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Los funcionarios del régimen de Nicaragua han pronunciado con insistencia la palabra paz en las últimas semanas, mientras conmemoran el 19 aniversario del ascenso al poder de Daniel Ortega y Rosario Murillo. El 22 de enero, la dictadora dijo en su alocución en los medios oficialistas que Nicaragua era un pueblo de «concordia» y prometió que el «odio jamás volverá a nuestra patria bendita».
Ese día, Murillo mencionó cinco veces la palabra paz y en dos ocasiones «seguridad», según un monitoreo realizado por un equipo de LA PRENSA a sus discursos. Durante el período del 12 al 22 de enero, ella usó 46 veces la primera palabra y la otra en 19 ocasiones. El día 21 llegó a hacerlo hasta 17 veces en el primer caso y 5 veces en la segunda para mostrar la desmesura con que intentan fijar la palabra en la mente de la población.
Pero fue durante una graduación de cadetes de la Policía, cuando Ortega se pronunció sobre Venezuela, que el dictador mencionó la palabra paz en 30 ocasiones, mientras ella sumó 15 en el mensaje que graba por separado de su marido, constató LA PRENSA al revisar las transcripciones.
Para el politólogo Manuel Orozco, director del programa Remesas, Migrantes y Desarrollo del centro de pensamiento Diálogo Interamericano, cuya sede está en Washington, el término «paz» fue usado por Murillo en sus monólogos y comunicados de prensa como parte de su retórica en la represión de 2018, cuando dijeron que habían sido objeto de un golpe de Estado, refiriéndose a las manifestaciones que fueron reprimidas por las fuerzas estatales. Es decir, era una expresión de «control social».
En los últimos tres meses, la cúpula de la dictadura pasó de usar esta palabra para describir a un país «bendito» a otra idea más amplia: hace referencia a Nicaragua como «un actor no provocador de problemas internacionales», según Orozco.
«La redacción refleja una ampliación de la narrativa la que se destina para consumo interno, para hacer saber que la dictadura no quiere confrontarse con fuerzas externas y que, en todo caso, los malos son esos, no ellos. Este tema no es accidental y responde a una revisión de la retórica para ‘calmar’ cierta tensión o ansiedad entre sectores allegados a la dictadura, a la que Murillo da a creer que ella no está expuesta frente al desarrollo de eventos externos y una nueva ola de presión», opinó Orozco.

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El 10 de enero, el presidente de la Asamblea Nacional, Gustavo Porras, tocó también el tema de la paz. Le recordó a los militantes del FSLN que deben estar alertas para cuidarla. Así lo dijo durante su discurso de inauguración del año legislativo. Eran palabras que hacían referencia a la orientación del dictador el año pasado de que deben mantener «un ojo abierto siempre» y realizar «vigilancia extrema».
Hernández: «La paz no necesita de policías en las esquinas»
Álex Hernández, de 35 años, es una de las víctimas de la represión de los Ortega. Fue preso político en dos ocasiones. Estuvo detenido injustamente entre el 23 de septiembre de 2018 y el 1 de marzo de 2019. Luego lo volvieron a encarcelar el 23 de agosto de 2021 y lo desterraron a Estados Unidos en 2023. Para él, la dictadura de Ortega vacía de contenido las palabras e impone el silencio en la sociedad.
Aún recuerda cuando la tiranía predicaba paz en 2018, mientras disparaban contra los manifestantes. Hoy repiten la palabra como si la memoria no existiera. «Para ellos la paz es que nadie proteste; que nadie exista fuera de su aparato de control. No es paz. Es miedo administrado por ellos. Es paz sin libertad. Es orden autoritario. Es una contradicción brutal que ellos insistan, mientras hay presos políticos, exiliados, vigilan, prohíben la práctica religiosa. La paz verdadera no necesita de policías en cada esquina», afirmó Hernández.

Además de discursos pomposos, los miembros del poder ejecutivo de Nicaragua han recurrido a empresas encuestadoras cercanas para proyectar la imagen que tienen del respaldo ciudadano. Por ejemplo, la última medición de M&R Consultores proyecta un apoyo de los ciudadanos supuestamente al discurso de la búsqueda de paz. También consideran «positivas» las relaciones con Rusia y China.
“Básicamente, es propaganda para sustentar un régimen que cada día se ve más debilitado. Tal vez no moribundo, pero sí en una crisis que se profundiza día a día. ¿Cuándo va a ser el colapso? No lo sabemos, pero va a haber un colapso. No va a ser de la noche a la mañana, pero ya no da para sostener ese discurso”, afirmó el politólogo José Antonio Peraza.

Según él, la dictadura trata de encubrir la represión con esas palabras, mientras demuestra temor. «La dictadura está asustada, porque sabe que está en la mira de Estados Unidos. Ya vieron lo que le pasó a Maduro y, por primera vez, al igual que en 1989 con la invasión a Panamá, tienen miedo de lo que les puede pasar. Su discurso ya no es neutro: Estados Unidos les está poniendo atención y por eso ocurre esto», reiteró el analista.
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La madrugada del 3 de enero, tropas especiales de Estados Unidos capturaron al dictador venezolano Nicolás Maduro, y a su esposa Cilia Flores. La noticia impactó en Ortega y su círculo más inmediato como informó LA PRENSA posteriormente. Murillo tomó varias medidas como el reforzamiento de la seguridad familiar y ordenó menos exposiciones públicas del tirano y su hijo Laureano Ortega Murillo, su asesor de inversiones y enlace de Nicaragua con Rusia, China e Irán.