Laura Chinchilla, expresidenta de Costa Rica. EFE

Laura Chinchilla, expresidenta de Costa Rica. EFE

Expresidenta Laura Chinchilla pide disculpas a los nicaragüenses por declaraciones de Laura Fernández

Las declaraciones de la presidenta de Costa Rica, Laura Fernández sobre el régimen Ortega Murillo han generado una ola de rechazo en su país y muestras de solidaridad por parte de exmandatarios costarricenses.

La expresidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, se mostró avergonzada por las declaraciones que dio la actual presidenta de su país Laura Fernández durante una entrevista y en donde aseguró que los nicaragüenses tienen el gobierno “que han elegido tener”. 

“Pido disculpas a las hermanas y hermanos de Nicaragua ante las atroces declaraciones de la presidenta de mi país”, señaló la expresidenta Chinchilla en una publicación en sus redes sociales. 

“Hay dos posibles explicaciones de tal desatino: ignorancia o indiferencia. Si es lo primero, avergüenza al país; si es lo segundo deshonra nuestra tradición de condena absoluta a las tiranías y no representa el sentir mayoritario de los costarricenses”, valoró. 

Chinchilla mencionó que con sus declaraciones Fernández ignoró las últimas tres reelecciones fraudulentas de Daniel Ortega y recordó que en el último proceso electoral en Nicaragua, celebrado en 2021, “siete candidatos presidenciales fueron encarcelados o inhabilitados”.

Además, Chinchilla criticó que Fernández “encubrió bajo una supuesta “estabilidad económica” los sufrimientos a que ha sido sometido el pueblo nicaragüense por parte de la dictadura: más de 350 asesinatos; más de 120 casos de desaparición forzada; más de 1,000 opositores detenidos; más de 5,000 organizaciones de la sociedad civil clausuradas; decenas de universidades cerradas; y represión transnacional documentada, que incluye el vil asesinato en territorio costarricense de Roberto Samcam”. 

Por otro lado, la exmandataria costarricense señaló que Fernández ignoró la reciente muerte del líder indígena y diputado Brooklyn Rivera, quien permaneció más de dos años en situación de desaparición forzada hasta que el régimen lo mostró moribundo en una cama de hospital. Pocos días después, Rivera falleció bajo custodia de la dictadura. 

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“A modo de exculpación a los dictadores Daniel y Rosario, cerró diciendo: “Dios con Nicaragua”. Cuando a esa sufrida población se le ha despojado también de la libertad religiosa, con sacerdotes encarcelados, congregaciones religiosas expulsadas, y hasta templos y procesiones de Semana Santa clausuradas”, criticó la expresidenta. 

Expresidente Solís también rechazó declaraciones 

El expresidente costarricense Luis Guillermo Solís Rivera también deploró las declaraciones de Laura Fernández y señaló que esta desconocía las atroces violaciones de los derechos humanos cometidos por la dictadura Ortega Murillo. 

“Ello ha sido constatado por múltiples organismos independientes de derechos humanos incluidas las propias Naciones Unidas”, resaltó el expresidente. 

“La política exterior de Costa Rica siempre privilegió la defensa de los derechos humanos y el derecho internacional por sobre cualquier otra consideración, incluida la comercial. No hacerlo solo puede ser fruto de un reiterado pragmatismo oportunista, que ya puesto en práctica por Rodrigo Chaves durante su gobierno, deja muy en entredicho los principios y valores que han inspirado históricamente la política internacional de nuestro país”, detalló en sus redes sociales. 

Tanto Laura Chinchilla (2010 – 2014) como Luis Guillermo Solís conocen bien a Daniel Ortega, pues les tocó lidiar con él cuando fueron presidentes en sus respectivos mandatos. En el caso de Chinchilla, tuvo varios conflictos limítrofes y diplomáticos con Nicaragua por la construcción de una trocha sobre la ribera del río San Juan en el lado costarricense. 

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Por su parte, Solís enfrentó una crisis migratoria generada por el régimen Ortega Murillo al cerrar la frontera de Peñas Blancas a cientos de cubanos, haitianos y migrantes africanos que atravesaban Centroamérica para llegar a Estados Unidos. Esto devino en una crisis humanitaria que Costa Rica tuvo que resolver con ayuda del gobierno de México, pues Ortega no brindaba soluciones a la crisis y en su lugar solo endurecía su postura. 

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