Nicaragua ha vivido un convulso 2022. Entre los aciertos y alegrías que pudieron vivir personalmente las familias, el país se vio envuelto en represión, persecución, desempleo, carestía, luto, migración y exilio, entre otras problemáticas; haciendo que los ciudadanos concluyan otro año más en una suerte de resistencia y sobrevivencia colectiva.
LA PRENSA hace un reconteo de los eventos que han marcado el calendario en Nicaragua y los corazones de miles de familias. Estos son los más destacados:
Daniel Ortega se atornilla en la Presidencia de Nicaragua
El 10 de enero se llevó a cabo la toma de posesión presidencial de Daniel Ortega, que representa la quinta de su vida desde que llegó al poder por primera vez tras las elecciones de 1984 y la cuarta de forma consecutiva desde que regresó a la Presidencia en 2007.
El abstencionismo, la falta de transparencia y la falta de reconocimiento internacional a unas elecciones de cuestionable legitimidad administradas por un Consejo Supremo Electoral fraudulento, controlado por el orteguismo, dejaron nuevamente en evidencia el corte dictatorial de la Administración de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Muerte del preso político y exguerrillero Hugo Torres

La madrugada del 12 de febrero falleció el general en retiro Hugo Torres Jiménez, de 73 años de edad, a 244 días de permanecer como preso político. Semanas antes fue trasladado en estado grave, desde las celdas de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ) al hospital de la Policía orteguista.
Torres se ganó un lugar en la historia de Nicaragua por su participación en la toma de la casa de Chema Castillo y en la del Palacio Nacional. Él fue el único guerrillero que participó en los dos operativos más memorables que el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) realizó para rescatar presos políticos durante la dictadura de Anastasio Somoza Debayle.
Expulsión del embajador del Vaticano
El 12 de marzo, el Vaticano confirmó la expulsión del nuncio apostólico Waldemar Stanislaw Sommertag de Nicaragua, a solicitud de la administración orteguista. El representante del papa en Managua salió del país el 6 de marzo.
La expulsión de Sommertag, según declaraciones al medio español Alfa y Omega, de monseñor Carlos Herrera, obispo de la Diócesis de Jinotega y presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), se debió a que el nuncio solicitó la liberación de los presos políticos y mejorar sus condiciones carcelarias.
Confiscación oficinas de la OEA

El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo anunció el 24 de abril que retiraba las credenciales de los representantes de Nicaragua ante la Organización de Estados Americanos (OEA), enseguida informó del cierre de la sede de la OEA en el país. Momentos después de la noticia, la Policía se apostó en las afueras de lo que era la sede de la OEA.
Dos días después del anuncio, la vicepresidenta designada y primera dama, Rosario Murillo, señaló que el edificio de la OEA en Nicaragua, era declarado de “utilidad pública”, y que se convertiría en el «museo de la infamia».
Detenciones de sacerdotes
El 1 de junio, el padre Manuel Salvador García, de la iglesia Jesús de Nazareno, de Nandaime, fue arrestado agresivamente por la Policía del régimen de Ortega y Murillo por supuesta “violencia” contra una ciudadana. Fue condenado a dos años de prisión y se convirtió en el primer sacerdote encarcelado en Nicaragua.
Más de un mes después, el 13 de julio, la dictadura encarceló a monseñor José Leonardo Urbina, titular de la parroquia del Perpetuo Socorro, y vicario episcopal de Boaco, y fue sentenciado a 30 años de prisión por presuntamente haber incurrido en los delitos de abuso sexual y violación en una menor de 14 años.
Este año sería el que ha registrado a más religiosos detenidos: al menos nueve sacerdotes procesados y un obispo por cometer supuestos delitos políticos y dos por supuestos delitos comunes.
Expulsan a misioneras y cierran las puertas de su obra de caridad

6 de julio. Expulsión de las Hermanas de la Caridad. 18 religiosas de la Orden Madre Teresa de Calcuta salieron de la Casa Hogar en Carretera Norte, Managua, escoltadas por patrullas y microbuses de la Dirección de Migración y Extranjería, con rumbo a la Carretera Panamericana Sur, para llegar al país vecino de Costa Rica.
Casi cuatro décadas después de haberle abierto las puertas de Nicaragua y facilitar las gestiones para que desarrollaran sus proyectos humanitarios en el país, Daniel Ortega obligó a las Misioneras de la Caridad a abandonar el país, tras la cancelación de la personería jurídica que les permitía realizar sus obras de ayuda a las comunidades.
Exilio de la redacción de LA PRENSA
El 21 de julio, LA PRENSA informó que periodistas, editores, fotógrafos y demás personal del Diario de Nicaragüenses se vieron obligados a salir de forma irregular de Nicaragua, para resguardar su seguridad y libertad, debido a la persecución que desató el régimen de Daniel Ortega contra el personal del Diario, tras la cobertura de la expulsión del país un grupo de misioneras de la Orden María Teresa de Calcuta.
Este ataque contra el Diario —cuyas instalaciones el régimen mantiene tomadas desde agosto de 2021— inició la noche del pasado 6 de julio, cuando la Policía secuestró a dos trabajadores del medio. A los arrestos les siguieron allanamientos a las casas de varios periodistas, fotógrafos y otro personal del medio.
Migrantes fallecidos en accidente

La noche del 27 de julio se registró el aparatoso accidente de tránsito, en el kilómetro 171.5 de la Carretera Panamericana Norte, en el departamento de Estelí, donde fallecieron 16 migrantes (15 venezolanos y un nicaragüense) y resultaron lesionados más de 52 personas.
El accidente, que ocurrió entre las 6:30 y 6:40 de la noche del 27 de julio, fue provocado por el exceso de velocidad.
Secuestro de monseñor Rolando Álvarez

Este hecho trastocó no solo a la Iglesia y feligresía católica, sino a todos los nicaragüenses que quieren un país en democracia. La madrugada del 19 de agosto, la Policía orteguista secuestró a monseñor Rolando Álvarez, obispo de la Diócesis de Matagalpa, tras 16 días de asedio a la Curia Episcopal.
Monseñor Álvarez, también administrador apostólico de la Diócesis de Estelí y miembro de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), fue llevado el 13 de diciembre a los Juzgados de Managua y acusado formalmente por los supuestos delitos de “conspiración” y “propagación de noticias falsas”.
Conflicto con la Unión Europea
La embajadora de la Unión Europea (UE) Bettina Muscheidt, salió de Nicaragua la tarde del 1 de octubre en un vuelo directo a la Ciudad de México, luego de ser expulsada por la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Tres días antes de salir del país, la funcionaria se mantuvo en su residencia encerrada, sin poder salir, por «resguardo» de la Policía.
Días antes de la salida de Muscheidt, la oficina de la UE en Bruselas recibió una llamada del personal de la cancillería nicaragüense notificándole que la embajadora era declarada “non grata” por el Gobierno y que debía abandonar Nicaragua inmediatamente.
Cierre masivo de oenegés
La dictadura Ortega Murillo ha cerrado y confiscado a más de dos mil organizaciones sin fines de lucro solo en este año, porque las considera como entidades de «alto riesgo para el financiamiento del terrorismo»; con «riesgo moderado para esa actividad ilícita», entre otras.
La cancelación masiva de estas ONG han dejado en el desempleo a cientos de personas, mientras que miles de ciudadanos, entre ellos niños y ancianos, mujeres de escasos recursos o en situación de vulnerabilidad quedaron sin el beneficio o ayuda humanitaria múltiple que brindaban estas entidades.
Ola migratoria

A lo largo de este año, las familias nicaragüenses vieron cómo uno de sus miembros poco a poco se enrumbaban a otro país. Pero fue a finales de septiembre e inicios de octubre que las largas filas que hacían las personas en las diferentes oficinas de Migración y Extranjería de Managua evidenciaron la salida masivas de los connacionales.
A través de videos y fotografías compartidas en las redes sociales se lograron ver a la gente amontonada en los portones de las sedes de Migración, así como de personas que llegaban, incluso, un día antes de la cita para ser las primeras en ser atendidas.
Desde que estalló la crisis sociopolítica del país, en abril de 2018, esta es la primera vez que se comprobó visualmente la ola migratoria de los nicaragüenses.