Kevin Solís


Acerca de la transición en Nicaragua

La transición negociada no es un fin en sí mismo. Es un medio. Un medio para recuperar la libertad, reconstruir la institucionalidad y abrir el camino hacia una democracia que no dependa de caudillos ni del miedo. Apostar por ella no es debilidad; es, quizás, la forma más alta de responsabilidad histórica que hoy puede asumir Nicaragua.

Recuperar el horizonte perdido

La lucha no puede ser una repetición ciega del pasado, sino una lectura inteligente del presente. El régimen sigue siendo el monstruo que enfrentamos aquella noche de julio. Pero nosotros no podemos volver a combatirlo con improvisación, desorden o romanticismo político.

Nigeria: el genocidio que el mundo ha decidido no ver

Nigeria no es una nota al pie de página. Es un grito. Un llamado a recuperar la humanidad que hemos perdido en medio de tanta hipocresía. Porque los derechos humanos no tienen color político, ni religión, ni frontera. O son de todos, o no son de nadie.

La peligrosa moda de las etiquetas políticas

Pensar por uno mismo se ha vuelto un acto de rebeldía… El mundo no necesita más etiquetas: necesita más personas dispuestas a pensar con rigor, a hablar con honestidad y a defender la verdad, aunque duela. Porque solo desde la verdad se construye libertad.

Que no haya más continuidad autoritaria

El verdadero reto de la oposición nicaragüense no radica únicamente en denunciar los crímenes del régimen, sino en construir un modelo alternativo de convivencia política. Ese modelo debe partir del reconocimiento de que el disenso es saludable, que la crítica fortalece y que el debate no es violencia.

El régimen teme a los suyos

El poder absoluto no cae siempre por rebelión popular. A veces cae porque sus propios cimientos se pudren por dentro. Y lo que hoy vemos en Nicaragua —esta purga frenética, esta vigilancia a los leales, esta furia contra el pasado— no es fortaleza. Es un síntoma. Es el comienzo del fin.