El obispo emérito de la Diócesis de Estelí, Juan Abelardo Mata.

El obispo emérito de la Diócesis de Estelí, Juan Abelardo Mata. LAPRENSA/O.NAVARRETE

EE. UU. urge liberación del obispo emérito Abelardo Mata

Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental de EE. UU. expresó que la salud del obispo emérito Juan Abelardo Mata es "frágil"

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Estados Unidos urgió este sábado 4 de julio la liberación inmediata e incondicional del obispo emérito de Estelí, Juan Abelardo Mata Guevara, de 80 años. El religioso se encuentra en condición de «desaparecido» desde las 10:00 p.m. del lunes 29 de junio. Monseñor fue sacado de su casa en Tisma, Masaya, por agentes policiales al servicio de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

«Exigimos la liberación inmediata e incondicional del obispo nicaragüense Abelardo Mata, quien ha sido detenido arbitrariamente por la dictadura de Murillo-Ortega», demandó la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado de EE. UU.

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Estados Unidos afirmó que el obispo «no representa ninguna amenaza para el régimen» y expresó que su salud «es frágil». La reacción violenta de la dictadura ocurrió, luego que el religioso ofició una misa el domingo en su antigua Diócesis, y en ella pidió por la Iglesia perseguida de Nicaragua.

Hasta su secuestro, monseñor Abelardo Mata había vivido cinco años en Tisma, una comunidad en Masaya. Ahí se estableció luego que la Santa Sede aceptó su renuncia al obispado de Estelí, tras cumplir los 75 años que establece como límite el Código de Derecho Canónico.

«Los ataques a la libertad religiosa deben cesar»

El obispo emérito padece de problemas de deficiencia cardíaca, oculares y diabetes. Ha sido uno de los religiosos más críticos al régimen Ortega-Murillo y un líder religioso en Estelí, donde estuvo al frente de la Diócesis durante. Tuvo un papel destacado durante el diálogo entre los manifestantes y la dictadura en mayo de 2018.

Era secretario de la Conferencia Episcopal. Durante su intervención, aquel 16 de mayo de 2018, Mata le demandó a Ortega el fin de la represión y describió las protestas pacíficas de entonces como una «revolución no armada». A pesar que Ortega dijo que no había dado la orden de atacar, lo cierto es que a partir de entonces el país entró en una fase represiva en ascenso. Se tradujo en muerte, cárcel o exilio que ha sido documentado por organismos internacionales.

Las posiciones, a favor de la democracia y la libertad del obispo, provocaron reacciones ácidas de parte de los personeros del régimen. A mediados de junio de 2018, por ejemplo, sufrió un ataque por parte de paramilitares y turbas afines al orteguismo, cuando viajaba en un vehículo por el municipio de Nindirí, Masaya. E, incluso, fue asediado y una turba del FSLN le gritaba «Judas, golpista y asesino».

Obispo Abelardo Mata, Daniel Ortega, diálogo nacional
Monseñor Juan Abelardo Mata, obispo emérito de la Diócesis de Estelí. LA PRENSA/ Óscar Navarrete

Persecución religiosa

La Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental de EE. UU. condenó «la continua y cruel persecución religiosa y represión de la dictadura de Murillo-Ortega. Los ataques a la libertad religiosa deben cesar».

La Diócesis de Estelí es una de las que más ha sufrido los embates de la dictadura Ortega-Murillo, después de la Diócesis de Matagalpa. Su administrador ad omnia (para todo), Frutos Valle Salmerón, se encuentra preso, mientras este territorio administrado por la Iglesia católica opera con el 47 por ciento de sus sacerdotes, según la abogada Martha Patricia Molina.

El lunes 29 de junio, el obispo emérito fue retenido, mientras el aparato represivo del régimen se enfocó en detener al sacerdote Francisco Morales, párroco de la iglesia Cruz del Calvario, y el diácono Wilfred Arauz Rodríguez. Ambos «fueron trasladados a Managua para ser interrogados y amenazados y horas después los dejaron en libertad condicional», afirmó la abogada. Desde las 10 la noche, de ese mismo día, el obispo se encuentra secuestrado. Su caso vuelve a evidenciar la persecución religiosa que ha hecho que 309 sacerdotes se encuentren en el exilio, entre ellos cuatro obispos.






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