Cuando en enero del año en curso la dictadura incluyó en su nueva Constitución totalitaria la disposición de que la bandera del partido FSLN sería también un símbolo nacional, igual que la azul y blanco, estábamos claros de que se obligaría a usarla como tal a las instituciones privadas que por sus funciones suelen exhibir la bandera nacional. Como por ejemplo los centros privados de educación.
De manera que no nos ha sorprendido que, en vísperas de las Fiestas Patrias, la dictadura haya advertido que la bandera rojinegra es un símbolo nacional y como tal debe exhibirse en estos días.
Explica el erudito español José Antonio Pérez-Rioja que los símbolos son la representación de “la facultad del hombre para ver en el cosmos, en las creencias y en los conceptos, en las relaciones humanas, en los seres animados y en las cosas, un contenido espiritual”.
Por eso se dice que los símbolos nacionales o patrióticos son sagrados. La bandera, el escudo y el himno nacional identifican al país y representan su origen, su historia, sus valores, su cultura y la identidad de su pueblo. Son elementos únicos del país reconocidos nacional e internacionalmente y cumplen la función de fomentar, cultivar y avivar el sentido de pertenencia de la gente a su país, en nuestro caso a Nicaragua.
En los países que tienen un sistema de organización política federal, o de autonomías, como por ejemplo Estados Unidos y España, cada estado o comunidad autónoma tiene sus particulares símbolos estatales o regionales, pero sin contraponerlos ni menoscabar de ninguna manera a los nacionales que son los preeminentes.
De manera que establecer con fuerza de ley que la bandera del partido FSLN es también un símbolo nacional, igual que la azul y blanco, es un despropósito y una arbitrariedad mayúscula que solo se puede entender por la naturaleza totalitaria del régimen actual, que por eso mismo confunde los intereses y símbolos del partido con los del Estado.
La bandera nacional de Nicaragua ha sido, es y será siempre la azul y blanco, igual que las de los otros países centroamericanos, salvo Costa Rica. Fue adoptada originalmente por la República Federal de Centroamérica que se fundó después de proclamar la Independencia Nacional en 1821. Sus autoridades legítimas escogieron esos dos colores considerando que el azul representa la inmensidad del cielo, la lealtad, la justicia, la fraternidad y el vigor nacional; así como los océanos que bañan a la región a sus dos lados. Y el blanco simboliza la pureza, la integridad, la igualdad y la paz.
Por eso, cuando Nicaragua decidió separarse de la República Federal de Centroamérica y se estableció como Estado independiente, conservó la bandera azul enviando así el mensaje de que la separación no significaba ruptura ni contraposición con los países hermanos de Centroamérica.
La bandera roja y negra del partido sandinista representa lo contrario del significado de la bandera azul y blanco de la nación y la patria. Esa bandera fue creada en el siglo 19 por los anarquistas europeos, que escogieron el rojo como símbolo del socialismo y el comunismo, y el negro que representa la muerte.
Sandino se relacionó en México con los anarquista mexicanos y adoptó su bandera roja y negra como estandarte de la lucha armada que libró contra los marines yanquis que ocupaban Nicaragua. Y como escudo le puso la figura de una calavera con un machete y un fusil cruzados, que según él significaban “lucha a muerte”. Pero no dijo que su bandera roja y negra con la calavera, el fusil y el machete sustituirían a la bandera azul y blanco de Nicaragua.
Como dijimos en el editorial del 19 de julio pasado, los sandinistas tienen derecho a celebrar el 19 de julio como aniversario de su Revolución. Pero no tienen derecho de imponerla a todos los demás nicaragüenses. De la misma manera decimos ahora que ellos tienen derecho a enarbolar su bandera roja y negra. Pero no a imponerla a los demás nicaragüenses y mucho menos como símbolo nacional, lo cual es un ultraje a la sagrada bandera azul y blanco de Nicaragua.
Lo pueden hacer por ahora, porque tienen a su disposición toda la fuerza del Estado y mediante la represión han impuesto una dictadura totalitaria. Pero esto no será para siempre. Con la caída de la dictadura desaparecerá también la ignominiosa disposición oficial de que la bandera sandinista roja y negra es un símbolo nacional de todos los nicaragüenses.