Un análisis sobre las contradicciones entre el discurso religioso de Rosario Murillo y la persecución contra la Iglesia católica, reflejada en el caso de monseñor Abelardo Mata y la muerte bajo custodia de Brooklyn Rivera. Foto: Tomada de El 19 Digital

Un análisis sobre las contradicciones entre el discurso religioso de Rosario Murillo y la persecución contra la Iglesia católica, reflejada en el caso de monseñor Abelardo Mata y la muerte bajo custodia de Brooklyn Rivera. Foto: Tomada de El 19 Digital

Así miente Rosario Murillo cuando invoca a Dios

LA PRENSA analiza su discurso público en el caso de Brooklyn Rivera y el del obispo Abelardo Mata. La crueldad se impone a las citas bíblicas

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En los últimos 19 años, la dictadora Rosario Murillo ha construido un discurso político revestido de referencias religiosas. Sus alocuciones diarias están llenas de menciones a Dios, la paz, el amor, la esperanza, la fe cristiana… Un lenguaje que contrasta con su esoterismo y con las graves violaciones de derechos humanos cometidas por la dictadura, encabezada por ella y su esposo Daniel Ortega.

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El lunes 29 de junio, Murillo habló en cadena oficial sobre «la vida buena, milagrosa y portentosa del corazón cristiano», mientras el diario propagandista 19 Digital tituló que «la Compañera Rosario Murillo destaca actividades de fervor religioso en el país», al informar sobre las actividades en honor a San Pedro y San Pablo que ella misma llamó una fe mayor en las iglesias y «nos sumamos a esa devoción que tenemos todos en Nicaragua porque somos devotos«.

Según el registro del oficialista Multinoticias Canal 4 su alocución empezó ese día a la 1:36 de la tarde. Es decir, 36 minutos después que agentes policiales retuvieron al obispo emérito de Estelí, monseñor Juan Abelardo Mata, un día después que oficiara una misa en ese departamento del norte de Nicaragua y orara en la eucaristía por la «Iglesia perseguida de Nicaragua».

El caso de Mata evidencia la persecución a la Iglesia católica, pero un análisis periodístico realizado por LA PRENSA, contrastando el hecho con el discurso público de Murillo, demuestra el uso de la mentira de parte de Murillo en el tema religioso. «Tenemos fe, la fe que a nosotros nos ha dado la fuerza, la fortaleza para luchar las batallas verdaderas. ¿Cuáles son las batallas verdaderas? Las batallas del amor, las batallas de la paz y así es como vamos adelante», se puede leer en la transcripción de su intervención.

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Además del obispo emérito, a quien finalmente le impusieron casa por cárcel luego de secuestrarlo nuevamente, fueron retenidos el sacerdote Francisco Morales y el diácono Wilfred Arauz Rodríguez. Según la investigadora Martha Patricia Molina, quien ha documentado la persecución a la Iglesia desde 2018, fueron excarcelados, pero dejados bajo una especie de «libertad condicional».

Abelardo Mata, obispo de Estelí
Abelardo Mata, obispo de Estelí. LA PRENSA / O.Navarrete

Sin decir nada sobre lo de Mata, la dictadora reiteró: «Adelante con Dios todo podemos con nuestros héroes y mártires. Hermosos cantos de gloria y victoria… Hermosísimos cantos que celebran la vida buena, milagrosa, portentosa del corazón cristiano, solidario de las familias nicaragüenses«.

Para el defensor de derechos humanos Gonzalo Carrión, esta contradicción no representa una excepción sino una constante dentro del modelo represivo instaurado desde 2018. «Toda la sistemática represión durante más de ocho años ha sido… una cosa es el discurso y otra son los hechos. En todo: en la persecución religiosa, en la persecución política… Es el sistema de la dictadura».

En mayo, el padre Edwin Román, vicario de la iglesia Santa Agatha en Miami, aseguró que «Dios no está con quienes asesinan a su pueblo». Murillo entonces había convertido su diatriba en insultos contra quienes considera adversarios, entre ellos los sacerdotes. Los llamó ególatras, vagos y terroristas mediáticos.

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Incluso, furiosa, ella dijo aquel 19 de mayo de 2026 que «hay quienes creen que no podemos mencionar a Dios. Alguien dijo que cómo podemos ser sacrílegos, uno de esos que andan buscando cómo hacer daño, llenos de saña, odio, probablemente de envidia, porque no están aquí, y porque no pudieron… los errantes odian, dejan de amar a Nicaragua, y son traidores».

El discurso de odio se ha traducido en una persecución letal contra todos los opositores, cuyas protestas el régimen aplastó con violencia en 2018, pero también contra los sacerdotes como Román que recibieron a las víctimas de la represión en las parroquias cuando fueron atacados a balas por el Estado en aquellos días violentos entre abril de ese año y julio de 2019, cuando la OEA cuantificó 355 asesinados.

Murillo y los familiares de Rivera

El 27 de mayo, luego de permanecer durante más de 32 meses bajo custodia estatal, el régimen presentó en estado moribundo al líder indígena Brooklyn Rivera. Este es otro caso en que se revela el discurso contradictorio de Murillo: cruel por un lado, aunque religiosa conceptualmente.

La tarde del 1 de junio cuando anunció su muerte, según confirmó LA PRENSA a través de fuentes consultadas, el régimen había detenido a seis familiares y dos allegados que un día antes habían asistido a retirar el cuerpo con la idea de enterrarlo en su comunidad en el Caribe. Como si estuviese en una burbuja discursiva, Murillo declaró públicamente: «Brooklyn fue atendido en todo momento… con esmero médico científico y también con esmero afectivo», al confirmar su muerte.

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También manifestó que se realizó un acto religioso «solemne y digno» y que habían pedido a Dios «consuelo para sus familiares». Sin embargo, el régimen no solo detuvo a la gente cercana a Rivera, sino que no se conoce cuál es su situación actual, es decir, dónde los tienen y su estado de salud.

Familiares de Brooklyn Rivera encarcelados tras demandar la entrega de su cadáver
Familiares de Brooklyn Rivera encarcelados tras demandar la entrega de su cadáver. Foto: Cortesía.

Usa la fe con fines políticos

En su trayectoria política, Murillo ha usado el discurso religioso para presentarse como devota y buscar cercanía con la población. Sus constantes citas a la Biblia, la mención de los santos, las festividades religiosas en los pueblos del país, las oraciones y el lenguaje cristiano forman parte permanente de su narrativa política.

El sacerdote dominico Rafael Aragón, nacido en España, nacionalizado nicaragüense en 1990 y actualmente exiliado, afirmó que Rosario Murillo quiere liderar una cultura religiosa desde la visión esotérica y desde un sincretismo religioso.

El religioso, de 76 años, puso como ejemplos los árboles de la vida, esas estructuras metálicas enormes promovidas por Murillo en todo el país. Estas simbolizan su poder. «La visión esotérica ya la transmite con los árboles de la vida para acoger las vibras espirituales a su favor», dijo Aragón a LA PRENSA.

La dictadura de Murillo y Ortega se ha caracterizado por el uso de la política del terror. Numerosos organismos internacionales de derechos humanos han documentado, paralelamente, una persecución sistemática contra la Iglesia católica, otros actores religiosos críticos del régimen y contra la sociedad en general.

El discurso de odio en 2018

El abogado Gonzalo Carrión recuerda que, incluso durante la denominada «operación limpieza», con la que el Estado despejó violentamente las barricadas levantadas por la población en 2018, el discurso oficial seguía hablando de paz y reconciliación.

El abogado evita calificar psicológicamente a Murillo. Prefiere, en todo caso, remitirse a los hechos. «Lo que puedo calificar es que en Nicaragua estamos frente a una sistemática persecución con graves violaciones a derechos humanos», insiste.

Según el informe del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes, formado por la OEA para investigar la violencia ocurrida entre el 18 de abril y el 30 de mayo de 2018, desde su primer discurso en ese contexto, Murillo calificó de minúsculos a quienes protestaban. «Almas pequeñas y tóxicas», las llamó.

«Esos que no toman en cuenta ni reconocen el milagro de la paz, y que se lanzan, con almas que parecieran envenenadas, pervirtiendo el ambiente que con tanta fe, ese ambiente alegre, seguro, que todos queremos y que con tanta fe y tanta dedicación hemos venido alcanzando, gracias infinitas a Dios, y de su mano, todos juntos en nuestro país«, dijo el 19 de abril de 2018.

Desde aquellos días, el régimen Ortega-Murillo ha mantenido una política de violación sistemática de derechos humanos que se ha traducido en que 800,000 nicaragüenses hayan huido del país, según cifras recientes de Naciones Unidas. Murillo fue señalada de dar la orden «vamos con todo», que se expresó en una feroz represión. Ella ha sido sancionada por Estados Unidos, Canadá, Suiza, la Unión Europea y el Reino Unido.

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Además, informes del Grupo de Expertos en Derechos Humanos de la ONU la han denunciado por una represión que, incluso, tiene un carácter transnacional. Sin embargo, el 23 de abril, la dictadora Rosario Murillo, como si fuese otra persona, dijo: «La mentira es un crimen de lesa humanidad». Ella, quien ha sido señalada precisamente de cometer atrocidades.

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