Jaime Arellano: “Le pedí a Dios que me dejara morir”
El comentarista político bajó más de 120 libras y ahora trabaja como cajero en una gasolinera para sobrevivir.
El comentarista político bajó más de 120 libras y ahora trabaja como cajero en una gasolinera para sobrevivir.
No le conocen estudios ni trabajo y le encanta estar de fiesta en yates, consumir whisky, cerveza y ha dicho que tiene “más ganas de beber que de vivir”. Miembros del régimen cubano lo consideran un “imbécil”.
Regresó del exilio para tratarse de un cáncer de vejiga y cinco años después, la dictadura interrumpió su tratamiento para encarcelarlo. Fue acusado del asesinato de Bismarck Martínez y sus cercanos temen que lo dejen morir en prisión.
Un joven poeta nicaragüense escapó del mundo de la violencia y las drogas gracias a la literatura. “Ya estaría muerto” de haber seguido el destino que le esperaba en las pandillas de Managua, dice.
Le llevaron serenata y flores cuando enjuició al expresidente liberal, pero más tarde la destituyeron y la mandaron de castigo a “la huesera”. Sin embargo, ella murió siendo leal a los sandinistas y a Daniel Ortega.
La joven de 24 años fue rescatada de una red de prostitución en la que estuvo por más de un año. Su mamá está segura de que fue un exnovio quien la metió en eso. “Mi pobre hija, por 20 euros o 10 euros…”, relata.