¿Aplastarán las tradiciones?
La libertad de profesar pública y privadamente la religión es uno de los derechos más sagrados. El papa Benedicto XVI la llamó «la más preciada de las libertades americanas».
La libertad de profesar pública y privadamente la religión es uno de los derechos más sagrados. El papa Benedicto XVI la llamó «la más preciada de las libertades americanas».
Ha sido un gran alivio ver a monseñor Álvarez vivo y sonriente, en una escenografía evidentemente montada para hacer creer que está siendo bien tratado en una especie de Tipitapa Hilton.
El mejor antídoto para la pobreza es una sociedad estable, con Estado de derecho, economía libre e instituciones eficaces, pero para que esto funcione necesita tener de sustento una ciudadanía proba, recia, sujeta a los principios morales que vienen de lo alto.
Es natural, entonces, que el general retirado Ortega anhele una salida intermedia que también permita a la clase política dominante una vida con menos sobresaltos y limitaciones.
Una educación cristiana, con su insistencia en el amor, el perdón, la fidelidad matrimonial, la veracidad, y otro conjunto de valores, suministraría a la juventud una moral difícil de adquirir a través de la educación laica.
Uno de los observadores más agudos del alma nacional, Pablo Antonio Cuadra, concluía que “el pueblo nicaragüense en su mayoría tiene sentimientos cristianos, pero no moral cristiana”.