Los sandinistas tienen derecho a celebrar el 19 de julio, pero no tienen derecho de imponerla su bandera roja y negra
Los sandinistas tienen derecho a celebrar el 19 de julio, pero no tienen derecho de imponerla su bandera roja y negra
En 1989, catorce partidos políticos democráticos se inspiraron en el espíritu del Pacto Providencial, formaron la Unión Nacional Opositora (UNO) y en febrero de 1990 derrotaron en las urnas electorales a la dictadura sandinista.
La economía de Nicaragua es básicamente capitalista, solo que deformada por la manipulación política de quienes detentan el poder, con el fin de aprovecharse exclusivamente de la creación colectiva de riqueza, y compartirla solo con sus camaradas y amigos empresarios…
La paradoja es clara: en su afán de cimentar una sucesión dinástica, Ortega y Murillo han dejado al descubierto la fragilidad de su proyecto político. La Constitución totalitaria, en lugar de consolidarlos, se ha convertido en la prueba irrefutable de la usurpación y en la grieta que podría fracturar a su propio círculo de poder.
Los nicaragüenses que de manera directa o indirecta han sido despojados de su nacionalidad, no son apátridas en realidad. Las leyes que impuso la dictadura para quitarles la nacionalidad son arbitrarias y antijurídicas, no tienen validez ante la jurisprudencia histórica nicaragüense ni ante el derecho internacional.
Donde está ahora, descansando en paz, el padre Tojeira tiene que saber y debe de estar seguro de que algún día en Nicaragua también se podrá hacer justicia, como la que él logró para los jesuitas mártires de El Salvador y todo el pueblo salvadoreño.
Siempre será necesario buscar la verdad y por lo tanto que haya periodistas auténticos que la busquen y la revelen. Como Fernando Centeno Chiong, quien con su ejemplar trabajo profesional y su gran responsabilidad personal demostró que aún en las más difíciles circunstancias se puede ser un buen periodista.
Que haya personas presas y desaparecidas políticas en el país, y que algunas de ellas hayan perdido la vida en la cárcel estando en máxima indefensión y bajo la responsabilidad policial, es un abuso de poder y un crimen de Estado.
Lo que pretenden los gobiernos de China y sus aliados y amigos es liquidar el orden internacional que propugna la democracia como sistema de gobierno, la libertad individual de las personas como forma de vida y el reconocimiento y respeto a los derechos humanos como base de la convivencia social.
No obstante, es solo a una parte minoritaria de la población que el totalitarismo logra embrutecer y fanatizar. La mayoría de la gente solo finge obediencia en público, mientras que en privado reniega y se burla de los líderes y del sistema.