De lunes a jueves, Karla Loáisiga es ama de casa en Matagalpa. Cuida a su hija Angie, de 14 años, y se encarga de los quehaceres interminables. A partir del viernes, Karla y Angie, a veces también Gamaliel, su marido, viajan a Managua y desde temprano recorren la alameda del Puerto Salvador Allende. No andan de paseo, a pesar de las gafas de sol y del maquillaje.
El oficio de “semaneros”
¿No me vas a ayudar ahora?, dice el vendedor de ojos chinos, cachetes rojos de sol y camisa anaranjada.
El “caramanchel” legal de Vanessa
Debajo de un toldo verde, detrás de una mesa plegable diminuta y ante una máquina de escribir tan gastada que ha perdido la etiqueta de la marca, Vanessa Gómez Soto teclea sobre el papel sellado un poder legal que le solicitó una mujer sesentona
Ama de casa y de gimnasio
¿Qué se podía hacer con la vieja casona terremoteada del barrio Costa Rica en la que había crecido Lisseth Jiménez? Desde el sismo de 1972, la casa no se restauró y prácticamente estaba arruinada.
El karaoke de Lorena
Cuando Martha Lorena Esquivel pasa al frente de las casas anunciando la venta de leche agria que carga en el termo de poroplast, más que gritar parece entonar una balada sentimental de María Conchita Alonso o de Amanda Miguel, sus cantantes favoritas ochenteras.
Farmacéutico de buses
José Antonio Maldonado se sube a un bus de la ruta 266 en la Carretera Norte, paga su pasaje, pide permiso para hablar, y de pie, a unos centímetros del chofer, suelta su monólogo a los que van en el bus.
Un hombre bendecido
La sombra de los cinco chilamates baña el andén, la avenida y el frente de varias casas en Batahola. En ese punto, Carlos Romero, quien estaba sin empleo, se animó a fundar su negocio informal.
“Nicaragua marcó mi vida profesional y personal”
Entrevista con Bill Gentile, el fotógrafo estadounidense que se coló entre las filas de contras y revolucionarios para retratar las guerras que han desangrado a Nicaragua.
El hombre que ama a los perros
Clío está recién bañada y aislada de la jauría. Está inquieta y con el pelambre mojado porque la acaban de bañar. “Es que está en celo”, aclara Francisco Guzmán, un hombre gordo que lleva los anteojos sobre la cabeza como si fuera un aro y que todos los días visita esta casa —mansión— de Santo Domingo para entrenar a Clío y a seis perros más.
Nicaragua tras la supremacía militar aérea
¿Realmente Nicaragua necesita aviones rusos para combatir el narcotráfico internacional? ¿Contribuye a la democracia del país y a la estabilidad de la región centroamericana el reabastecimiento militar de Nicaragua?