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La decisión de Estados Unidos de suspender los aranceles recíprocos a Guatemala, El Salvador, Ecuador y Argentina; y al café, carne, oro, cacao, frutas tropicales y otros productos de todos los orígenes, dejó a Nicaragua en mayor desventaja. Mientras otras naciones, incluida Costa Rica, negocian la suspensión de los aranceles que pagan sus productos desde el 1 de agoto para entrar al mercado estadounidense, en unos días Nicaragua sabrá si le suspenden los beneficios del DR-Cafta o le elevan hasta 100 por ciento el arancel a los productos que manda a ese mercado.
El viernes 15 de noviembre el presidente Donald Trump, a través de una hoja informativa confirmó la modificación de los aranceles recíprocos a una lista de productos, la mayoría agrícolas. Además, a través de declaraciones conjuntas emitidas por separado, informó sobre el marco del Acuerdo de Comercio Recíproco que firmó con Guatemala, El Salvador, Ecuador y Argentina.
En medio de esa incertidumbre, desde el 1 de agosto los exportadores nicaragüenses pagan un arancel del 18 por ciento, el más alto de Centroamérica, para que sus productos entren al mercado estadounidense. Y mientras otros negocian, ellos están de «manos atadas», ya que la aniquilación del tendido empresarial, que la dictadura Ortega Murillo concretó, eliminó toda posibilidad para negociar la suspensión de estos aranceles que los podrían sacar de ese mercado, que históricamente ha comprado más del 50 por ciento del total de sus exportaciones.
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Exportadores sin capacidad de negociar
Un especialista en comercio exterior, que solicita anonimato, considera que la situación de los exportadores nicaragüenses se agrava aún más por la ausencia de organizaciones empresariales.
«En Honduras, Colombia, Ecuador y otros países de la región, las organizaciones gremiales, empresariales y sociales están cumpliendo un papel fundamental como correas de transmisión en las negociaciones con gobiernos extranjeros. Sirven como enlaces técnicos y políticos, para canalizar preocupaciones sectoriales y defender intereses nacionales en mesas comerciales complejas», asegura el especialista.
Además, recordó que tanto los principios de la Organización Mundial del Comercio (OMC) como diversas resoluciones de la Organización de Naciones Unidas (ONU), reconocen el rol de estas organizaciones civiles para garantizar equilibrio, transparencia y participación en la formulación de políticas públicas y en la conducción de negociaciones internacionales.
«Pero en Nicaragua, este entramado fue desmantelado… La pregunta ahora es qué margen de maniobra tiene el país para enfrentar esta situación. Con los canales institucionales cerrados y sin interlocutores legítimos, Nicaragua aparece ante Washington como un Estado aislado, sin contrapesos internos y sin actores técnicos que defiendan los intereses nacionales», lamentó el especialista.
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Eliminaron organizaciones que podían negociar
De hecho, a pesar de las tensiones actuales en las relaciones políticas entre Estados Unidos y el presidente de Colombia, Gustavo Petro, el presidente de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia (FNC) Germán Bahamón, confirmó a través de su cuenta de X que Estados Unidos eliminó el arancel al café de todos los orígenes y agradeció al «Gobierno de los Estados Unidos y a los senadores» que los escucharon con rigor, atendieron su análisis técnico y entendieron la necesidad de proteger al consumidor americano y al productor en origen.
Pero los exportadores nicaragüenses no pueden realizar este tipo de gestiones, como lo hacían en el pasado cuando enfrentaban algún problema. En medio del enfrentamiento que la dictadura Ortega Murillo mantiene con el sector privado, luego de la ruptura del modelo de diálogo-consenso que rigió por años, en marzo de 2023 le canceló la personería jurídica al Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) y a todas las cámaras empresariales que lo integraban.
Posteriormente, siguió cancelando organizaciones, hasta acabar con todo el tendido empresarial del país. Además, la dictadura Ortega Murillo tiene una mala relación con Estados Unidos, que incluso se deterioró aún más porque entre 2022 y 2024 facilitó la llegada de migrantes irregulares procedentes de todo el mundo para que desde Nicaragua siguieran su travesía por tierra hacia suelo estadounidense.
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Nicaragua sin defensa ante crisis comercial
Los especialistas insisten en que la crisis actual no es consecuencia exclusiva de la política arancelaria de Estados Unidos, sino del deterioro institucional que la dictadura Ortega Murillo impulsó en los últimos años. Eso está provocando la inminente suspensión de los beneficios del Cafta, y tiene a Nicaragua sumida en un escenario incierto, ilógico y potencialmente destructivo.
«Al sustituir el entramado social y gremial por estructuras de control político, Nicaragua perdió la capacidad de sostener negociaciones complejas y de influir en decisiones que afectan directamente a su desarrollo económico… El país simplemente está sin defensa, mientras enfrenta una de las crisis comerciales más importantes de su historia reciente», advierte en especialista en comercio exterior.
Un dirigente empresarial, que solicita anonimato, considera que desde el punto de vista económico la suspensión de aranceles a estos productos permitirá que su precio baje y que el consumidor estadounidense pueda obtenerlos a precios más bajos.
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Quita aranceles para bajar la inflación
«Estados Unidos busca reducir la inflación y para ello está bajando los aranceles en aquellas exportaciones que no pueden cultivarse, extraerse o producirse en Estados Unidos o al menos no en cantidades suficientes, así como ciertos productos como textiles y prendas de vestir. En el caso de Honduras sí produce todos estos productos, pero su relación política y su acercamiento al igual que Nicaragua a países dictatoriales como Rusia, China, Cuba y Venezuela, los deja por fuera de la negociación», señala el dirigente empresarial.
El economista y exreo político desterrado, Juan Sebastián Chamorro, añade que la administración Trump echó para atrás la imposición de aranceles por dos motivos. En primer lugar, porque estos productos, excepto el oro, no se producen en Estados Unidos, por tanto no constituyen una competencia hacia trabajadores o negocios en ese país.
«En segundo lugar, y creo que es la principal razón, estos productos, particularmente el café, tienen un nivel altísimo de consumo. Un porcentaje alto de la población adulta de Estados Unidos consume café regularmente y el incremento de su precio ha sido sustancial. Entonces está generando un efecto inflacionario sobre un producto que por siglos ha sido parte de la canasta de consumo típica del americano y que por lo tanto se siente el impacto sobre la inflación», explica Chamorro.
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Decisión es económica y también política
Con respecto a la eliminación a los aranceles recíprocos a Guatemala, El Salvador, Ecuador y Argentina, el dirigente empresarial considera que lo primero que se debe destacar es que más allá de cuál es la implicación en X o Y productos, es que esta decisión de la administración Trump de bajar los aranceles a estos cuatro países es una decisión no sólo económica sino también política.
«El denominador común que tienen estos cuatro países es su estrecha relación con esta administración y esto los ha colocado en una posición de mayor priorización… Contrario a lo que sucede en Nicaragua que están promoviendo sin competencia leal las importaciones de los productos chinos», dice el dirigente empresarial.
Para el dirigente, es importante destacar que Guatemala y El Salvador que son miembros del Cafta, se comprometieron a proteger los derechos laborales reconocidos internacionalmente. En cumplimiento de este compromiso, prohibirán la importación de bienes producidos mediante trabajo obligatorio o forzado, y fortalecerán su legislación laboral y su aplicación.
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Nicaragua puede recibir más aranceles
Pero mientras en la mayoría de países las organizaciones gremiales negocian la eliminación de los aranceles recíprocos, el arancel del 18 por ciento que los productos nicaragüenses pagan desde el 1 de agosto para entrar al mercado estadounidense, ya generó un impacto en los sectores agroindustrial, textil y manufacturero, que han sido los pilares que han sostenido la dinámica exportadora nicaragüense desde 2006, cuando entró en vigencia el Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica, República Dominicana y Estados Unidos, conocido como DR-Cafta.
Lo más grave es que este impacto podría agudizarse dentro de pocos días, cuando Estados Unidos decida aplicar alguna de las medidas que propuso la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR por sus siglas en inglés), como resultado de la investigación que realiza desde diciembre pasado, sustentada en la sección 301 de la Ley de Comercio.
La investigación 301 determinó que la dictadura Ortega Murillo viola los derechos humanos, laborales y el Estado de derecho, y que estos abusos son irrazonables y perjudican el comercio estadounidense. Para frenar estos abusos, recomendó suspender de manera inmediata o gradual los beneficios del Cafta o elevar hasta 100 por ciento el arancel a los productos nicaragüenses que entran al mercado estadounidense.
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¿Qué pasará con productos sin arancel?
«La suspensión del Cafta tendría repercusiones graves: reducción de exportaciones, deterioro del empleo, pérdida de competitividad y nuevas presiones sobre el tipo de cambio y los ingresos fiscales. Los actuales aranceles provisionales ya generan costos que muchos exportadores consideran insostenibles a mediano plazo… La comunidad productiva, por su parte, observa impotente como una decisión externa podría definir el futuro de la economía nicaragüense en ausencia de mecanismos internos para mitigar el impacto», expone el especialista en comercio exterior.
Según Chamorro, si como resultado de la investigación 301 en lugar de suspender los beneficios del Cafta le imponen a los productos que Nicaragua vende en el mercado estadounidense aranceles de hasta el 100 por ciento, no hay claridad de lo que ocurría con el café, la carne, el oro y los otros productos a los que Trump les suspendió el arancel la semana pasada.
«Aquí cabe la pregunta, si la investigación 301 recomienda 100 por ciento de arancel a todos los producto, ¿cómo quedarían esos productos específicos? Bueno, creo que una norma general es eso, general, pero si luego hay una normativa, una decisión arancelaria específica en el caso de Nicaragua, esa sería la que mordería», dice Chamorro.
Además, explica que eso es lo que se acostumbra en comercio internacional. Sin embargo, no descarta que se opte por respetar la decisión del presidente y que estos productos queden bajo la normativa general y no les apliquen la específica que elijan entre las que propuso la USTR para frenar las violaciones a los derechos humanos, laborares y al Estado de derecho que comete la dictadura Ortega Murillo.