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La salud de monseñor Juan Abelardo Mata Guevara, de 80 años, podría empeorar por su avanzada edad y porque sufre de problemas de deficiencia cardíaca, oculares y diabetes. El obispo emérito de la Diócesis de Estelí se encuentra recluido en su vivienda en Tisma, Masaya, bajo el régimen de casa por cárcel impuesto por la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo desde el martes 30 de junio.
Monseñor Mata Guevara ha sido uno de los religiosos más críticos al régimen Ortega-Murillo. Durante sus 33 años al frente de la Diócesis de Estelí abogó por la democracia. También tuvo un papel importante durante el diálogo entre los manifestantes y la dictadura en 2018. Incluso, a mediados de junio de ese año sufrió un ataque por parte de paramilitares y turbas afines al orteguismo, cuando viajaba en un vehículo por el municipio de Nindirí, Masaya.
“Lo tienen totalmente incomunicado”, dijo a LA PRENSA el economista y administrador Jaime Chavarría, también víctima de la dictadura y quien forma parte del Equipo Voluntario de Trabajo en pro de la democratización y defensa de los derechos humanos. Este grupo de personas pidió, el miércoles 1 de julio, a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) “solicitar a la Corte IDH la aprobación de medidas cautelares para monseñor Juan Abelardo Mata Guevara”.
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En el documento al que tuvo acceso LA PRENSA, se detalla que la detención de Mata es “ilegal”, que el régimen ha violentado sus derechos constitucionales de libre circulación, así como una “flagrante violación a la libre expresión”, entre otras arbitrariedades a las que el obispo emérito habría sido sometido. Monseñor Mata fue retenido en Estelí el pasado lunes 29 de junio durante varias horas y luego la Policía del régimen lo fue a dejar a su casa.
Preocupa situación de salud del obispo emérito
Pero lo que más preocupa es la situación de salud de monseñor Mata. Se sabe que lleva años conviviendo con problemas diabéticos, oculares y cardíacos. Por este último, habría sido sometido, en ocasiones anteriores, a un procedimiento de cateterismo que se realiza para diagnosticar o tratar problemas del corazón y los vasos sanguíneos.

“Es un motivo también de introducir (la solicitud de medidas provisionales), que tenga complicaciones de salud. Incluso eso tiene consecuencias hasta de muerte. (Fue sometido a) cateterismo. Eso indudablemente le afecta por muy fuerte que sea él, en su carácter, y es lo que pretenden”, expresó preocupado Jaime Chavarría, quien conoce al obispo desde hace décadas. A lo anterior agrega que otro argumento para solicitar las medidas provisionales son los antecedentes de presos políticos que ha tenido el gobierno ilegítimo de Ortega y que han salido muertos de la cárcel.
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Chavarría relata que después de la primera detención de monseñor Mata, el lunes 29 de junio, miembros del Equipo Voluntario de Trabajo en pro de la democratización y defensa de los derechos humanos tuvieron comunicación “en clave” con él a las 8:00 p.m., vía WhatsApp. Entonces supieron que la Policía lo había llevado hasta su casa en Tisma.
Régimen trató de desmentir arresto
Los agentes policiales al servicio del régimen ordenaron estrictamente al prelado “que debía desmentir la información veraz que ya circulaba en los medios de comunicación y redes sociales sobre su detención”, se lee en el documento enviado a la CIDH.
Tal como el régimen lo ha hecho con varias de sus víctimas, usó a su equipo de propaganda para obligar a Mata a desmentir las noticias sobre su detención. “Fue nuevamente detenido después de terminar unas entrevistas con los medios oficialistas (que aún no han sido publicadas), aproximadamente después de las 10:00 p.m. del día martes 30 de junio de 2026 en flagrante tortura psicológica para hacerlo decir el guion que ellos hicieron sobre los hechos acontecidos”, continúa el relato enviado a la CIDH.
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El Equipo Voluntario de Trabajo en pro de la democratización y defensa de los derechos humanos subraya que desde el martes no han vuelto a “tener noticias sobre el paradero de monseñor Mata”. Sin embargo, lograron comprobar que el religioso se encuentra bajo el régimen de casa por cárcel.

Jaime Chavarría expuso que monseñor Mata, pese a su retiro, ha seguido trabajando, y que el régimen sabe algo de eso, pero lo que más les molestó a los Ortega Murillo es que el obispo emérito orara por monseñor Rolando Álvarez y la Iglesia perseguida de Nicaragua, en la misa a la que fue invitado el domingo 28 de junio por el sacerdote Francisco Morales, párroco de la iglesia Cruz del Calvario.
Régimen quiere “retorcer los valores del cristianismo”
“Este gobierno que es ilegítimo y es satánico, perverso indudablemente, como agentes del demonio, están tratando de retorcer los valores del cristianismo y tratar de tumbarlos para ellos conducir la Iglesia católica, porque dicen que son cristianos”, añade Chavarría.
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Se sabe que además de Mata, el sacerdote Francisco Morales y el diácono Wilfred Arauz Rodríguez fueron detenidos el 30 de junio, pero estos dos habrían sido dejados en “libertad condicional”, según fuentes consultadas por LA PRENSA.
La Iglesia católica de Nicaragua sigue resistiendo las embestidas del régimen Ortega Murillo. Además de monseñor Abelardo Mata, el sacerdote Frutos Constantino Valle Salmerón, de 81 años, administrador ad omnia (para todo) de la Diócesis de Estelí, se encuentra recluido desde julio de 2024 en el Seminario Interdiocesano Nacional Nuestra Señora de Fátima, en Managua, vigilado por agentes policiales.
De acuerdo con informes de la abogada e investigadora en temas religiosos Martha Patricia Molina, entre 2019 y la Cuaresma de 2026, más de 28 mil procesiones religiosas y actos de piedad han sido prohibidas en Nicaragua. Además, 309 sacerdotes, monjas y otros religiosos han sido obligados al exilio.