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Desde que inició la crisis sociopolítica en 2018, cada vez que el Fondo Monetario Internacional (FMI) publica el informe de la revisión anual conocida como Artículo IV, representantes de diversos sectores lo acusan de ser complaciente con la dictadura Ortega Murillo. Pero economistas con experiencia en la elaboración de esos reportes, explican que poco o nada ha cambiado, que el FMI sigue apegado a su mandato. Y recuerdan que esos documentos los revisan y aprueban con el equipo de cada país, y que incluso hay mecanismos para omitir información «delicada» del documento público.
«Por ejemplo, en una ocasión durante el gobierno del expresidente Enrique Bolaños (q.e.p.d.) acordamos realizar un proceso para resolver un problema con las reservas residuales de las quiebras bancarias. La misión lo aceptó y dijo que había que incluirlo en el informe. Pero nosotros sabíamos que si eso se hacía público, la bancada sandinista junto a los diputados liberales que no apoyaban a don Enrique iban a promover una ley para evitarlo», relata un exfuncionario que solicita anonimato y que durante ese gobierno integró la contraparte local de la misión que visitaba el país.
Para subsanar esa omisión en el documento público, encontraron que tenían la opción de sacar esa información del reporte y utilizar lo que se llama side letters. Estas son cartas privadas que se mandan directamente a los miembros del directorio del Fondo cuando se omite información del reporte. «Porque si vos como gobierno no queres que se diga algo, simplemente no das permiso de publicarlo», asegura el exfuncionario.
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Misión del FMI es crear estabilidad financiera
También recuerda, que el FMI lo crearon para promover la estabilidad financiera de los países y regiones; su principal objetivo es proveer financiamiento a países que tienen problemas en la balanza de pago y evitar que los problemas de un país se expandan a las naciones vecinas. Es decir, evitar que Nicaragua tenga una crisis y que esa crisis cause un problema en el resto de Centroamérica.
«El FMI trata de tener una posición apolítica y más tecnócrata. No le presta y asesora a los países porque son buenos o malos políticos… incluso en los años 90 le prestaron dinero a los Talibanes de Afganistán. En ese campo lo que hacen es emitir recomendaciones y lo hacen en su propio lenguaje. A Nicaragua en su lenguaje le dicen que se debe fortalecer el Estado de derecho, aunque este haya sido totalmente demolido en el país», señala el exfuncionario.
Un exdiputado liberal que también pide anonimato, recuerda que el FMI se debe a los países miembros que son quienes lo gobiernan. Entonces, esto les da a los países el poder necesario para influir e involucrarse en las decisiones y los análisis; y el poder de autorizar o vetar la publicación de algunas de las conclusiones que emite la misión al final de su evaluación, e incluso de términos que puedan provocar un efecto negativo sobre el país.
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Hay que conocer el lenguaje que usa el FMI
El exdiputado considera que se debe conocer el lenguaje que usan para entender sus informes. «Conocer el lenguaje propio del Fondo Monetario es indispensable para saber leer el sentido de sus apreciaciones y desafortunadamente no mucha gente lo entiende. Muchos quisieran un lenguaje más claro y directo o que fuera un opositor más y ese no es su rol. Hay que recordar que cada institución tiene su rol y el suyo no es político», sostiene el exdiputado.
El exfuncionario y el exdiputado coinciden que incluso la declaración final del personal técnico sobre la misión de consulta del Artículo IV de 2025, publicado el 18 de noviembre incluye prácticamente las mismas preocupaciones del informe del Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua (GHREN).
Sin embargo, cada organismo usa su propio lenguaje. Por ejemplo, el FMI advierte sobre el efecto de las sanciones comerciales que contempla la Oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR por sus siglas en inglés), y el GHREN detalla las acciones que provocaron que esa entidad propusiera estas sanciones. Lo mismo ocurre con lo referido al Estado de derecho, la alta dependencia que han creado las remesas a raíz de la migración masiva; y las confiscaciones masivas entre otros temas.
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Nicaragua tiene recursos en el FMI
El exfuncionario explica que la relación del FMI con los Ortega Murillo sólo cambiaria si ellos dejan de ser reconocidos por la mayor parte de los países miembros de la Organización de Naciones Unidas (ONU), como ocurrió con Venezuela, que además, en 2007 se salió del organismo.
«La ONU lo sigue reconociendo como gobierno legítimo, es su más reciente Asamblea General estuvo el canciller. Nicaragua no ha sido desconocida ni siquiera por la Organización de Estados Americanos (OEA), porque se salió para que no le dijeran que no los reconocían. También por los miembros del G7 (Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Reino Unido y Estados Unidos) que son los principales accionista porque son los que más aportan, por tanto pueden vetar la participación y la entrega de recursos a los países2, detalla el exfuncionario.
Añade que incluso el reconocimiento de China pesa, y también que Nicaragua como país miembro es dueña de parte de los recursos del FMI y que sigue cumpliendo con las obligaciones financieras que tiene con él. Por tanto., mientras esas condiciones no cambien, tampoco lo hará la relación.
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Ahora no exige porque no hay programa
Una de las pocas diferencias que el exfuncionario encuentra en la relación actual del FMI con la dictadura Ortega Murillo y la que mantuvo con los gobiernos liberales, es que especialmente a la administración Bolaños el organismo le exigió muchos cambios estructurales algo que ahora no hace. Uno de los cambios estructurales que le ha pedido en los últimos años es en relación al Instituto Nicaragüense del Seguro Social (INSS), pero hasta ahora no la realizan.
Sin embargo admite que tampoco pueden obligarlo, como lo hacían en la época de Bolaños, ya que ahora el país no tiene un programa con el organismo como lo tenía en aquel momento.
El economista y exreo político desterrado, Juan Sebastián Chamorro considera que antes del inicio de la crisis de 2018 sólo organismos especializados como la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), la Fundación Internacional para el Desafío Económico Global (Fideg) y algunos economistas como el exdiputado Enrique Sáenz criticaban los informes y las cartas de entendimiento del FMI, que considera los Ortega Murillos siempre usaron para demostrar el «buen comportamiento» que tenían con el «maestro».
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Antes del 2018 había menos escrutinio
«Entonces sí se criticaba, lo que pasa ahora es que obviamente hay más escrutinio porque es un organismo internacional sumamente importante que en potencia le da financiamiento. Y el gobierno igual que lo hacían otros, trata de de sacar una buena carta de recomendación. Entonces creo que el aumento en las críticas se debe al mayor escrutinio, pero también a que las condiciones cambiaron significativamente, aunque no el contenido de los informes», señala Chamorro.
Además, sostiene que el contenido de los informes no ha cambiado mucho porque la estabilidad macro y los balances se mantienen. El cambio sólo se nota en la parte institucional, pero los informes hacen referencia a eso, a la corrupción, manejo de datos, transparencia, institucionalidad, independencia de los poderes y ahora a las sanciones. «La parte técnica económica se parece bastante, incluso en algunos elementos ha mejorado porque hace 15 años Nicaragua no tenia el nivel de Reservas Internacionales que tiene actualmente», explica Chamorro.
Para un dirigente empresarial que también solicita anonimato, a partir de 2018 la situación cambió drásticamente y desde entonces ha desmantelado el andamiaje social y económico de Nicaragua. Por tanto, considera que esto desnuda las limitantes de la comunidad internacional y de los sistemas que creados para evitar estas situaciones, pero también la calidad de los integrantes de las misiones del FMI que no se atreven a ir mas allá, porque el sistema tampoco lo hace.
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Ortega aprovecha los beneficios
«Los países viven en un mundo de comunicados donde exhortan pero no actúan en base a la mal llamada soberanía que las naciones argumentan para justificar su actuar. Vemos el ejemplo de la OEA, institución que no tienen dientes para actuar y lo que queda es el actuar del secretario general de turno. Vimos al secretario Luis Almagro defendiendo la causa de la democracia con lo poco que le daba la Carta Democrática y ahora vemos al secretario Albert Ranmin que juega a hacerse el sueco. Lo mismo pasa con el Sistema de Naciones Unidas de donde el FMI es parte», lamenta el dirigente.
Además cuestiona que le permitan a Ortega salirse de organizaciones del Sistema de Naciones Unidas que le provocan molestia porque critican su forma de actuar; y lo dejan quedarse en otras de las que todavía puede sacar provecho como el FMI.
«Ortega ocupa al FMI para tratar de lavar su cara y esta se deja usar bajo el pretexto de que así mantiene su relación con el país, porque ese es su mandato. Utiliza dizque lenguaje técnico, para con mucho temor señalar muy levemente los desmanes de un régimen que otras organizaciones del sistema señalan claramente. A esto hay que agregarle el poco carácter que ha mostrado el equipo que liderado la señora Alina Carare que parece más preocupada por mantener su jefatura de misión que por empujar un mejor resultado para el país como un todo», critica el dirigente.
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Miembros de la misión no ven los cambios
Además, considera que según los informes, es obvio que para la señora Carare y su equipo en Nicaragua no se ha registrado el cambio constitucional que, acabó con el papel del sector privado en la economía, cerró todas las organizaciones gremiales y confiscó sus bienes, a pesar de que antes del 2018 estas organizaciones eran parte del esquema de trabajo del FMI.
La misión tampoco se da por enterada de las extorsiones y chantajes que enfrentan las empresas que sigue funcionando en el país y lo más lamentable, que celebran el sufrimiento del pueblo como un éxito generado por las remesas que llegan al país producto de la migración masiva de los nicaragüenses.
Finalmente un asesor financiero considera que el FMI ha perdido peso y respeto, y sus posiciones se han mediatizado entre criticas por lo que se consideran «fallos en recomendaciones de políticas, y la menor dependencia que Nicaragua tiene ahora con su financiamiento.
Hay menos dependencia con el FMI
«Esa es una nueva realidad con la que tienen que lidiar acá y en general. Los sandinistas no han necesitado de ellos. Han tenido suficiente recursos de los fondos venezolanos, y luego a través de las remesas. Tenemos casi quince años de no tener programa con el FMI. Ellos vienen a hacer su articulo IV que es una labor que hacen en todos los países miembros de forma regular. Y lo que hacen es una valoración general y a veces puntual sobre temas económicos relevantes», explica.
Considera además, que al ser menos necesarios que antes, ya que el país ni siquiera tiene un programa con ellos tienen menos influencia; y en Nicaragua saben que tienen que tener cuidado con lo que dicen y cómo lo dicen, porque perciben que si disgustan al gobierno los expulsan o no los dejan regresar.
«Así que se cuidan usando un lenguaje inocuo. Pero aún así se les arreglan para decir suficientes cosas entre líneas. No se puede esperar otra cosa de este organismo que no sea ese lenguaje cuidadoso, casi sumiso. Estos organismos, fueron prepotentes, arrogantes y duros en el pasado, pero perdieron las garras porque se volvieron menos necesarios de lo que fueron antes», concluye.
