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El codictador sandinista Daniel Ortega rompió su silencio sobre la captura del mandatario venezolano Nicolás Maduro en un operativo militar de Estados Unidos el 3 de enero, durante un discurso cargado de acusaciones contra Washington pronunciado la noche del jueves, 15 de enero.
Ortega, de 80 años, que no aparecía en público desde el 14 de diciembre, habló en ocasión de una graduación de cadetes de la Policía Nacional, bajo control de la dictadura, y señaló a la potencia norteamericana de haber llevado a cabo una «acción desproporcionada» y de un «acto de terrorismo» internacional, sin embargo, evitó referirse directamente al presidente Donald Trump.
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«Desgraciadamente, siempre el poderoso se siente con el derecho de cometer crímenes simplemente porque tiene la fuerza de Goliath para cometer lo que quiera», lamentó el dictador.
Un acto de terrorismo
Ortega reclamó además por el operativo que, a su ver, carece de base legal. Estados Unidos justificó la operación al señalar a Maduro de haber facilitado el tráfico de droga hacia su territorio. «¿Quién le ha dado ese poder a ellos? ¿Qué organismo existe en el mundo que avale un acto de terrorismo como ese?», cuestionó el dictador.
De igual forma insistió en que Maduro permanece preso en Estados Unidos únicamente porque esto responde a los intereses petroleros de Estados Unidos.
«Lo que ha quedado claro es que los Estados Unidos van por el petróleo. Ya lo han dicho con toda claridad: el presidente de los Estados Unidos ya ha definido la cantidad de miles de barriles de petróleo que se va a sustraer al pueblo venezolano, simplemente como uso de la fuerza», espetó Ortega.
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Usó un tono de reclamo, pero más moderado que otros tiempos
El discurso tuvo un tono de reclamo moderado en comparación a las intervenciones de otras épocas mucho más beligerantes. Aunque no pudo resistir no referirse al tema, el tono estuvo en concordancia con el empleado en las últimas semanas por la codictadora y esposa de Ortega, Rosario Murillo, quien también estuvo presente en la graduación.
Murillo hasta ahora se había abstenido de comentar sobre la situación de Maduro y no ha atacado abiertamente a los Estados Unidos ni a su mandatario, Donald Trump. Ortega tampoco mencionó al presidente norteamericano.
Analistas interpretan esta actitud como un intento de no llamar la atención de Estados Unidos y mostrar voluntad de negociación sobre todo porque la han acompañado de una excarcelación parcial de presos políticos.
El acto, realizado en el marco de la dictadura que encabezan Ortega y Murillo, continuó después con la graduación de 39 nuevos oficiales (15 mujeres y 24 hombres). De estos 34 se formaron en la universidad nicaragüense y cinco en instituciones del Ministerio del Interior de Rusia, uno de los rivales geopolíticos de los Estados Unidos.
El primer comisionado Francisco Díaz, jefe de la Policía Nacional, halagó a la institución y a los codictadores como señal de continua lealtad de la institución, uno de los principales soportes de la dictadura y el principal ejecutor de la persecución política del régimen.