Monseñor Juan Abelardo Mata. LA PRENSA/ Archivo

Monseñor Juan Abelardo Mata. LA PRENSA/Archivo

Opositores condenan detención y desaparición de monseñor Mata

El régimen de Daniel Ortega ordenó la noche del lunes 29 de junio, el secuestro de monseñor Abelardo Mata, obispo emérito de Estelí.

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La detención y desaparición forzada de monseñor Juan Abelardo Mata Guevara, de 80 años de edad, por parte del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, desde las 10:00 p.m. del lunes 29 de junio, ha causado alarma e indignación entre diversos sectores de la oposición nicaragüense.

Fuentes de la Iglesia católica confirmaron a LA PRENSA que el obispo emérito de Estelí fue detenido por agentes y miembros de las tropas especiales de la Policía. Estos llegaron hasta la casa de Mata en Tisma, Masaya, lo sacaron por la fuerza y se lo llevaron hacia paradero desconocido, lo que lo coloca en condición de desaparición forzada.

Monseñor Abelardo Mata vivía en Tisma desde hace cinco años. Ahí se estableció luego que la Santa Sede aceptara su renuncia al obispado de Estelí tras cumplir los 75 años de edad que establece como límite el Código de Derecho Canónico.

Opositores indignados por detención y desaparición de Mata

El ex preso político de la dictadura, Juan Sebastián Chamorro, quien actualmente es coordinador del partido Ciudadanos por la Libertad (CxL) mostró su indignación por la detención de uno de los obispos más críticos al régimen Ortega-Murillo. “Totalmente indignante la situación de monseñor Abelardo Mata… se trata de una persona de la tercera edad, un obispo emérito”, expresó a LA PRENSA.

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Chamorro dice que la causa de la persecución religiosa por parte de la dictadura es “la voz profética de la Iglesia católica”. Subrayó que estas acciones “constituyen la peor amenaza a la seguridad” y a “los intereses del Hemisferio Occidental”, en referencia a que Estados Unidos se ha mostrado preocupado y ha denunciado en varias ocasiones las violaciones a la libertad de culto en Nicaragua. “Ni siquiera los cubanos y venezolanos han llegado a tal atrevimiento”, denunció.

Una postura similar adoptó el también excarcelado político y fundador del partido Ruta del Cambio, Félix Maradiaga. El también politólogo expresó su “profunda alarma, indignación y absoluta condena” a los hechos perpetrados por el régimen contra monseñor Mata. “Es un secuestro y un acto de cobardía de parte de la dictadura”, afirmó.

Dictadura orteguista tiene miedo

Maradiaga sostiene que a la dictadura le incomoda la “presencia moral” que tiene el obispo emérito y que es el reflejo del miedo que le tiene a la voz profética de la Iglesia. “Cuando una dictadura persigue a un obispo retirado, no está demostrando fuerza, está exhibiendo pánico”, insiste.

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“La represión contra monseñor Mata debe entenderse como el acto de una dictadura que intenta aplastar toda voz independiente, pero que al hacerlo confirma que no ha logrado conquistar la conciencia del pueblo nicaragüense”, plantea el politólogo.

El exconcejal de Managua, Luciano García, lamenta que la dictadura continúe con este tipo de represalias, principalmente contra un obispo emérito como Mata que ya es un adulto mayor con afecciones de salud. Las condiciones de encierro podrían agravar los problemas diabéticos, cardíacos y oculares que padece el prelado.

Monseñor Juan Abelardo Mata, y el obispo auxiliar monseñor Silvio José Báez. LA PRENSA / CORTESÍA
Monseñor Juan Abelardo Mata, y el obispo auxiliar monseñor Silvio José Báez. LA PRENSA / CORTESÍA.

“Una vez más vemos el desprecio que tiene el régimen hacia la Iglesia católica y hacia nuestro obispo… (Los Ortega Murillo) son dignos de sacarlos a cualquier costo, si es posible a través de una extracción a como le hicieron a (Nicolás) Maduro”, ejemplifica García con la detención del dictador venezolano junto a su esposa Cilia Flores, el 3 de enero, por parte de las fuerzas Delta del Ejército estadounidense.

Régimen perverso

Héctor Mairena, miembro de la Unión Democrática Renovadora (Unamos), ve la captura y desaparición forzada del obispo Mata como un “atropello, otra perversidad” cometida por los Ortega Murillo. Señaló que la dictadura “viola cotidiana y flagrantemente los derechos humanos de los nicaragüenses: encarcela, tortura, mata y exilia”. Advirtió que eso “no pasa desapercibido para la comunidad internacional”.

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La opositora Alexa Zamora destaca que la situación que atraviesa el obispo emérito de Estelí “demuestra de forma clara que la represión en Nicaragua no ha cesado” y que “la persecución religiosa es extremadamente preocupante”. Hace hincapié en que es una manera del régimen de intentar “extender su control” hacia los aspectos cotidianos de la ciudadanía como profesar una religión y acudir a los centros de culto como son los templos.

Por su parte, la también opositora Haydée Castillo subraya que el “secuestro” ya se volvió una política de Estado por parte de la dictadura, implementada contra quienes “ve como una amenaza”. Castillo resalta que “los secuestros son prácticamente equivalentes a la muerte”. Esto último haciendo relación a los nueve presos políticos que han muerto bajo custodia de los Ortega Murillo desde 2019. El más reciente es el líder indígena y exdiputado de Yatama, Brooklyn Rivera.

Llaman al Vaticano a ver la situación de Nicaragua

“La historia nos está demostrando este patrón de conducta del régimen que secuestra, desaparece y luego entrega muertos a los presos y a las presas políticas”, dijo alarmada Castillo, quien llama al cardenal Leopoldo Brenes, a la Conferencia Episcopal en Nicaragua (CEN) y al Estado Vaticano a que “vuelvan los ojos a Nicaragua” donde el régimen está tratando de acabar con la libertad espiritual, la cual ella considera es la última que le queda a los nicaragüenses.

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En tanto, la Gran Confederación Opositora Nicaragüense (GCON) pidió, a través de una misiva, al Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) y al Secretariado Episcopal de América Central y Panamá (SEDAC) una “solicitud de solidaridad y pronunciamiento pastoral” en favor de monseñor Mata y el sacerdote Wilfred Arauz Rodríguez, vicario de la Parroquia La Cruz del Calvario, en Estelí. La carta está firmada por el padre Benito Martínez, miembro fundador; Medardo Mairena, coordinador general; y José Rayo, secretario general de la organización.

Asimismo, el centro de investigaciones y promoción a la democracia, la libertad política y los derechos humanos Freedom House, catalogó la detención y desaparición del obispo emérito de Estelí como un “aparente acto de represalia” de la dictadura, que “forma parte de una campaña más amplia para silenciar a los líderes religiosos y suprimir las voces independientes”.

“El régimen Ortega-Murillo debe poner fin a su persecución contra la Iglesia católica, respetar la libertad de religión o creencia, y garantizar que todas las personas en Nicaragua puedan ejercer sus derechos fundamentales sin temor a intimidaciones, detenciones o exilio”, instó Freedom House en una publicación de su cuenta de X.

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