Doctor José Antonio Delgado, refugiado en Noruega. LA PRENSA/CORTESÍA

Doctor José Antonio Delgado, refugiado en Noruega. LA PRENSA/CORTESÍA

José Antonio Delgado, médico y tiktoker: “Informar fue mi mayor delito”

El doctor Delgado, exiliado por alertar sobre las falencias del sistema de salud en Nicaragua, relata cómo la dictadura convirtió su voz en un blanco político

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El doctor José Antonio Delgado, ginecólogo y máster en Salud Pública, se convirtió en una voz incómoda para el régimen nicaragüense desde que decidió hablar sobre los problemas del sistema sanitario nacional.

A sus 56 años, tras décadas de ejercer su profesión entre el sector público, privado y la docencia universitaria, hoy vive exiliado en Europa.

Su salida forzada se concretó en 2024, luego de recibir una amenaza directa de un agente policial en el Aeropuerto Internacional de Managua tras un viaje a Estados Unidos.

Delgado fue uno de los pocos médicos que se atrevió a opinar públicamente sobre las fallas de la política sanitaria, incluso en medio de la pandemia de covid-19.

Desde las redes sociales, programas radiales y televisivos, advirtió sobre la desinformación y negligencias en el manejo de la crisis. Su acercamiento a los medios inició en 1998, a través de una huelga médica, y desde entonces convirtió la divulgación médica en parte de su vocación, aprendiendo a traducir el lenguaje clínico a términos accesibles para el público.

Su trayectoria profesional se vio marcada por represalias políticas: fue despedido del Ministerio de Salud tras el retorno del Frente Sandinista al poder en 2007, acusado falsamente en los tribunales, y vigilado por sus opiniones.

Aunque proviene de una familia con raíces sandinistas y sirvió en el Servicio Militar, se distanció del partido al priorizar la ética médica y los derechos ciudadanos. Ahora, desde el exilio, vuelca su compromiso con la salud pública desde las redes sociales.

¿Cuándo empieza a transmitir en redes sociales?

La dictadura de Nicaragua empieza a cuestionar y vigilar a los médicos no desde 2018, sino desde 2008, al año de haber asumido el mando. Ese año varios médicos hicimos reclamos y huelgas en demanda de mejoras salariales y mejores condiciones y eso nos marcó a varios como objetivos y enemigos. Yo tuve un segmento en 2016 en Canal 10 y otro programa desde 2010 a 2024 en Canal 23, donde yo hablaba libremente de salud. En 2020, cuando la pandemia, yo opino científicamente sobre las medidas del régimen y las cuestiono, porque iban contra la ciencia y eran descabelladas prácticamente, atentaban contra el gremio médico y contra la población.

Sumado a eso, yo había ganado enemigos del Ministerio de Salud y de Gustavo Porras como dirigente de Fetsalud, por filtrar abusos, anomalías y malos tratos en hospitales y clínicas, en Masaya y Managua. Luego de eso, opinar en televisión se hizo peligroso y me fui a Facebook a crear mi cuenta, a las otras redes y finalmente a Tiktok, porque sabía que en cualquier momento me podían cerrar el acceso o cancelar a los medios que me pidieran opiniones. Para esa época TikTok tenía poca fuerza, pero creé un perfil y cuando empecé a hablar de la pandemia en 2020 llegué a tener 80, 000 seguidores orgánicos, sin pagar publicidad ni bailar sin camisa.

¿Hablando solo de temas médicos?

De temas médicos y políticas públicas. En asuntos médicos es difícil tener seguidores, a menos que me quite la camisa y salga bailando desnudo como lo hace Juan Caldera, entonces seguramente tendría 200, 000 seguidores y 200, 000 vistas en menos de cuatro minutos. Hay ciertos doctores y otros charlatanes que son virales en otros países porque hablan que el jugo naranja cura el cáncer, o sea, puras mentiras, yo no podría crear esas expectativas.

¿Y cuántos seguidores suma en todas las redes?

Entre TikTok, Facebook, Instagram, son más de 150,000. En TikTok tengo más de 100,000. En Facebook tengo alrededor de 40,000. YouTube lo tengo solo como para almacenar videos que hacía en el programa anterior en Canal 23.

¿Y ha ganado algo con las redes sociales y las comunicaciones?

Si, amenazas, exilio, persecución, estrés postraumático… Yo desde muy temprano empecé a recibir amenazas y ofensas y un montón de cosas y desde siempre. Informar fue mi mayor delito. Estuve revisando hace poco el Facebook y realmente desde antes del 2018 yo recibí ofensas y amenazas porque he dado opiniones contrarrestando la narrativa oficialista, he criticado el sistema de salud y cuestionado la ética del gremio médico que se ha plegado a la dictadura por intereses económicos y políticos…

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Jose Antonio Delgado
El médico nicaragüense José Antonio Delgado se vio obligado a salir del país por amenazas del régimen. LA PRENSA/CORTESÍA

Esta dictadura lleva ya 18 años consecutivos. Muchos más años que los 16 de gobiernos de derecha. ¿Cuál cree usted que son los principales problemas no resueltos del sistema de salud pública en Nicaragua desde 2007 a hoy 2025?

Para mí el principal problema estructural del Ministerio de Salud se llama personal calificado. No tienen personal calificado. No tienen médicos capaces de dirigir un sistema de salud. Eso se puede demostrar fácilmente. El personal actual carece de calidad profesional, humana y ética que se necesita para ser médicos. Y le aclaro algo: no son 18 años de dictadura. En mis cuentas yo pasé 10 años de dictadura en los años 80 y de lo que llevamos a la fecha, o sea, son más de 28 años. Más de la mitad de mi vida lo he vivido bajo dictadura…

¿Podría explicar cómo ese problema estructural del Minsa afecta la salud de los nicaragüenses?

Mire, en los años 80 había guerra y la estructura administrativa del Minsa era de corte militar. Una jerarquía de ordene y cumpla. ¿Qué hacían en los años 80 los médicos? Lo que ordenara la línea vertical de mando de nueve militares que gobernaban el país. La estructura jerárquica del Ministerio de Salud hoy también es de orden militar, aunque la cabeza visible sea un ministro y un equipo de dirección que obedece y ejecuta. La dictadura mandó al traste la independencia operativa y la toma de consultas de los centros de salud, hospitales y Silais que se establecieron en los años 90 y 2,000. ¿Qué pasa ahora? Las decisiones médicas las toma un secretario político primero, el régimen después y por último el director del centro y luego los médicos y el personal de salud. Entonces, no se mueve nada, no se hace ninguna acción, si no es por palabra de quien está a cargo de la dictadura militar, ni siquiera el ministro de salud toma decisiones de urgencia si no lo decide Rosario Murillo, o Gustavo Porras o el Ejército o la Policía. Y eso significa que la nueva generación de médicos surge creyendo que para escalar profesionalmente, solo deben obedecer las órdenes del partido o de gente que no es médico ni entiende la salud.

En 18 años de dictadura ¿cuántas generaciones de médicos han salido bajo ese sistema?

Por lo menos tres generaciones de médicos. Gente que llegó a la Universidad en 2007 y se graduó, incluyendo médicos especialistas.

A nivel de epidemiología ¿cómo anda la situación de la salud en Nicaragua? ¿Qué enfermedades crónicas o emergentes se han controlado o atendido?

Bajo una dictadura militar, en vía de ser una dictadura dinástica, lo primero que se mata y oculta, es la verdad. De modo que todas las cifras que ofrece el Ministerio de Salud sobre las enfermedades son falsas, no son creíbles ni verificables. Los boletines de información del sistema de salud, que antes eran constantes y públicos, empezaron a ser censurados o manipulados a partir del 2008, sobre todo en el tema de las muertes maternas que se convirtió en un secreto de Estado.

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Jose Antonio Delgado
José Antonio Delgado, es médico ginecólogo de profesión. LA PRENSA

¿Por qué específicamente las muertes maternas?

Porque el control de las muertes maternas era un compromiso de país de cara a las Metas del Milenio, que si las cumplía un país recibía fondos y sino indicaba que había una mala gestión gubernamental y no había fondos. Entonces, la ausencia de la información, del acceso a la información hace que epidemiológicamente las cifras que da el Ministerio de Salud desde el 2008 sean no creíbles. Por ejemplo, si hablo con médicos del hospital Manolo Morales y les pregunto sobre los datos de los problemas cardíacos en Nicaragua este año o el anterior y ellos no lo saben. En el Bertha Calderón le pregunto a un médico: cuántas muertes maternas hubo el año pasado, las causas de muerte, las edades, los días de hospitalización y todo lo que pasó… Y no sabe.

¿Y qué pasa si los médicos no conocen los datos?

Ocurre lo que pasó con la pandemia. Se exponen a contagios, desconocen los riesgos, trabajan a ciegas o con decisiones descabelladas como atender sin mascarillas o sin guantes o promover la concentración masiva con elevados riesgos de contagios, sin suficiente personal para atender o sin insumos médicos. La salud, en tiempo de crisis no debe ser un secreto de Estado, ese fue un error fatal para miles de pacientes y personal médico. Miles murieron creyendo que el virus no le daba a los pobres, que era una enfermedad de ricos o que se curaba con te o con remedios caseros.

Durante la pandemia el régimen reconoció menos de 300 muertes y menos de 20 casos semanales de contagio. ¿No ocurrió así?

Primero Nicaragua oculta las cifras de pandemia de los enfermos, incluso manipula el primer positivo, luego oculta la cifra de enfermos y muertes para demostrar que bajo el cuido amoroso de los dictadores, el país es inmune a la letalidad. Entonces, la ayuda internacional no llegaba a Nicaragua y la gente se moría todos los días por todos lados. ¿Qué decía la Organización Mundial de la Salud? Nicaragua no es prioridad para recibir ayuda, porque me reporta que tiene pocos casos, pocas muertes… Y no venía ayuda. Entonces ellos se dan cuenta del error y anuncian a cuentagotas las muertes y contagios, para recibir ayuda, pero ya para entonces la cifra de muertes se había vuelto incontable…

Jose Antonio Delgado
Doctor José Antonio Delgado, en su programa en Canal 23.

¿Pero es algo que ocurrió solo durante la pandemia?

No, ha ocurrido todo el tiempo, con todos los casos. Ocultar las cifras para vender la imagen de eficiencia no cura ni resuelve los problemas de salud. Se murió un señor de la India en el Manolo Morales por falta de insulina. Sale a las noticias y la gente denuncia que eso pasa todos los días. Nos dimos cuenta porque salió en la India la noticia y se reprodujo en Nicaragua. Si usted ahorita dice que no hay insulina, que los medicamentos para los hemofílicos están escasos y que solo le dan acetaminofén, lo acusan de noticias falsas y va a la cárcel o al exilio o se muere esperando que lo atiendan. En el 2021, cuando ya había pasado la pandemia, la dictadura persiguió a los integrantes de la Unidad Médica Nicaragüense y del Observatorio de la Pandemia. Todo el Comité Científico Multidisciplinario, se fue el país o se retiró de la medicina.

¿Y qué otras enfermedades aparte de la salud materna, afectan a Nicaragua y el gobierno mantiene oculta la información?

Las enfermedades que más le impactan al Ministerio de Salud, porque saben de qué eso le genera críticas a nivel internacional son las muertes maternas, por eso no comentan mucho y las tienen ocultas, pero el país sufre muchas cosas más, como graves problemas de nutrición deficiente en la niñez y por eso se retiran de la FAO, el dengue, otro problema que se le salió de las manos en el 2019, o como las enfermedades de transmisión sexual en los jóvenes, como el virus del papiloma humano y también graves problemas de salud mental, que lo admiten al crear centros de salud mental en los edificios confiscados…

Doctor, en los últimos dos años el régimen ha utilizado los edificios confiscados para abrir nuevas clínicas y centros de consulta médica. ¿Qué implicaciones tiene el uso de estas instituciones para fines médicos?

Bueno, recordemos que estamos bajo una dictadura militar, que lo que pretende es hacernos creer que todo esté bien. O sea, somos el país más feliz de la tierra y vivimos en paz, bajo esa perspectiva, cometen un robo y tratan de limpiar el crimen pintando el edificio, poniéndole pintura nueva y creando un centro de salud mental, para que el robo no sea tan descarado. Pero un centro de salud mental requiere psicólogos, psiquiatras, requiere terapeutas, más personal calificado y es lo que menos hay en Nicaragua porque cientos se han ido al exilio, a otros países o han pasado al sistema de salud privado en rechazo al Minsa. Y luego que inauguran, la gente no llega o no llegan los médicos porque no hay o llegan un ratito porque tampoco los insumos médicos requeridos no los tiene el país. Si el sistema de salud no da respuesta con los centros y clínicas que ya existen ¿van a atender más en una nueva clínica en una casa confiscada? No.

Sin datos oficiales ¿cómo se puede asegurar que el Minsa no tiene la capacidad de personal para atender esos centros nuevos?

Porque la Organización Mundial de la Salud recién acaba de sacar que Nicaragua es el tercer país en Latinoamérica con más problemas de personal de salud en América. Es el tercer lugar, solo un poco mejor que Honduras y Haití. Nicaragua tiene 20 personas de salud por cada 10 000 habitantes, siendo el promedio regional de 44. Entonces, ¿de dónde va a agarrar más personal de salud si tenemos deficiencia? Nicaragua tiene 10 enfermeras por cada 10 000 habitantes, según el informe. Y el promedio regional es de 44. O sea, estamos super mal en enfermería. Enfermería y médicos son los que se necesitan para una unidad de este tipo. Pero no tenemos. ¿De dónde los van a sacar?

La publicidad dice que el país tiene 70 nuevos hospitales.

Si, meten como hospitales los llamados hospitalitos con capacidad menor de 100 camas. Hay un hospitalito en Bocay, con 40 camas para atender 300 000 habitantes. ¿Cómo los va a atender? Entonces esos centros nuevos son solamente para que la población apruebe mi gestión y avale los robos y confiscaciones.

Daniel Ortega y Rosario Murillo durante la ceremonia en el 130 aniversario del natalicio de Augusto Sandino en la avenida Bolívar a Chávez en Managua. (FOTO AFP/ JAIRO CAJINA)

Se especuló recientemente sobre una posible enfermedad del dictador Ortega y se ha cuestionado muchísimo también la salud mental y bucal de la señora Murillo ¿Es posible diagnosticar a distancia, con solo la evidencia gráfica de los medios, la salud de Ortega y de Murillo?

Bueno, no es tan difícil identificar los problemas de salud de personas como ellos. Alguien casi de 80 años en Nicaragua y en cualquier parte del mundo, tiene pérdida de la masa muscular, problema en las articulaciones para caminar y problemas de equilibrio. Ortega camina encorvado, su caminado es de movimientos hacia fuera de los pies para mantener el equilibrio, los discos vertebrales se han hecho más pequeños y el peso de los chalecos blindados lo pone más encorvado. Naturalmente una persona a esa edad tiene problemas de próstata y deficiencia neuronal. Porque a esa edad ya la función cerebral viene en declive. En los discursos se notan las lagunas mentales, porque él está hablando y de repente se desconecta o hace largas pausas tratando de articular ideas y transmitirlas.

¿Y en el caso de ella?

Ambas cosas son evidentes: la salud bucal y la mental. Tiene gingivitis crónica, se le ve en la pérdida de piezas dentales y el color de la dentadura. Y con 70 y tantos años, tanto estrés, muchos partos, menopausia, y muchos problemas emocionales desde 2018, el estado de salud no puede ser el óptimo tampoco, pero el más notable es el aspecto mental. Tiene una fijación con la validación externa para sentirse segura. Necesita que la aplaudan en plaza pública, que le rindan homenajes, que le teman, que le agradezcan. Y por eso obliga a todo el mundo a darle gracias al comandante Daniel y a la compañera Rosario. Gracias a nuestro buen gobierno. Entonces, eso se llama validación externa.

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COMENTARIOS

  1. Hace 1 año

    Son 36 años de dictadura, incluí los 80’s. en la cual el presente rajá estaba gobernando. De 1979 a 1990 son 18 años. Del 2007 al 2025 son 18 años. Sumados en total son 36 años de dictadura de Ortega y el FSLN.

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