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El domingo 31 de mayo, en la hermana República de Colombia se realizará la primera vuelta electoral, la derecha colombiana va dividida igual que en las elecciones presidenciales del año 2022. En aquella ocasión, en la primera vuelta los partidos de derecha, incluyendo al candidato independiente, totalizaron 52.06 por ciento contra el 40.32 por ciento del actual mandatario. Los llamados demócratas no se unieron por diversos motivos y el resultado fue que, en segunda vuelta, el candidato independiente hizo el papel de tonto útil para que la izquierda arrasara y se quedara con la Casa de Nariño por 4 años.
Ahora en el 2026, la historia se repite, con otro candidato independiente, y la más reciente encuesta del Centro Nacional de Consultoría para Cambio, dio a conocer los últimos resultados y continúa adelante el candidato de la izquierda con 37.2 por ciento, el candidato independiente aparece en segundo lugar con 20.4 por ciento, y, en tercer lugar, la señora Paloma Valencia, del Centro Democrático, con 15.6 por ciento.
A esto se debe agregar que el segundo y tercer lugar de fuerzas demócratas se están atacando salvajemente entre ellos, lo que favorece a la izquierda que se presenta unida.
Las fuerzas democráticas suman 36 por ciento, ni unidos alcanzan a la izquierda. Sin embargo, queda claro, que el pueblo colombiano quiere la democracia, pero la división siempre llega cuando aparece un candidato independiente, que promete las estrellas y el reino de los cielos, convirtiéndose en el tonto útil que la izquierda necesita para ganar, sea en la primera o segunda vuelta.
Los colombianos no deben de creer que, en una segunda vuelta, el candidato de derecha que perdió en primera vuelta va a pasar automáticamente a todas las personas que votaron por él, al candidato demócrata que se enfrentara al candidato de la izquierda. Eso es falso, los resultados de las elecciones presidenciales del 2022 lo comprueban.
El caudillo del Centro Democrático se equivocó grandemente al imponer a Paloma Valencia sobre María Fernanda Cabal, quien es mujer de temperamento aguerrido, y que seguramente Uribe no iba a dominar si llegaba a la Presidencia. En cambio, Valencia, por el favor que le hizo Uribe, se quiere congraciar con él y le devuelve el favor anunciando que de ganar lo nombrará ministro de Defensa, en otras palabras, de ganar Valencia, Uribe será el poder detrás del trono, algo que no iba a funcionar con Cabal.
Otro punto de vista que los candidatos han pasado por alto es lo que significa perder a Colombia para América Latina, obviando que Petro se ha alineado con Brasil y México, además, ataca ferozmente a Israel.
Así, las cosas, en las fuerzas demócratas nadie cederá, dicen amar a Colombia, pero no se unieron, por lo menos hasta la fecha de este artículo, solo quieren el poder por separado.
El hermano pueblo colombiano es el que tiene la última palabra y de ellos depende no convertirse en otra Venezuela.
Petro puede sentirse seguro que retendrá el poder y le queda un camino llano para su constituyente. Parafraseando a James Carville, les digo a Uribe y a Abelardo de la Espriella: “Es la unidad, estúpidos”.
El autor es comentarista político nicaragüense.