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En la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, monseñor Rolando Álvarez, obispo de la Diócesis de Matagalpa, desterrado desde hace dos años por la dictadura Ortega-Murillo, conmemoró la Pasión del Señor Jesús junto al papa León XIV.
Monseñor Álvarez, durante la homilía, transmitida por Vatican News, fue grabado mientras adoraba la imagen de Cristo elevado en la Cruz.
Lea también: Monseñor Álvarez fue recibido por el papa León XIV en audiencia.
En esta conmemoración de la Pasión del Señor, presidida por el pontífice León XIV, se recordó cómo Jesús encarnó la figura de “siervo del Señor”, en la que a los cristianos se les anima a deponer las armas, confiando en la Cruz, en una “época desgarrada por el odio y la violencia”.
También se reflexionó sobre cómo en el mundo actual «ya no orienta, como en antaño, el camino de la humanidad. No porque haya desaparecido, sino porque a menudo se ha convertido en una voz entre muchas, cubierta por otras palabras que prometen seguridad, progreso, bienestar».
En el mensaje se refirió que el mundo sigue siendo «un lugar donde se sufre y se muere, a menudo sin culpa y sin razón. Las guerras no cesan, las injusticias se multiplican, los más frágiles pagan las consecuencias».
Persecución contra la Iglesia en Nicaragua
La Iglesia católica de Nicaragua, en los últimos años, ha sido víctima de la persecución brutal de la dictadura Ortega Murillo. Monseñor Álvarez, desterrado en enero de 2024, es una de esas víctimas del orteguismo. Fue privado de libertad por más de 500 días, señalado de supuesta «traición a la patria» y obligado a dejar el país.
En estos años, desde 2018, más de un centenar de sacerdotes han sido forzados a dejar Nicaragua o prohibidos de volver a su país; y miles de actividades religiosas y de piedad popular han sido impedidas por el orteguismo, según la investigación: Nicaragua: una Iglesia perseguida, elaborada por la investigadora Martha Patricia Molina.