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Arrodillarse frente a la imagen de Jesucristo crucificado y luego darle un beso en la canilla izquierda puede ser interpretado como un acto común de fe de todo cristiano. Pero si el gesto viene de un obispo encarcelado y desterrado de su tierra como monseñor Rolando Álvarez, se convierte en una “denuncia silenciosa, pero contundente” y “un acto de resistencia espiritual frente a la injusticia” y la persecución religiosa en Nicaragua por parte del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, según sacerdotes consultados por LA PRENSA.
Álvarez, obispo de la Diócesis de Matagalpa y administrador apostólico de la Diócesis de Estelí apareció el Viernes Santo en la Basílica de San Pedro en el Vaticano, luego de ser uno de los elegidos por el Papa León XIV para participar en la Adoración de la Cruz y la celebración de la Pasión del Señor.
La elección del Papa por Álvarez, encarcelado durante 17 meses desde agosto de 2022 hasta su liberación y destierro al Vaticano en enero de 2024, es interpretada como “un acto de respaldo visible a un pastor que ha sido perseguido”, según el sacerdote nicaragüense Nils de Jesús Hernández, párroco de la iglesia Reina de la Paz en Waterloo en Iowa, Estados Unidos.
La participación del jerarca católico nicaragüense el tres de abril ocurrió dos días después que la dictadura publicó un comunicado, en que negaron la persecución religiosa. Esto a pesar de que Álvarez y tres obispos más se encuentran en el exilio, producto de la persecución, como es el caso del obispo auxiliar de Managua, Monseñor Silvio Báez; el obispo de Jinotega, Carlos Herrera, y el obispo de Siuna, Monseñor Isidoro Mora.
«En toda Nicaragua se realizan miles de actividades religiosas, católicas y de iglesias cristianas y evangélicas, ritos y cultos propios de la Semana Santa, a los que con fervor asistimos, cumpliendo con nuestras tradiciones como pueblo de Dios», intentó convencer Murillo que publicó este pronunciamiento en respuesta a las críticas de altos funcionarios del Departamento de Estado e investigadores nicaragüenses que han documentado la represión.

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Vaticano “reconoce el sufrimiento de la Iglesia en Nicaragua”
De hecho, el sacerdote Hernández dice que el mensaje del Vaticano es claro y sin ambigüedades. “Reconoce el sufrimiento de la Iglesia en Nicaragua” y “no acepta narrativas que pretendan ocultarlo”. Esto en referencia al comunicado en que la dictadura Ortega Murillo intentó desmentir las “acusaciones perversas” de las prohibiciones a las festividades religiosas, que, según denunció la abogada e investigadora Martha Patricia Molina, se realizaron en intramuros de las iglesias o sus predios sin poder salir a las calles.
“Una vez más este año, la dictadura Ortega-Murillo niega al pueblo de Nicaragua el derecho a profesar su fe de esta manera al prohibir tales procesiones públicas”, denunció también el vicesecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau.
El padre Nils subraya que la comunión con el Papa “legitima el testimonio de monseñor Álvarez y desautoriza cualquier intento de aislarlo o desacreditarlo”, y que este acto “es también una advertencia moral: la Iglesia no abandona a sus pastores ni a su pueblo cuando son oprimidos. Y el mundo está mirando”.
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Beso al Crucificado es “denuncia silenciosa, pero contundente”
“Besar a Cristo crucificado después de haber sufrido prisión y destierro por anunciar el Evangelio convierte ese gesto en una denuncia silenciosa pero contundente”, agrega el sacerdote. Añade que el mensaje que está enviando el obispo es claro: “el poder puede encarcelar el cuerpo, pero no puede doblegar la conciencia ni la fe”.

El padre Nils destaca que, con ese beso, Álvarez también muestra “un acto de resistencia espiritual frente a la injusticia”.
Padre Román denuncia también la persecución
Otro de los sacerdotes que se refirió a la presencia del obispo de Matagalpa en el Vaticano fue Edwing Román. “La presencia silenciosa de Mons. Rolando Álvarez en Roma este Viernes Santo, adorando la Cruz junto al papa León XIV, desenmascara las mentiras de Rosario Murillo y de quienes quieren hacer aparecer ‘normalidad religiosa’ cuando en la realidad hay persecución en Nicaragua”, expresó Román en su cuenta de X.
Para el periodista nicaragüense de temas socio-religiosos Israel González Espinoza, la presencia de Álvarez durante la Adoración de la Cruz en la Basílica de San Pedro es “un importante reconocimiento para Él como obispo” y también “un orgullo para los católicos de Nicaragua” al ver que el jerarca participa en uno de los actos centrales de la Semana Santa en Roma junto al Papa León XIV.
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Este no ha sido el único evento de la Santa Sede al que monseñor Rolando Álvarez ha sido invitado por el propio sumo pontífice. El 13 de noviembre de 2025 se reunió en una audiencia con el Papa León XIV. Antes de ello, en octubre de 2024, el entonces papa Francisco lo designó directamente para participar en la Segunda Sesión de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de la Sinodalidad.
Álvarez se ha convertido en “una figura incómoda” para el régimen Ortega Murillo, señala el padre Hernández, pero también es “un signo de esperanza” para los fieles al demostrar que “es posible mantenerse fiel incluso bajo presión extrema”.

Murillo es “incongruente”
Sobre la negación de la realidad en Nicaragua por parte de la dictadura y principalmente de Rosario Murillo, Israel González dice que la codictadora “siempre ha sido una incongruente”, que, mientras habla de amor y paz, su régimen mantiene un terrorismo de Estado.
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“La señora Rosario Murillo miente casi de forma patológica; y su manipulación de la figura de Dios, la Virgen, los santos y la fe del pueblo es una blasfemia”, sostiene González Espinoza.
Precisamente, en otro intento por ratificar su mentira sobre las festividades religiosas, la codictadora dijo este lunes que durante la Semana Santa se realizaron 4,139 “actividades de nuestra fe, de nuestras creencias” en las cuales casi un millón de feligreses habían participado. Murillo no detalló si estas expresiones religiosas se realizaron dentro de las iglesias o en las calles.
La persecución contra la Iglesia católica, a cuyos representantes el régimen ha insultado en el pasado, ha provocado que 309 religiosos se encuentran en el exilio, según denuncias de Martha Patricia Molina. Durante la represión de 2018, los sacerdotes recibieron a las víctimas de la represión, criticaron la falta de institucionalidad y predicaron el evangelio, mientras Murillo atacaba en público llamando minúsculos a los manifestantes, mientras a las estructuras del Frente Sandinista le dio la orden «vamos con todo» como revelaron miembros entonces del partido oficialista.