Mientras Estados Unidos decide si le suspende los beneficios del Cafta o le impone un arancel de hasta 100 por ciento a los productos que Nicaragua envía a ese país, los especialistas advierten que cualquiera de las dos medidas será similar a un embargo comercial que provocará recesión económica. Eso junto a la crisis del turismo, la reducción de la inversión, y la amenaza que enfrentan las remesas, empujarán a la economía a una crisis parecida a la que enfrentó durante el primer mandato de Ortega en los años 80.
«Una de las opciones que le quedan a Nicaragua en el mediano plazo es repetir la situación de la época de la Revolución en los años 80, cuando bloquearon a Nicaragua y por tener en esa época, igual que ahora, un comercio muy abundante e inversión con Estados Unidos, la economía se desplomó», plantea un economista que solicita no ser identificado.
El economista y un analista financiero consideran que puede parecer apresurado plantear escenarios, porque todavía no hay datos precisos sobre la sanción que impondrá Estados Unidos, y porque la política de la administración de Donald Trump es errática, ya que en algunas ocasiones solamente para forzar una negociación. Sin embargo, ya se vislumbra un escenario poco alentador.
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Impacto en la economía será catastrófico
Los especialistas consideran que sin importar si le suspenden a Nicaragua los beneficios del Tratado de Libre Comercio entre República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos, conocido como DR-Cafta, o le imponen un arancel de hasta 100 por ciento a los productos que coloca en el mercado estadounidense, el impacto en el crecimiento económico será catastrófico.
«Lo que viene es un impacto fuerte, el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) que en los últimos años promedió entre 3.8 y 4 por ciento, se puede reducir hasta menos a 1 por ciento, porque se afectarán todas las cadenas de valor. Además, se generará un desempleo masivo que puede afectar a los países vecinos o incluso a Estados Unidos, ya que las personas buscarán opciones laborales fuera del país», asegura el economista.
Lo más grave, según los especialistas, es que la dictadura Ortega Murillo no está interesada en evitar la crisis que se avecina, porque ellos priorizan sus intereses, su riqueza, y sobre todo conservar el poder; y ahora ni siquiera cuenta con aliados que los ayuden a mantenerse a flote como ocurrió en los años 80.
En los últimos ocho años las exportaciones de Nicaragua se habían convertido en uno de los salvavidas de la economía que sostiene a la dictadura de Daniel Ortega, las que crecieron sostenidamente por el incremento de la demanda de productos por parte de Estados Unidos.
En el 2018, las exportaciones ascendían a 5,014 millones de dólares y al cierre del 2024 significaron para la economía el ingreso de 7,521 millones de dólares. Un virtual embargo comercial de Estados Unidos impactaría esta fuente de recursos.
Otras tablas de salvación que están afectadas
Otra tabla de salvación eran las remesas, que están bajo amenaza de reducirse en el 2026, luego que entre en vigencia el impuesto del 1 por ciento que la administración Trump impuso a estos envíos. A esto se suman las deportaciones masivas y el cese de beneficios migratorios como el parole y el Estatus de Protección Temporal conocido como TPS.
Cabe señalar que el año pasado, de los 5,243.10 millones de dólares en remesas que el país recibió, 4,340.20 millones —que representan alrededor del 80 por ciento del total— los mandaron los nicaragüenses que están en Estados Unidos.
En el 2018, durante el estallido de la crisis política en Nicaragua, las remesas aportaron a la economía 1,501 millones de dólares, de los cuales 825 millones vinieron de Estados Unidos.
Y aunque la dictadura ha estado firmando acuerdos de inversión con China, lo cierto es que también la inversión extranjera está en la cuerda floja. La Inversión Extranjera Directa (IED), según reportes del Banco Central de Nicaragua (BCN), durante el primer semestre se redujo en comparación con el mismo lapso del año pasado.
También la IED y el turismo
Según el reporte oficial, en el primer semestre del año llegaron al país 1,427 millones de dólares en ingresos brutos de IED. El monto es inferior en más de 200 millones con el reflejado en el mismo periodo de 2024, y representa una caída del 16 por ciento.
Finalmente, el régimen de Daniel Ortega tampoco cuenta con los flujos de ingresos que le estaba garantizando la sobrevivencia del turismo. Según reportes del BCN, durante el primer semestre del año el sector generó 224 millones de dólares en ingresos, monto menor en casi 50 millones en relación con los ingresos vistos por turismo en el mismo lapso del año pasado.
En los últimos tres años el tráfico de migrantes irregulares hacia Estados Unidos, que promovió la dictadura Ortega Murillo a través del Aeropuerto Internacional de Managua, mantuvo dinámico a este sector, pero la política migratoria del presidente Trump acabó con ese negocio.
En el 2024, los ingresos por turismo ascendieron a 510.80 millones de dólares, cifra menor que los 739.20 millones reflejados en 2023, en pleno apogeo del negocio migratorio que se inventó la dictadura.
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Ahora no cuentan con la URSS ni con Venezuela
«Hay que reflexionar sobre lo que estamos haciendo con nuestro país. La responsabilidad es de todos para reencauzar las cosas de una mejor manera. En el pasado la ayuda de la Unión Soviética, de la comunidad internacional o de Venezuela, y recientemente las remesas sirvieron de tablas de salvación. Pero ahora no hay perspectivas cercanas que llenen vacíos como los que se podrían crear bajo un escenario extremo», advierte el analista financiero.
A través de una investigación sustentada en la sección 301, de la Ley de Comercio, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR por sus siglas en inglés) determinó que el régimen Ortega Murillo viola los derechos humanos, laborales y el Estado de derecho; y que estos abusos son irrazonables y perjudican el comercio estadounidense.
Para acabar con estos abusos propuso aplicar algunas de las siguientes medidas: suspender parcialmente los beneficios del DR-Cafta; aplicar aranceles de hasta el 100 por ciento, de forma inmediata o escalonada en un periodo de hasta doce meses, a todos los productos que Nicaragua manda a ese mercado; aplicar aranceles de hasta el 100 por ciento a sectores seleccionados inmediatamente; o suspender, de manera inmediata o gradualmente durante doce meses, todos los beneficios del DR-Cafta.
Cabe señalar que los beneficios arancelarios del Cafta están suspendidos desde el 1 de agosto de este año, cuando entró en vigencia el arancel del 18 por ciento, que el presidente Donald Trump le impuso a los productos nicaragüenses que entran al mercado estadounidense.
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Impacto crítico obliga a buscar opciones
En cualquiera de los casos, según el economista, el impacto de las medidas será crítico, porque provocará la pérdida de competitividad, ya que el arancel encarecería los productos locales y los sacaría de competencia. Los más afectados serían sectores de zona franca como el textil, pero también productos tradicionales como el café, la carne y el oro.
Esto se traduciría en desempleo, pero también en una fuga masiva de inversiones extranjeras, ya que las empresas tendrán que trasladarse a otros países que les ofrezcan los beneficios del DR-Cafta que perdería Nicaragua. Además, estas medidas le podrían restringir aún más el acceso a financiamiento internacional.
Ante este panorama nada alentador, los especialistas aseguran que el país sobrevivirá, sólo que más pobre de lo que ya es; y que en el largo plazo podría ir cambiando la estructura de la economía, para orientarla a otros mercados que sustituirían al estadounidense, cosa que no será fácil. Por tanto, consideran que lo importante es evitar la imposición de estas medidas que serán devastadoras para la economía.
Acciones para mitigar el daño
Si Nicaragua no logra evitar que se impongan las medidas, el régimen Ortega Murillo tendrá que impulsar acciones internas para mitigar el impacto, entre ellas seguir presionando a las empresas y buscar nuevas alternativas para la mitad de sus exportaciones, ya que actualmente ese es el porcentaje que se envía a Estados Unidos. Además, tendría que impulsar acciones de mitigación tanto internas como externas.
A nivel interno, según el economista, las acciones pueden ser:
1. Medidas correctivas y diálogo, para corregir las violaciones de derechos humanos, derechos laborales, y Estado de derecho, que señala la USTR. Esto pasaría por reabrir el diálogo con Washington para mitigar o revertir esas medidas.
2. Ajustes macroeconómicos. Esto incluiría mantener el tipo de cambio fijo, para captar más dólares y seguir fortaleciendo las reservas. Aunque su impacto sobre las exportaciones se vuelve más complejo en este escenario.
3. Incrementar la presión a las empresas privadas y a los hogares, para compensar la pérdida de ingresos por exportaciones.
4. Fomentar la inversión y consumo interno, aunque esto sería limitado por el probable deterioro de la confianza empresarial y el poder adquisitivo.
A nivel externo tienen que buscar diversificación y nuevos mercados, que ayuden a reducir la fuerte dependencia que Nicaragua tiene con el mercado estadounidense.
Para mitigar el impacto a nivel externo podrían:
1. Fortalecer las relaciones con aliados estratégicos, entre ellos China y Rusia. Ya lo hicieron con China, y aspiran a convertirlo en un mercado alternativo para algunos productos. También han firmado acuerdos de cooperación con Rusia. Sin embargo, reemplazar el volumen y las cadenas de suministro hacia Estados Unidos será un desafío enorme. Especialmente porque en casi dos años de vigencia del Tratado de Libre Comercio con China, ese mercado sigue absorbiendo alrededor del 1 por ciento de las exportaciones nicaragüenses; mientras que con Rusia, a pesar de años de relaciones, el comercio es casi inexistente.
2. Otra opción es seguir buscando nuevos mercados para las exportaciones en Asia, Medio Oriente, y otras regiones. Sin embargo, no hay que olvidar que muchos productos, especialmente los textiles de zona franca, están integrados directamente a las cadenas de valor de Estados Unidos, lo que hace casi imposible reorientar su destino.
3. Potenciar el comercio con los países de Centroamérica, que aunque es un mercado menor que el de Estados Unidos y otros países del Cafta, podrían ver afectadas sus propias exportaciones debido a la integración de las cadenas de valor con Nicaragua.
No piensan en el futuro de la economía
Aunque seguramente impulsarán estos esfuerzos, no evitarán un inmediato deterioro de la economía, del que sólo podría recuperarse si se consolidan nuevos mercados.
«Pero lamentablemente Daniel Ortega y Rosario Murillo no piensan más allá del mañana ni más allá del poder. Se sienten preparados para enfrentar lo que se viene pronto y luego en el camino ver cómo lo irán arreglando. Porque ese es el gran problema que ha tenido Nicaragua. Nunca ha tenido una estrategia económica de mediano plazo, el único que lo hizo fue el expresidente Enrique Bolaños (q.e.p.d.), pero el resto de gobernantes nunca ha pensado en el futuro y mucho menos ahora lo harán», lamenta el economista.
Mientras la administración Trump decide cuál de las cuatro medidas que propuso la USTR le aplica a Nicaragua, los especialistas consideran que lo único que podría suavizar estas sanciones, son los comentarios que pueden presentar las partes involucradas antes del 19 de noviembre.
Ya que están seguros que los Ortega Murillo no realizarán ningún esfuerzo por evitar que se impongan estas medidas, para frenar la crisis que se avecina, como consecuencia de los atropellos y violaciones a los derechos humanos, laborales y al Estado de derecho que siguen cometiendo, sin importar el alto precio que pagarán miles de nicaragüenses, especialmente los que perderán sus empleos.