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No usa traje verde olivo, pero sí camisetas del Real Madrid originales valoradas en más de 100 euros cada una. No carga un fusil, pero sí el último iPhone con el que expone sus lujos y se toma fotos con mujeres. No es guerrillero como su abuelo, pero sí «influencer» en Instagram, donde tiene más de 125,000 seguidores.
De las pocas cosas que Sandro Castro comparte con su abuelo es su apellido y su afición por los relojes Rolex. Es amante del whisky y la cerveza Cristal, la más famosa de la isla. En sus publicaciones ha llegado a decir que tiene “más ganas de beber que de vivir”. Presume de sus viajes en yates de lujo, fiestas privadas y hasta su amistad con artistas del género urbano como Farruko.
En su último video se vistió como sacerdote y mientras era empujado en una carretilla, iba bendiciendo con alcohol a las personas que pasaban por la calle.

A sus 33 años tiene su propio bar llamado Efe, ubicado en el Vedado, la zona más comercial de La Habana y en donde organiza fiestas mientras el resto de la isla se oscurece por los apagones. Incluso en tiempos de pandemia, mientras el mundo estaba confinado, Sandro promovió fiestas masivas en su local.
Sus detractores le señalan de ser “la vergüenza de los Castro”. En uno de sus videos donde se escucha una estrofa de una canción de Bad Bunny que dice “Un aplauso para mami y papi, porque en verdad rompieron”, un seguidor le contestó: “Y otro aplauso para abuelito, ese sí que rompió el país”.
“Si tu abuelo te viera…” le responde otro usuario en sus fotos donde aparece con su iPhone y sus zapatos Nike, dos marcas símbolo de lo que las dictaduras de Cuba, Venezuela y Nicaragua llaman el “imperialismo norteamericano”, en referencia a Estados Unidos.
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“Si Fidel te viera, se volvería a morir”; “a Raul Castro le gusta este reel”; y muchos comentarios más. Pero también tiene personas que lo apoyan y que le comentan que les gustaría verlo como el próximo presidente de Cuba.
El régimen de la isla presidido por Miguel Díaz-Canel aún no toma medidas contra las acciones de Sandro que para algunos deja en mal a la Revolución castrista, sin embargo, una periodista cubana que prefiere no ser mencionada cree que es por respeto a su apellido que aún no se atreven “ni a llamarle la atención. No les gusta, pero sí toleran su comportamiento”.

“El problema de este chico no son los lujos, sino que los hace públicos y deja en evidencia el estilo de vida que tienen los personeros del régimen mientras los cubanos mueren de hambre y lo único que quieren es libertad”, señala la periodista.
Un revolucionario que vive bien
Sandro nació el 5 de diciembre de 1991 en La Habana, cuando su abuelo Fidel Castro tenía 66 años y Cuba entraba en la etapa del Periodo Especial. Esta fue una crisis económica muy profunda que vivió la isla a finales de los noventa, tras la disolución de la Unión Soviética.
El nieto de Fidel es hijo de Rebecca Arteaga y Alexis Castro Soto del Valle. El último es el mayor de los cinco vástagos que el dictador cubano tuvo con Dalia Soto del Valle, su segunda esposa y quien lo acompañó hasta el día de su muerte.
Sandro creció lejos del desabastecimiento y las libretas de racionamiento, mientras todos los jóvenes cubanos de su generación no podían aspirar a más que huir de la isla en una balsa. Fue criado en Punto Cero, la residencia blindada de la familia Castro y de la que se desconoce cómo es por dentro porque han cuidado todos estos años que no salga ni una sola fotografía a la luz, explica la periodista cubana.
Sandro graba sus videos en cualquier parte de La Habana. En la calle, en su bar, en la playa, en yates o en su Mercedes Benz. “Cuando tú eres un revolucionario, tú vives bien”, ha dicho en algunas de sus publicaciones.

La vida que muestra en redes sociales es de ocio y diversión. “De él no se sabe qué estudió, ni de qué trabaja, ni con qué dinero montó ese bar que tiene”, indica la periodista.
En sus videos Sandro también cita versos de José Martí; aparece conduciendo su carro descapotado a más de 140 kilómetros por hora; y le manda mensajes a Donald Trump para pedirle que le dé “vida al migrante” y que no los deporte.
En otros ironiza y se burla sobre los cortes de energía eléctrica que viven miles de cubanos cada día. “Si yo te cojo, te doy como la UNE (Unión Eléctrica Cubana), cada cuatro horas, de lunes a lunes”.
“Imbécil”
No es el único de la familia que se le ha visto con lujos. Su tío Antonio ha sido fotografiado en yates en las islas griegas de Mykonos, y su prima Mariela luce bolsos de Louis Vuitton, sin embargo, a diferencia del resto, Sandro no tiene escrúpulos para dejarse ver.
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Esto le ha valido críticas desde el mismo oficialismo cubano. Ernesto Limia, un intelectual cubano allegado al régimen, lo llamó “imbécil” a inicios de julio y trató de desligarlo de la figura de su abuelo. “No sé de qué lugar sacó Sandro su dinero, pero seguro estoy de que no se lo dio Fidel. Este pueblo lo sabe, y la CIA también”, escribió Limia en una publicación de Facebook.
También el propio tío de Sandro, el fotógrafo Alex Castro, dijo en una ocasión que “una papa podrida no indica que todas las papas del saco estén malas. Revisar bien es de sabios”.

Pese a todo lo que se ha dicho de él a partir de lo que publica y hace, él mismo se ha calificado como “una persona sencilla, y así es como me considero”.
Cuando se grabó conduciendo su Mercedes Benz a 140 kilómetros por hora dijo: “Tú sabes que nosotros somos sencillos, pero de vez en cuando hay que sacar estos jugueticos que tenemos en casa, ¿me entiendes?”
En el vehículo iba acompañado de una mujer. “Graba para adelante, mami, para que vean cómo esto se come la carretera. Mira qué rico eso como va a 140, caballero. Esto es cosa gorda, mi gente, para que no se equivoquen”.
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