Los nicaragüenses ya no pueden participar en procesiones religiosas por disposición dictatorial.

Dictadura ha prohibido más de 28 mil procesiones de la Iglesia católica desde 2019

Aunque las prohibiciones de procesiones y actos de piedad empezaron en 2019, la situación se agudizó desde 2023

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La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha prohibido 28,904 procesiones y actos de piedad desde 2019 hasta abril de 2026. De estas, 6,135 fueron prohibidas este año en el período de Cuaresma, según documentó la abogada e investigadora Martha Patricia Molina, autora de la serie de informes Nicaragua: ¿una Iglesia perseguida?, en la que recoge las violaciones a la libertad religiosa.

En el documento no se incluyen otras actividades paralelas que celebran algunas de las 409 parroquias para estas fechas y tampoco de las cuasiparroquias ni filiales, por lo que el dato podría ser mayor.

La orden de las prohibiciones llega a los sacerdotes a través de la Policía, el brazo represor de la dictadura. “Se presenta el jefe policial o sus subalternos a decirle al sacerdote que tienen prohibidas las actividades religiosas y que todas deben de ser realizadas adentro del templo”, destaca el documento que Molina compartió a LA PRENSA.

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Si la orden no es dada personalmente, la comunicación se hace por un mensaje en WhatsApp, pues “cada sacerdote tiene un contacto policial que es el encargado de hacer la vigilancia y exigir la información”, resalta el informe.

Viacrucis Penitencial de la Sangre de Cristo realizado a lo interno de los predios de la Catedral Metropolitana. Foto: Tomada de la Arquidiócesis de Managua.
Viacrucis Penitencial de la Sangre de Cristo realizado a lo interno de los predios de la Catedral metropolitana. Foto: Tomada de la Arquidiócesis de Managua. Penitential Way of the Cross of the Blood of Christ held in the grounds of the Metropolitan Cathedral. Photo: Courtesy of the Archdiocese of Managua.

Policías exigieron el programa de Semana Santa

Este 2026, el período de Cuaresma que comprende 40 días hasta culminar en Semana Santa, inició el 18 de febrero con el primer Miércoles de Ceniza. Desde ese día agentes policiales llegaron a las parroquias a solicitar el programa de Semana Santa y les ordenaron a los párrocos escribir una carta al jefe policial de su jurisdicción para pedir autorización para la realización de sus actividades.

Según el informe de Martha Patricia Molina, los agentes ordenaron a los sacerdotes informar “cuántas docenas de cohetes utilizarán y quiénes serán las personas encargadas de manipularlos”.

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Mientras unos pocos párrocos pudieron sacar las imágenes al contorno de sus iglesias, otros se vieron obligados a realizar la actividad religiosa intramuros, con fuerte presencia policial. La principal procesión que se realiza en todas las iglesias es el Viacrucis Penitencial. En la Catedral de Managua, donde se da cita una multitud de personas para esta actividad, se realizó en sus predios sin poder salir a las calles.

“Las Alcaldías/municipalidades están convocando a actividades religiosas de Semana Santa sin autorización y participación de la Iglesia católica”, se lee en el informe de Molina.

Feligreses esperan la salida del Santo Viacrucis en el Santuario Nacional de Jesús del Rescate en Popoyuapa, Rivas, el viernes 3 de abril de 2026. Foto: redes sociales.

Desde 2023 las prohibiciones han sido mayores

Entre 2019 e inicios de 2023, el régimen Ortega-Murillo prohibió 109 actividades religiosas en las 409 parroquias, de las ocho diócesis del país y la Arquidiócesis de Managua. Luego el dato escaló a 6,000 tan solo al culminar el período de Cuaresma en 2023. En ese tiempo prohibieron principalmente las actividades de los seis viernes en los que se realiza el Viacrucis, del Domingo de Ramos y las procesiones de la Semana Mayor.

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Para la Cuaresma de 2024 el dato fue el mismo, 6,000 actividades prohibidas en 400 parroquias. En 2025 y 2026 las prohibiciones llegaron a las 409 parroquias de todo el país, por lo que el dato escaló a 6,135 cada año.

A estas prohibiciones también se suman las fiestas patronales propias de cada parroquia, misa de conmemoración de los fieles difuntos, las procesiones de Cristo Rey y otras actividades.

“Por segundo año consecutivo, cuatro Diócesis (Jinotega, Siuna, Matagalpa y Estelí) no celebrarán Misa Crismal, debido a las prohibiciones de la dictadura Ortega-Murillo. Las misas crismales son un momento trascendental en la vida de cada sacerdote y de la Iglesia en general”, subraya el informe.

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Cuatro diócesis acéfalas

Las cuatro diócesis mencionadas en el documento no tienen obispo. La de Estelí se quedó sin titular desde el 6 de julio de 2021, luego que el papa Francisco aceptara la renuncia de monseñor Juan Abelardo Mata Guevara, quien ya había cumplido 75 años, conforme al Código de Derecho Canónico. Mata estuvo en esa circunscripción eclesiástica por 33 años, desde 1988.

Posteriormente, monseñor Rolando Álvarez Lagos, obispo de la Diócesis de Matagalpa, fue nombrado administrador apostólico de Estelí ante la vacancia dejada por Mata. Sin embargo, la madrugada del 19 de agosto de 2022, Álvarez fue detenido tras un constante asedio policial. El 10 de febrero de 2023 fue condenado por la justicia del régimen a 26 años y 4 meses de prisión por “traición a la patria” tras negarse al exilio, y posteriormente expulsado del país rumbo al Vaticano el 14 de enero de 2024. Desde entonces, las Diócesis de Estelí y Matagalpa permanecen acéfalas.

Catedral de San Pedro, Matagalpa. Foto tomada de las redes sociales de la Catedral de San Pedro de Matagalpa

Junto a Rolando Álvarez y otros 17 religiosos (sacerdotes y seminaristas) también fue expulsado el obispo de Siuna, monseñor Isidoro Mora, quien hasta antes de su destierro permaneció preso desde su secuestro el 20 de diciembre de 2023, luego de orar por Álvarez.

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La cuarta Diócesis acéfala es la de Jinotega. El 14 de noviembre de 2024 se conoció que su titular, el obispo Carlos Enrique Herrera, también presidente de la Conferencia Episcopal, fue desterrado por el régimen Ortega-Murillo de Nicaragua hacia Guatemala, luego que Herrera calificara de “sacrilegio” que el alcalde Leónidas Centeno colocara parlantes con música a alto volumen frente a la Catedral San Juan Bautista durante la eucaristía del 10 de noviembre.

A la expulsión de estos tres obispos se suma la del obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez, obligado a salir de Nicaragua el 23 de abril de 2019 tras recibir amenazas de muerte, y otros 305 religiosos expulsados o impedidos de ingresar al país desde 2018, que suman un total de 309, según los recuentos de Martha Patricia Molina.

Dictadura trata de desmentir prohibiciones

Ante las denuncias de violaciones a la libertad religiosa y los señalamientos de la comunidad internacional y principalmente de Estados Unidos, la dictadura ha tratado de desmentir las prohibiciones, incluso a través de un inusual comunicado publicado el miércoles 1 de abril.

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“En toda Nicaragua se realizan miles de actividades religiosas, católicas y de iglesias cristianas y evangélicas, ritos y cultos propios de la Semana Santa, a los que con fervor asistimos, cumpliendo con nuestras tradiciones como pueblo de Dios”, reza parte del comunicado.

Sin embargo, sacerdotes y analistas consultados por LA PRENSA indicaron que el discurso de la dictadura fue desmentido con la presencia de monseñor Rolando Álvarez, el Viernes Santo en el Vaticano, donde se le vio compartir con el papa León XIV, arrodillarse y besar la imagen de Cristo crucificado, lo que se interpreta como un respaldo de la Santa Sede al religioso y a la Iglesia de Nicaragua, así como un acto de “denuncia silenciosa” y “resistencia espiritual” de parte de Álvarez.

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