Exministro de Educación en Nicaragua durante el gobierno de Violeta Barrios de Chamorro. Escritor e historiador. Permanece en el exilio desde 2021, en Estados Unidos, tras una orden de captura en su contra. Fue desnacionalizado por el régimen orteguista en 2023.
El mejor antídoto para la pobreza es una sociedad estable, con Estado de derecho, economía libre e instituciones eficaces, pero para que esto funcione necesita tener de sustento una ciudadanía proba, recia, sujeta a los principios morales que vienen de lo alto.
Es natural, entonces, que el general retirado Ortega anhele una salida intermedia que también permita a la clase política dominante una vida con menos sobresaltos y limitaciones.
Una educación cristiana, con su insistencia en el amor, el perdón, la fidelidad matrimonial, la veracidad, y otro conjunto de valores, suministraría a la juventud una moral difícil de adquirir a través de la educación laica.
Uno de los observadores más agudos del alma nacional, Pablo Antonio Cuadra, concluía que “el pueblo nicaragüense en su mayoría tiene sentimientos cristianos, pero no moral cristiana”.
. Con estas actuaciones el Gobierno de Nicaragua se ha vuelto a exhibir, ante el mundo entero, como un régimen que viola sin pudor las normas más elementales del derecho universal, utilizando al poder judicial como látigo para castigar el disenso. El único delito de sus flagelados ha sido buscar el bien de su patria.
Solo los gobernantes cobardes tiemblan ante cualquier voz disidente. La tolerancia es señal de fortaleza. Igual: mantener la esperanza es señal de fe en Dios.