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En medio de la incertidumbre que genera esperar la decisión final de la administración de Donald Trump, en relación con las medidas que recomendó la USTR para frenar las violaciones a los derechos humanos, laborales y al Estado de derecho que comete la dictadura Ortega Murillo, los especialistas advierten que la medida que equivale a un embargo comercial sumirá a la economía en una crisis similar a la que enfrentó en los años 80. Esto obliga a buscar nuevos mercados para el oro, café, carne, langostas, queso y frijoles, que serán algunos de los productos tradicionales más afectados.
«Al oro no le veo tanto problema porque es un producto muy estandarizado que se puede vender y comprar, en todo el mundo compran oro, así que al ser muy estándar no creo que haya mucho problema. Pero la carne sí tendrá problema porque es industrial. Su principal consumidor es Estados Unidos por la sencillísima razón de que allí comen hamburguesas y las hamburguesas requieren ese tipo de carne. Entonces, ese es un mercado muy especializado que lamentablemente no tiene sustitutos», explica el economista y exreo político desterrado, Juan Sebastián Chamorro.
A través de una investigación sustentada en la sección 301, de la Ley de Comercio, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR por sus siglas en inglés) determinó que el régimen Ortega Murillo viola los derechos humanos, laborales y el Estado de derecho; y que estos abusos son irrazonables y perjudican el comercio estadounidense.
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USTR propone arancel o suspender el Cafta
Para frenar estos abusos la USTR propone suspender parcialmente los beneficios del DR-Cafta; aplicar aranceles de hasta el 100 por ciento, de forma inmediata o escalonada en un periodo de hasta 12 meses, a todos los productos que Nicaragua manda a ese mercado; aplicar aranceles de hasta el 100 por ciento a sectores seleccionados inmediatamente; o suspender, de manera inmediata o gradualmente durante 12 meses, todos los beneficios del DR-Cafta, aunque los arancelarios del tratado quedaron eliminados cuando entró en vigencia el arancel del 18 por ciento, que el presidente Donald Trump le impuso a los productos nicaragüenses.
Nicaragua exporta productos tradicionales a través del régimen general y concreta alrededor de la mitad de sus ventas en el mercado estadounidense. Las estadísticas del Banco Central de Nicaragua (BCN) detallan que anualmente se envían a ese mercado alrededor de 25 productos. Sin embargo, cerca del 80 por ciento del total de los ingresos los generan tres productos.
El año pasado la exportación de productos tradicionales a través del régimen general produjo 4,192.91 millones de dólares, y Estados Unidos aportó 1,623.72 millones a ese monto. Sin embargo, alrededor del 80 por ciento del total de las colocaciones en el mercado estadounidense lo generaron las ventas de oro, café y carne. El restante 20 por ciento de los ingresos lo aportaron las ventas de alrededor de veinte productos.
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Productos tradicionales más afectados
El oro —el principal producto de la cesta exportadora— antes se enviaba casi por completo a Estados Unidos, pero en los últimos tres años comenzó a diversificar su mercado con envíos considerables a Canadá. Ahora divide sus ventas en esos dos mercados. El año pasado el sector minero colocó el 59 por ciento de las exportaciones de oro en el mercado estadounidense.
Debido a estos cambios, los especialistas consideran que, ante la pérdida del mercado estadounidense, Canadá podrían absorber las exportaciones del metal precioso que produce Nicaragua.
El café que compite con la carne por el segundo lugar en la lista de los principales productos tradicionales de exportación, coloca alrededor de la mitad de sus ventas anuales en Estados Unidos. Mientras que la carne bovina manda alrededor del 40 por ciento de sus exportaciones a ese mercado.
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Más tradicionales afectados
Otros productos, entre ellos las langostas, colocan casi la totalidad de sus ventas en ese mercado. Sin embargo, su aporte a los ingresos es mínimo. El año pasado los envíos de langosta al mercado estadounidense generaron 19.84 millones de dólares, ventas que aunque para el sector representaron el 62 por ciento del total de sus colocaciones en el exterior, su aporte a los ingresos totales de las ventas a Estados Unidos solo representaron el 2 por ciento del total.
Mientras que el azúcar, que antes mandaba un gran volumen de su producción a ese mercado, en los últimos años diversificó su mercado. El año pasado solo colocó el 11 por ciento de sus exportaciones en Estados Unidos.
Esta diversificación del mercado le da tranquilidad al sector ante la posible pérdida de los beneficios del DR-Cafta o la imposición del arancel de hasta 100 por ciento a los productos que se venden en el mercado estadounidense.
«Lo que vendemos de azúcar a Estados Unidos es alrededor del 5 por ciento de nuestras exportaciones, unas 30,000 toneladas de las 500,000 que exportamos», dice un representante del sector que solicita anonimato.
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Perder el Cafta o arancel provocarán catástrofe
No obstante, el productor del sector azucarero aseguró que los sectores más afectados serán los textiles de zona franca, la carne y el café. «Ojala Estados Unidos decida aplicar sanciones por sector, por ejemplo al minero que están manejado los chinos y en donde no hay empresas americanas involucradas… Si lo aplican generalizado, para la economía de Nicaragua sería peor que tener varios terremotos juntos», asegura.
A criterio de un analista financiero, que solicita anonimato, en el caso del café, Europa y Asia podrían ser las alternativas, sobre todo porque el producto ya tiene presencia en esos mercados. Y para la carne, Centroamérica y América Latina podrían ser opción y también algunos países de Asia.
Pero Chamorro considera que estos nuevos mercados para la carne se abrirían para cortes selectos que son distintos a la carne industrial que se vende en Estados Unidos, que solamente ese país compra.
Además, los especialistas reiteran que abrir nuevos mercados y consolidarlos no es un proceso de meses sino de años, que además requiere muchos esfuerzos, que se agudizan ahora que no existen organizaciones gremiales que apoyen esos esfuerzos.
Dictadura ignora la crisis que se avecina
A criterio de los especialistas, con el sector zona franca no hay muchas opciones, porque si se pierden los privilegios que otorga el Tratado de Libre Comercio entre República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos, conocido como DR-Cafta, o si imponen un arancel de hasta 100 por ciento, lo más seguro es que se vayan del país muchas de las empresas textiles que exportan la mayoría de sus prendas a Estados Unidos.
El sector textil aporta más de la mitad de las exportaciones totales de zona franca que el año pasado generaron 3,268.90 millones de dólares, de ese monto 1,737.50 millones los aportaron las prendas de vestir.
Mientras los sectores esperan angustiados y buscan opciones para enfrentar la crisis que se avecina, la dictadura Ortega Murillo sigue sin referirse a la decisión de la USTR y a las consecuencias que provocaría la aplicación de las medidas que contempla al Cafta o al mayor arancel, y que según los economistas provocará un retroceso económico y una crisis similar a la que vivió el país durante el primer mandato de Daniel Ortega, en los años 80.