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La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, por medio del Ministerio del Interior (MINT), aseguró que liberó al obispo emérito de la Diócesis de Estelí, Juan Abelardo Mata, de 80 años, e intentó desviar la atención de la persecución religiosa que su caso evidencia.
Según el régimen, el obispo estaba siendo investigado presuntamente «por propiedades y vínculos familiares que no coinciden con la condición sacerdotal». La decisión de liberarlo, que no ahonda en detalles sobre estos señalamientos, se conoció horas después que el gobierno de Estados Unidos exigió la liberación inmediata e incondicional del líder religioso.
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Para la abogada Martha Patricia Molina, quien ha documentado la represión del Estado contra la Iglesia católica desde hace años, si la dictadura trasladó al obispo a su casa se explica por la presión de la Administración Trump.
«En ningún momento esa acción debe de ser considerada como libertad plena sino que cambia su condición de estar preso en El Chipote a estar preso en su casa y amenazado además«, afirmó Molina en declaraciones a LA PRENSA. Ella describió a la dictadura sandinista como «ilegal e inconstitucional».
Molina demanda que muestren al Obispo
La investigadora Molina aseguró que, mientras el régimen no presente al obispo sano y salvo en su casa, «cualquier comunicado que emitan es mentira». Molina indicó que sacerdotes le han confirmado que «el obispo no está en su casa».
La explicación oficial del secuestro del obispo
El comunicado del MINT dice textualmente: «Luego de una necesaria indagación sobre origen de propiedades y vínculos familiares que no coinciden con la condición sacerdotal del señor obispo Emérito Abelardo Mata, este ha retornado a su vivienda, donde permanece en perfectas condiciones».

El religioso se encontraba en condición de «desaparición forzada», según los expertos, desde el lunes 29 de junio a las 10:00 p.m. Entonces, agentes policiales al servicio de régimen orteguista sacaron a monseñor de su casa en Tisma, Masaya. La irritación del régimen evidenció la persecución a la fe y la represión sistemática imperante en el país.
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El domingo, el obispo emérito ofició una misa en Estelí, en la que rezó por la Iglesia perseguida de Nicaragua, lo que habría molestado a los principales dirigentes de la dictadura. Eso desembocó en una ola de represión que acabó también con la retención del sacerdote Francisco Morales y el diácono Wilfred Arauz Rodríguez. Mata ofició la misa en la parroquia iglesia Cruz del Calvario.
¿Lo enviaron a su residencia?
El oficialismo indicó que monseñor Mata fue retornado a su lugar de residencia y que él reconoció que «en todo momento ha sido tratado con respeto y la consideración que caracteriza a los organismos de investigación de nuestra Nicaragua».
En este sentido, el pronunciamiento del Estado es similar al que han publicado con otros secuestrados, que estaban en condición de desaparición forzada. Eso pasó, por ejemplo con Angélica Chavarría, expareja del fallecido general en retiro Humberto Ortega Saavedra.
El MINT dijo que ella sostuvo que la trataron con dignidad, porque recibe visitas de sus familiares, medicinas y «consideraciones especiales como el uso de un televisor para su recreación y distracción». Ese comunicado no mencionó, por supuesto, que Ortega Saavedra murió siendo prisionero del régimen de su hermano y cuñada.
La gran diferencia con Mata es que Chavarría grabó un vídeo y en el caso del obispo no ha sido mostrado hasta ahora. El Estado afirma también que el obispo emérito ha brindado declaraciones sobre distintos episodios que considera violatorios de las leyes nacionales y que evitaron detallar en su pronunciamiento.
Jurista: «No existe proceso legal»
Para el exfuncionario del poder judicial y experto en Administración de Justicia, Yader Morazán, la detención del obispo emérito fue ilegal. «¡No existe proceso legal alguno en Nicaragua que permita retener a un obispo durante días para «indagar» propiedades y vínculos familiares!», escribió en sus redes sociales.
Enseguida, Morazán afirmó que el comunicado sobre la situación de monseñor Mata fue en consecuencia a la exigencia de EE. UU. «Se vieron obligados a explicar la desaparición forzada de Mons. Abelardo Mata, obispo emérito de Estelí, detenido arbitrariamente después de una una misa donde pidió orar por la Iglesia perseguida», sostuvo.
A su vez asestó que al admitir el secuestro del obispo «se están disparando solos».
También detalló que «el proceso penal exige juez, defensa y plazos; el administrativo no trae consigo la privación de la libertad y el civil, juicio ordinario contradictorio. Lo que describe el régimen es una confesión pública de represión. ¡Qué alguien los asesore, que ya ni se preocupan por aparentar legalidad!».