Xavier Ruiz Ribes


Xavier Ruiz Ribes es cooperante español en Centroamérica

El viaje de Itza

Ponerse del lado de las víctimas, empatizar con una diáspora repartida por varias naciones que no ha optado por irse por voluntad propia: la han empujado a huir, incluso al precio de ser desposeída de un documento identitario que la identifique, desterrada por la fuerza.

Xavier Ruiz Ribes es cooperante español en Centroamérica

El constitucionazo

esto les importa a los nicaragüenses, pero también le debería importar al mundo: hay realidades que, aunque no vayan acompañadas de misiles y bombas y que no ocupen su espacio en los medios internacionales, tienen la capacidad de causar el mismo mal, que es la aniquilación del adversario de manera sistemática por motivos políticos.

Xavier Ruiz Ribes es cooperante español en Centroamérica

De Valencia a Puerto Cabezas

Los gobiernos autoritarios tienen mecanismos para evacuar a la población a refugios seguros sin necesidad de estados de alerta, a costa de sus libertades y de su capacidad de decisión cuando la vida es un bien superior… Mientras tanto, solo queda esperar sentado en el sofá sin el más pequeño sobresalto a que se aproxime el próximo huracán.

Xavier Ruiz Ribes es cooperante español en Centroamérica

El general no tiene quién le escuche

Matar al mensajero nunca ha sido un buen negocio para nadie, y menos cuando no vamos sobrados de ellos. Sin Humberto nos quedan ahora demasiadas preguntas sin respuesta flotando en el aire, y la lúgubre sensación de que en Nicaragua no solo ha muerto un hombre sino también algo más: un síntoma, o quizás un destino.

Xavier Ruiz Ribes es cooperante español en Centroamérica

Un dictador de los nuestros

Espero que la querencia por tiranos no forme parte de ninguna degeneración neuronal ni se contagie por simpatía. Al menos, mientras mantengamos la lucidez y la libertad de palabra, habrá que seguir llamando dictador al dictador las veces que haga falta, con todas sus letras.

Xavier Ruiz Ribes es cooperante español en Centroamérica

Cuando toca decir no

Cuando el precio es el sometimiento a un sistema corrupto, despótico y arbitrario, hay que procurar salvar también la dignidad propia. Y es entonces cuando, muy a pesar nuestro, enfrentamos la terrible dicotomía de bajar la mirada y seguir avanzando a tientas (siempre con la espada de Damocles colgando encima de las cabezas) o ser consecuentes con la misión encomendada y renunciar al vasallaje estéril.