La libertad es una sola. No tiene sentido en estudiarla en diferentes ámbitos como si pudiera asilarse de los otros, no puede decirse que se puede ser libre económicamente pero no social o informativamente.
La libertad es una sola. No tiene sentido en estudiarla en diferentes ámbitos como si pudiera asilarse de los otros, no puede decirse que se puede ser libre económicamente pero no social o informativamente.
Si los salarios reales crecen más lentamente que la productividad en cada momento, preservar la competitividad global permitirá un crecimiento más rápido y duradero a lo largo del tiempo, impulsado por el consiguiente auge de las exportaciones.
Los liberados y sus descendientes continuaron enfrentándose a la exclusión a través de la segregación, la privación económica y la postergación de la independencia política.
El pianista, arreglista y compositor Pepe Rivero había transformado los valses y nocturnos del polaco en boleros caribeños y sonaban espléndidamente.
El hermano pueblo colombiano es el que tiene la última palabra y de ellos depende no convertirse en otra Venezuela.
Los líderes autocráticos no pueden permitir la libertad intelectual garantizando al mismo tiempo que no socavará el propio sistema.
¿Es providencial que un papa de Europa del Este corrigiera un abuso cometido en Europa del Este, y que ahora un papa estadounidense denuncie abusos en Estados Unidos?
La solución debe contemplar la construcción de viviendas con alquileres bajos, más ayuda para la reinserción social y laboral de los desamparados, y una atención más extensa y asequible a problemas de atención mental y de adicción. Más estadounidenses duermen en la calle, y necesitan un mayor apoyo, un socorro salvador.
Un acto que los colocaría del lado correcto de la historia, no solo por lo que dicen hoy, sino por lo que estarían dispuestos a reconocer de ayer
La verdadera compasión no consiste en eliminar al que sufre, sino en permanecer junto a él. No es un acto de supresión, sino de presencia. Acompañar al moribundo no es prolongar inútilmente el dolor, sino reconocer que su vida sigue teniendo valor, incluso —y especialmente— en la fragilidad.