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Tengo ya unos cuantos años y he visto pasar u oír una serie de desastres naturales ocurridos en todo el mundo: terremotos (he vivido uno), tsunamis, erupciones volcánicas, a lo largo de nuestro mundo, pero nunca quizás he visto despertarse la ola de solidaridad que ha causado los dos terremotos que asolaron Venezuela, la semana pasada, con intensidades de 7.2 y 7.5 en la escala de Richter que según datos oficiales han causado 2,295 y otras 11,267 personas heridas, entre los que hay españoles y de otras nacionalidades. Pero según cálculos del servicio meteorológico de EE. UU. las cifras pueden elevarse entre 10,000 y 50,000 fallecidos, cifra que se parece a la que según cálculos de ONU pueden ser unos 40,000 muertos.
Pero sea la cifra que sea, a ello hay que añadir los daños materiales por el derrumbe de cientos de edificios en las zonas más cerca del epicentro en la Guaira, donde se considera la llamada zona cero, pues allí se produjo el choque de las placas tectónicas del Caribe y la Sudamericana. Este fenómeno de la naturaleza va a dejar un trauma permanente en la población venezolana, la que se haya visto afectada y la que no, sobre todo en los niños que sobrevivieron al mismo.
La presidenta Delcy Rodríguez declaró el estado de emergencia en todo el país, lo que significa la restricción de los derechos y libertades de los venezolanos, pero que no ha sido acatado pues la población se lanzó a las calles en las zonas devastadas, para buscar a sus familiares y amigos que se encontraban bajo los escombros de edificios cercanos a sus viviendas que no resultaron dañadas. Las imágenes publicadas en las televisiones de todo el mundo son dantescas y dejan al descubierto la labor de las personas que se lanzaron al rescate de los afectados con unas y manos, pues carecía de instrumentos necesarios para esas labores, lo que produjo también un caos generalizado en la que hubo pillaje en tiendas y almacenes que quedaron sin derrumbarse. Pillaje en la que incluso según testigos participaron las fuerzas del orden como la policía y otros cuerpos de seguridad como la Guardia Nacional Bolivariana.
Lo más sobresaliente dentro del desastre ha sido la llegada de ayuda internacional de muchos países del mundo, en los que mandaron brigadista de rescate, proveídos de material para estos casos, además de la llegada de primeros auxilios, alimentos, medicinas para los hospitales que carecían de ellos, pues la Venezuela de hoy presidida por la interina Delcy Rodríguez y su hermano presidente de la Asamblea nacional, no estaba preparados por un golpe tan fuerte, y sus unidades de protección civil tampoco gozaban de materiales propios para estos menesteres.
La ayuda ha llegado a Venezuela sin distinción de temas políticos, de si gobierna la izquierda tutelada por Trump, pues como es conocido por ejemplo gobiernos como Chile, Argentina, Ecuador que siendo gobiernos de derecha están allí presentes prestando su ayuda humanitaria con brigadas de rescatistas provistos de materiales; México y Brasil, donde gobierna la izquierda también han mandado sus especialistas en desastres de este tipo, especialmente México que también se ha visto azotado por terremotos que han dejado muchos fallecidos y derrumbamiento de edificios. Un papel importante ha desempeñado el pequeño El Salvador, cuyo presidente fue uno de los primeros en llegar, junto con República Dominicana están todavía en el área del desastre, lo mismo Costa Rica dentro de sus posibilidades.
Los países de la UE, en conjunto y por sí mismo han donado cientos de miles de euros que ayudan a paliar sus necesidades perentorias, España por ejemplo ha mandado su personal especializado en desastres, como la Unidad Militar de Emergencias (UME) en la que incluso han mandado perros especializados en busca de personas vivas o muertas bajo el amasijo de hierro y cemento de los edificios que cayeron y tanto la Comunidad de Madrid, como Barcelona, las Islas Canarias de donde son originarias muchas familias venezolanas, y produjo la tragedia de la muerte de la representante de las islas que se encontraba en Venezuela y así muchas otras regiones de España, incluyendo Galicia y Vizcaya. Italia y Alemania también están presentes en Venezuela, lo mismo que otros países europeos.
España ha enviado un hospital de campaña, provisto de quirófanos, emergencias, y diversas especialidades, al igual que otros países de Europa, incluyendo Rusia y China, la India igualmente ha montado otros hospitales de campaña y otros países también están mandando unidades médicas tan necesarias para estos casos en los que los hospitales propios de Venezuela se han saturado de heridos.
Los EE.UU, el país que ejerce un protectorado sobre Venezuela e impuso como presidenta interina a Delcy y a su hermano, dejando también a Diosdado Cabello el número dos de la época del chavismo y del madurismo, que quizás tenga una lógica para evitar un baño de sangre con la oposición, a través de fuerzas del Comando Sur, con base en Florida y siguiendo órdenes de su comandante en jefe, Donald Trump, ha decretado que se dé toda la ayuda que necesite Venezuela y de alguna manera supervise que las ayudas lleguen al pueblo, no como en otros ocasiones que iban a los bolsillos de los gerifaltes y seguramente eso será así aparte de que enviará un buque hospital de la Armada, si no es que no llegado ya. El Comando Sur a través de sus representes en Venezuela estarán vigilantes para que todo se lleve a cabo dentro de un orden y con respeto a sus dictados.
Pero hay un pelo en la sopa, muy importante para la población venezolana, como es la vuelta de María Corina Machado, para estar al lado de su pueblo de la que es su lideresa, vuelta que ha sido evitada por el gobierno en ejercicio, ya que Corina intentó volver a través de Guyana, y de allí viajar a Caracas y en pleno vuelo le ordenaron desde la Casa Blanca, volver bajo la supuesta rebelión que podría desatarse. Lo intentó nuevamente a través de Panamá y el gobierno de Delcy, ordenó el cierre del espacio aéreo para evitar su entrada a territorio venezolano, claro que con los EE. UU. detrás de tales maniobras. Pero creo que María Corina volverá para estar al lado de su pueblo que la quiere y desea que esté con ella.
Se han producido otros incidentes relacionados con la llegada de la prensa internacional, que en algunos casos han tenido que entrar por veredas en la porosa frontera colombo-venezolana, y claro está que el régimen tiene miedo que la prensa desvele cosas que les pueden perjudicar políticamente, ya que hay cosas que todavía no se saben sobre los últimos acontecimientos por terremotos.
Venezuela, tardará años para recuperarse de este desastre, y necesitará millones de dólares, pero como venimos diciendo la ayuda internacional seguirá estando de su lado y ya es necesario que vuelva a la normalidad política, haciendo elecciones lo más pronto posible y los venezolanos del interior y de la diáspora puedan volver vivir en paz y libertad.
El autor es comentarista político nicaragüense radicado en España.