Lista de reproducción
- No hay más artículos para escuchar
Dentro del calendario de conmemoraciones políticas del Frente Sandinista (FSLN), cada año se incluyen actos solemnes y culturales sobre la batalla de la Colina 110, hecho acaecido el 13 de junio de 1979. ¿Qué pasó ese día y por qué los sandinistas lo recuerdan 46 años después?
La versión oficial del FSLN denuncia el suceso como una masacre: una columna de jóvenes guerrilleros fue cercada y eliminada en condiciones desiguales por fuerzas de la Guardia Nacional (GN) y unidades militares asociadas a la dictadura de Anastasio Somoza Debayle.
La escena se ubica en la loma conocida como “Colina 110”, en el barrio Los Laureles, al este de Managua y el episodio forma parte de la serie de conmemoraciones que cada año, desde 1979, celebra el colectivo sandinista como un ejemplo de sacrificio durante la insurrección que acabó con la dictadura de la familia Somoza.
Sin embargo, 46 años después, dos exoficiales de la extinta Guardia Nacional nicaragüense ofrecieron una versión diferente.
Desde su perspectiva, los hechos de ese día, si bien consistieron en un enfrentamiento armado real, fueron de menor escala de lo que describe la narrativa oficial y no involucraron el nivel de despliegue militar atribuido en los documentos históricos del FSLN.
Lea además: La masacre de la Colina 110

La versión del FSLN
De acuerdo con el relato oficial promovido por el Frente Sandinista, ese día una unidad guerrillera nombrada “Columna Manuel Fernández” fue cercada en la loma conocida como Colina 110.
Este grupo habría estado conformado por aproximadamente 43 combatientes, en su mayoría jóvenes procedentes de los barrios orientales de Managua, que se habían atrincherado en ese punto estratégico para resistir el avance de las tropas gubernamentales.
Según el libro Héroes y Mártires de la Colina 110, publicado por la Alcaldía de Managua en 2009, el sitio fue objeto de una operación militar de gran escala en la que participaron siete convoyes de tropas, dos tanquetas, tres helicópteros y tres aviones de la Fuerza Aérea Nacional.
Estos aparatos habrían ejecutado maniobras de simulación de bombardeo para obligar a los combatientes sandinistas a refugiarse en una trinchera. Una vez allí, según esta versión, los jóvenes fueron cercados y abatidos por fuego terrestre.
El saldo reportado por el FSLN fue de 35 guerrilleros muertos y ocho sobrevivientes. La trinchera fue cubierta con tierra por una pala mecánica, lo que, en la versión guerrillera, significó que muchos de los combatientes fueron sepultados aún con vida o heridos.
La acción ha sido calificada y sostenida en el tiempo como una masacre y elevada a símbolo de la brutalidad represiva de la dictadura somocista.
La ubicación de la colina tenía, según este relato, una importancia estratégica: ofrecía visibilidad sobre la pista del aeropuerto internacional Las Mercedes y estaba rodeada por zonas semi rurales propicias para emboscadas y francotiradores.
Desde allí, los insurgentes podían observar movimientos aéreos y planear posibles ofensivas o defensas.
Lea también: El final de la Guardia Nacional de Nicaragua

La versión desde la GN
Décadas después, dos oficiales retirados de la Guardia Nacional —uno de ellos identificado como “Cóndor Alpha”— ofrecieron un testimonio que difiere en varios aspectos de la versión anterior.
En su relato desde el exilio y preservando sus identidades, confirman que los hechos del 13 de junio sí existieron, pero con características distintas.
Según el ex capitán de infantería “Cóndor Alpha”, ese día un pelotón compuesto por tres escuadras de ocho soldados cada una —un total de 24 efectivos y tres oficiales— se desplazaba como parte de la “Operación Limpieza”, una serie de incursiones militares destinadas a restablecer el control en barrios sublevados.
La tropa estaba liderada por tres capitanes y 24 soldados, en su mayoría policías y músicos de la banda militar, debido a la escasez de personal entrenado en ese momento.
Al acercarse a la colina ubicada en el barrio Los Laureles, las tropas fueron atacadas desde una trinchera cavada en lo alto de la cima.
El capitán de infantería GN, Orlando Hislop Mercado, jefe del operativo, solicitó entonces apoyo aéreo para reconocimiento y bombardeo. De acuerdo con la versión, los aviones sobrevolaron el área, identificaron tubos en la zanja (que pensaron eran armas pesadas) y se retiraron sin recibir autorización de fuego de parte del coronel Federico Mejía González, a cargo de las operaciones militares en Managua.




Asalto estilo «Indio»
Los tres oficiales decidieron entonces ejecutar un asalto coordinado desde tres flancos, rodeando la colina, en una técnica denominada “avanzada estilo Indio”, que consistía en un ataque rápido, bullicioso y frontal (bayoneta alzada) para provocar pánico, desconcierto y ruido.
El asalto resultó en la muerte de ocho guerrilleros, entre ellos seis hombres y dos mujeres, según el relato del ex oficial. Estos cuerpos fueron enterrados en la misma trinchera con ayuda de una pala mecánica que llegó horas más tarde. La Guardia Nacional habría tenido solo una baja: un oficial herido en la pierna.
El capitán retirado rechaza que hayan participado unidades del Condeca, tanques o helicópteros en esa acción. Además, cuestiona el número de combatientes abatidos que indica la versión del FSLN. Señala que posiblemente hubo más guerrilleros en la colina antes del ataque, pero que muchos se habrían replegado, dejando a un pequeño grupo en la trinchera para cubrir la retirada.
La versión coincide en que la trinchera existía, que fue usada como defensa, y que los cuerpos fueron enterrados en el mismo lugar del combate con maquinaria pesada. También coincide en que el sitio tenía valor estratégico para observación, por su altura y cercanía al aeropuerto. Además, coincide en el uso de aviones de reconocimiento y la escasa y pobre defensa armamentística de la colina.




El valor estratégico de la colina 110
Un segundo oficial retirado, que abandonó Nicaragua el 21 de julio de 1979, explicó que el reconocimiento aéreo previo al ataque del 13 de junio había detectado movimientos en la colina.
También señaló que un día antes se había capturado un guerrillero desertor que reveló planes de atacar o tomar el aeropuerto desde ese punto elevado.
Los mandos militares, aunque reconocieron el valor táctico del sitio —una elevación natural de 160 metros con observación en 360 grados sobre el teatro de operaciones y la pista del aeropuerto—, decidieron no ejecutar una operación de alto impacto, sino enviar una fuerza operativa con armamento estándar.
Según este segundo oficial, no se autorizó fuego aéreo ni se utilizaron tanques, en parte por la evaluación de las capacidades enemigas que develaron que los rebeldes no contaban con capacidad ofensiva significativa.
A la fecha, la colina es una zona densamente poblada conocida como barrio Manuel Fernández, en homenaje al nombre de la columna diezmada. La Alcaldía de Managua construyó un parque memorial con murales y más de 60 lápidas pintadas en rojo negro, que simbolizan la caída de guerrilleros en esa zona, incluyendo los rebeldes atrincherados en la colina 110.