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Cáncer. En abril de 2024 el expresidente uruguayo José “Pepe” Mujica anunció que padecía cáncer de esófago. Luego de 32 sesiones de radioterapia, el tumor desapareció por un tiempo. En enero de 2025 Mujica se despidió de los uruguayos. “El cáncer en el esófago me está colonizando el hígado. No lo paro con nada. ¿Por qué? Porque soy un anciano y porque tengo dos enfermedades crónicas”, detalló con los ojos llorosos a la revista Búsqueda. “Lo que pido es que me dejen tranquilo. Que no me pidan más entrevistas ni nada más. Ya terminó mi ciclo. Sinceramente, me estoy muriendo. Y el guerrero tiene derecho a su descanso”.
Muerte. Mujica murió el 13 de mayo de 2025, sólo siete días antes de cumplir 90 años. Tenía su propia filosofía sobre la muerte. En el libro Una oveja negra al poder, de Andrés Danza y Ernesto Tulbovitz, reflexiona que “a nadie le gusta la muerte, pero a determinada altura sabés que un poco antes o un poco después va a llegar”. “Y, ¡por favor!, no vivas temblando frente a la muerte. Aceptala como los bichos del monte. El mundo va a seguir dando vueltas y no va a pasar nada, no va a quedar nada de todo ese temor al pedo. Hay que ser más primitivo”, expresó. En julio de 2024 también dijo: “Mañana me despertaré muerto y chau. Nacemos condenados a morir, pero hechos para que luchemos por vivir”.
Murillo. Fue un duro crítico del matrimonio Ortega Murillo. Consideraba que la pareja dictadora padecía la “enfermedad del poder”. Incluso llegó a referirse de manera particular a la primera dama y codictadora de Nicaragua, Rosario Murillo. “Es increíble la revolución sandinista en qué desemboca, en la vieja esa llena de piedras y de cosas. Es monstruoso. (…) Era una revolución soñadora contra Somoza”, dijo en una entrevista concedida a la agencia de noticias AFP en noviembre de 2024.
Putin. No anduvo con medias tintas para opinar sobre Vladímir Putin y su protagonismo en la guerra de Ucrania. Mujica calificó de “hijo de puta” al presidente ruso en declaraciones a un programa de televisión español divulgadas el 29 de enero de este año, pero grabadas en julio de 2024. También será recordado por comentarios polémicos que realizó cuando era presidente de Uruguay (2010-2015). “Esa vieja es peor que el tuerto”, dijo en 2013, sin notar que había un micrófono encendido, aludiendo a la entonces presidenta argentina Cristina Fernández y a su fallecido esposo y antecesor, Néstor Kirchner.
Guerrilla. En la década de 1960 participó en la fundación del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T), una guerrilla urbana de izquierda que practicó asaltos, secuestros y ejecuciones influida por la Revolución cubana y el socialismo, dice la BBC. Mujica decía que “de pura casualidad” él nunca cometió un asesinato.
Fugas. Como guerrillero fue capturado cuatro veces. En una de ellas (1970) recibió seis balazos y estuvo cerca de morir. Se escapó de la cárcel por un túnel, en 1971, junto con otros 105 presos tupamaros. Volvieron a atraparlo en 1972. Logró fugarse otra vez, pero ese mismo año lo agarraron de nuevo y quedó preso hasta 1985. Durante los más de 14 años que sumó en prisión fue torturado y sobrevivió en condiciones infrahumanas, con períodos de aislamiento en aljibes o cajas de hormigón. Sufrió delirios y llegó a hablar con hormigas, pero también aprendió a conocerse mejor a sí mismo. Esos años, decía, fueron los que más le enseñaron.
Pobre. Cuando fue presidente de Uruguay no quiso mudarse a la mansión presidencial. Permaneció con su esposa, la política y exguerrillera Lucía Topolansky, en su modesta casa en las afueras de Montevideo. Además, vestía de manera informal, conducía su “escarabajo” celeste de 1987 y donaba gran parte de su salario. Todo esto le ganó el título mediático de “el presidente más pobre del mundo”. A él no le gustaba. “No, yo no soy presidente pobre”, dijo en 2012 a la BBC. “Pobres son los que quieren más, los que no les alcanza nada. Esos son pobres, porque se meten en una carrera infinita. Entonces no les va a dar el tiempo de la vida ni nada”.
Hijos. No hubo hijos en su matrimonio. En 2014, cuando tenía 79 años, le confesó a la agencia AFP que se arrepentía. “Sí, lo lamento. Me dediqué a cambiar el mundo y se me fue el tiempo”. La pareja empezó a salir en 1972, pero se casó en 2005, en un ceremonia íntima, luego de muchas peripecias y años de convivencia. Para Mujica, su esposa y él eran diferentes, pero complementarios. “Hay una visión femenina y una visión masculina, y la más difícil de sustituir es la femenina. He visto mujeres solas que viven decentemente. Hombres solos que viven decentemente es prácticamente imposible”, sentenció.
Marihuana. Bajo su mandato, en diciembre de 2013, Uruguay se convirtió en el primer país del mundo en legalizar y regular el mercado de marihuana. El Parlamento uruguayo también aprobó la despenalización del aborto y reconoció del matrimonio homosexual, leyes que captaron la atención del mundo.
Logros. Dedicó sus últimos años a sembrar flores y pronunciar palabras sensatas sobre justicia, democracia, mesura e igualdad. Pero no dejó de participar en la vida política. Poco antes de morir obtuvo uno de sus últimos logros políticos: su delfín Yamandú Orsi fue electo presidente de Uruguay en noviembre de 2024. Además, su agrupación dentro del Frente Amplio, el Movimiento de Participación Popular, consiguió la mayor bancada en el Parlamento desde el retorno de la democracia al país, sin figurar él en sus listas.