Gracias y adiós al padre Tojeira

El sacerdote católico jesuita de origen español y nacionalizado salvadoreño, José María (Chema) Tojeira, falleció el viernes 5 de septiembre a los 78 años. Murió súbitamente en Guatemala, donde se encontraba realizando una misión pastoral, y será sepultado el 12 de septiembre en la capilla de Jesucristo Liberador, de la UCA de San Salvador.

El padre Tojeira no ejerció el sacerdocio ni la docencia en Nicaragua. Pero tenía en su corazón a este país, a su pueblo y a su Iglesia católica martirizada por la dictadura sandinista de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

El padre Tojeira llegó a Honduras, Centroamérica, en 1969, después de ordenarse en España como sacerdote católico jesuita y graduarse como profesor de Filosofía y licenciado en Teología por la Universidad Pontificia Comillas, de la Compañía de Jesús.

Luego de varios años de servicio en Honduras como sacerdote de apoyo a la Compañía de Jesús, párroco en el municipio de Sulaco y vicario episcopal en Yoro, el padre Tojeira fue trasladado a El Salvador para desempeñar el cargo de superior de los estudiantes de Teología de la Compañía de Jesús. Más adelante sería rector de la UCA de El Salvador y director del Instituto de Derechos Humanos de la UCA (Idhuca).

A partir de 1990 el padre Tojeira lideró la lucha para que se hiciera justicia a los seis sacerdotes jesuitas que en noviembre de 1989 fueron asesinados en la UCA de San Salvador por miembros de las Fuerzas Armadas. Hasta lograr que los asesinos fueran condenados por la justicia salvadoreña.

Cuando la dictadura sandinista de Daniel Ortega y Rosario Murillo confiscó la UCA de Nicaragua y expulsó del país a los sacerdotes jesuitas, el padre Tojeira fue nombrado vocero de la Compañía de Jesús para este caso y asumió como propia la dolorosa y dramática situación de la población y la Iglesia católica de Nicaragua.

En este sentido es importante mencionar que el padre Tojeira escribió el prólogo de la cuarta edición del libro-informe de la abogada e investigadora de derechos humanos, Martha Patricia Molina Montenegro, Nicaragua: una Iglesia perseguida. Y en ese texto el padre Tojeira señaló enfáticamente:

“La lectura de este documento nos deja bien claro que la persecución a la Iglesia se desarrolla en un contexto de persecución de cualquier pensamiento crítico que hable con libertad de los problemas y las necesidades del país. Infundir miedo, silenciar voces, dejar sin trabajo o sin propiedades, espiar, maltratar a los familiares de los opositores, desaparecer personas, es parte frecuente de la represión. Encarcelar, desterrar e incluso desnacionalizar es ya parte de la estrategia. Si la represión de las protestas del año 2018 fueron duras, los ataques a la Iglesia han continuado creciendo hasta convertirse el año actual, 2023, en el más rudo y duro en contra de las personas y actividades de la Iglesia”.

Agregó el padre Tojeira que “la lectura de la obra de la doctora Molina, nos muestra que sigue habiendo gente preocupada por la verdad y por la justicia. Continúa habiendo personas valientes que contraponen los hechos a la propaganda mentirosa del poder. Como decía Hannah Arendt: ‘La verdad, aunque impotente y siempre derrotada en un choque frontal con los poderes establecidos, tiene una fuerza propia: hagan lo que hagan, los que ejercen el poder son incapaces de descubrir o inventar un sustituto para ella. La persuasión y la violencia pueden destruir la verdad, pero no pueden remplazarla’».

Precisamente eso —sentenció el padre Tojeira— es lo que pasa con la verdad que “el régimen Ortega-Murillo no puede destruir ni suplantar. Han destruido universidades, periódicos, ONG’s de derechos humanos, pero la verdad continúa saliendo a flote”. La muerte del padre José María (Chema) Tojeira es una gran pérdida para El Salvador, Nicaragua y toda Centroamérica. Pero donde está ahora, descansando en paz, el padre Tojeira tiene que saber y debe de estar seguro de que algún día en Nicaragua también se podrá hacer justicia, como la que él logró para los jesuitas mártires de El Salvador y todo el pueblo salvadoreño.

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