufragio de ese sábado.

Una jueza local, Shura Welcome, sobreviviente de la tragedia, relató que aquel día “el mar parecía tener brazos largos”. La lancha llevaba a bordo a 33 personas: el capitán Hilario Blandón y su ayudante Elton, la jueza Welcome, una turista brasileña, dos británicos recién casados, dos estadounidenses y 25 costarricenses. 

Salieron de Little Corn Island rumbo a Corn Island poco después de la 1:00 de la tarde. Iban de regreso a la isla grande luego de pasar la mañana en la pequeña, como parte de un tour privado. Muchos debían tomar vuelos al día siguiente, de ahí la prisa por volver temprano. 

 La embarcación no contaba con permiso oficial de zarpe, porque las autorizaciones se firmaban por la tarde. Es decir, al revés, cuando ya todos los viajes estaban realizados. Además, se avizoraba mal tiempo. El problema es que desde el muelle no podía saberse qué tan malo estaba mar adentro. 

Al inicio los turistas iban felices. Se tomaban fotos y grababan videos del mar caribeño, que se ponía más agresivo conforme se alejaban de la costa. De pronto tres olas gigantes golpearon la lancha y la volcaron. Algunos náufragos quedaron atrapados por el casco invertido, otros cayeron al agua.

Welcome relató que bajo el casco se escuchaban gritos, golpes y luego solo silencio. Muchos no pudieron quitarse el chaleco salvavidas que los empujaba hacia arriba y les impedía hundirse para escapar de la lancha. De los 33 pasajeros, sólo 20 fueron rescatados con vida por un barco pesquero que pasaba cerca. 

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Pescadores de Masachapa rescatados en 2020 en El Hueco, a 90 kilómetros de la costa.

Milagro y olvido en Masachapa 

2012 fue un año “salado” para la comunidad pesquera de Masachapa. En la madrugada del 30 de octubre la lancha Ashley Galilea desapareció en el océano Pacífico junto con sus cuatro tripulantes, que habían ido a altamar para aprovechar la temporada de peces dorados. 

 Los náufragos estuvieron desaparecidos durante 13 días, antes de ser vistos en las costas de Guatemala. Los cuatro sobrevivieron para “contar el cuento”. 

Relataron que, cuando estaban a más de ochenta kilómetros de Masachapa, se rompió la hélice del motor, dejándolos a la deriva. En la panga llevaban tres galones de agua que duraron hasta el viernes 2 de noviembre. Luego lograron cazar una tortuga que les mantuvo hidratados con su sangre hasta el domingo 4. 

Una lluvia en altamar también contribuyó a salvarles la vida, pues consiguieron rellenar los cuatro galones. Tres días después mataron otra tortuga y de nuevo bebieron sangre para mantenerse vivos. 

Así llegaron al 12 de noviembre, el día del “milagro”. A eso de las 3:30 de la tarde los avistaron pescadores guatemaltecos que andaban en busca de peces dorados. Estos oportunos samaritanos los remolcaron a la costa y al fin pudieron comunicarse con sus parientes en Nicaragua.

“Amor, soy yo, Lito”, le dijo Arling Mojica a su esposa Kenia Martínez, en llamada telefónica desde Guatemala. “Cuando me habló por lo primero que me preguntó fue cómo estaban los niños. Y yo lo escuchaba y no lo podía creer. ‘No te preocupés, que estamos bien todos’, me dice. (…) Me dijo que ya estaban cenando, que sólo les iban a hacer un chequeo médico», declaró Martínez llorando de felicidad.

No corrieron igual suerte los pescadores que se perdieron el 23 de noviembre de 2012 en la lancha Michel II. Para entonces ya habían pasado los comicios municipales y tanto los políticos locales como los nacionales mostraron poco interés en el caso. Los medios oficialistas que con tanto bombo anunciaron el rescate de los otros pescadores, no mencionaron a estos. 

Las familias de los cinco marineros de la Michel II creían que habría sobrevuelos con helicópteros y docenas de lanchas en labores de búsqueda, como ocurrió con la tripulación de la Ashley Galilea. No fue así. A ellos los buscaron poco, alrededor de una semana. Luego los abandonaron a su suerte. 

Las víctimas de ese naufragio fueron: José Dolores Lanzas Zapata, de 40 años; su hijo Jeffrey y su hijastro Jairo Antonio. Los otros tripulantes eran: Francisco Acuña y Emmanuel Rodríguez, de 22 años. Diez meses después de la tragedia sus familiares seguían esperándolos.

Lea: Los pescadores que se tragó el mar 

Cocibolca 

El lago Cocibolca también ha sido escenario de numerosos naufragios, algunos con consecuencias mortales. En octubre de 1997 se hundió en sus aguas una lancha sobrecargada que se dirigía a Papaturro. Quince personas fallecieron en el accidente, incluidos dos niños. 

Otro naufragio terrible ocurrió la noche del jueves 4 de marzo de 1971. La lancha María Guadalupe zozobró en las aguas bravas del Cocibolca y los pasajeros que no murieron ahogados fueron víctimas de 16 barriles de combustible que se soltaron de sus amarras. 20 sobrevivieron y 14 murieron, entre ellos Silvio Miranda, un pintor prodigioso considerado el “futuro Armando Morales”. Dos meses antes había cumplido 25 años. 

En fechas más recientes, abril de 2023, tres personas perecieron en las aguas del Gran Lago. Esto ocurrió cuando naufragó la embarcación en la que se trasladaba una familia. 

Tres personas murieron en abril de 2023, cuando una familia naufragó en el Cocibolca.

Otros casos (de muchos)

El 1 de marzo de 2023 la lancha Albacora y sus cinco tripulantes desaparecieron en altamar, después de zarpar en el puerto de Corinto, Chinandega. La embarcación era dirigida por el capitán Abelardo Alexander Mendoza, de 25 años. Dos meses después apareció a la deriva en aguas guatemaltecas, pero vacía, sin rastro de los pescadores. 

El 10 de abril de 2023 cuatro pescadores de Masachapa zarparon en la lancha Kassandra y desaparecieron en altamar. Doce días después, la tarde del 22 de abril, colegas masachapeños partieron en su búsqueda a bordo de la lancha Génesis Sofía. También desaparecieron. El 10 de mayo sus familiares los localizaron presos en una cárcel de El Salvador. Para entonces la primera embarcación ya llevaba un mes desaparecida. 

En mayo de 2020 cinco pescadores (cuatro de Masachapa y uno de Corinto) quedaron varados en altamar durante 11 días, debido a fallas en el motor de la lancha. Estaban a 120 kilómetros de la costa cuando eso sucedió. Improvisaron remos con tapas de baldes y palos de madera y remaron entre los cinco, hasta el punto donde la Fuerza Naval de Nicaragua los encontró. Se hallaban a 90 kilómetros de la costa, en la zona conocida como El Hueco. 

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