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El pastor evangélico Rudy Palacios se fue al exilio en julio de 2018 después de que lo amenazaron con matarlo. Para él esa era la menor de las amenazas, pues también le dijeron que iban a quemar su casa con su familia adentro y que iban a violar a sus hijas. Temía más por ellos que por su propia vida.
Sin embargo, un año y medio después tuvo que regresar de su exilio en Guatemala a Jinotepe para tratarse un cáncer de vejiga, según revela un amigo cercano que solicita no ser mencionado. El pastor se operó del cáncer, pero aún seguía recibiendo quimioterapia porque no está del todo curado de la enfermedad, y por lo cual “es posible que se les pueda morir ahí en la cárcel si no le dan su tratamiento”.
El pasado 17 de julio, dos días antes de la celebración del aniversario de la Revolución Sandinista, la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo ejecutó una cacería en Jinotepe en donde encarceló a Rudy Palacios junto con sus hermanas Jessica y Arely Palacios Vargas; sus cuñados Pedro José López y Armando José Bermúdez Mojica; y su sobrina Olga María Lara Rojas. Esta última también fue operada hace pocos meses de cáncer.

También fueron detenidos padre e hijo con el mismo nombre, Mauricio Alonso Prieto. Hasta el momento, los familiares de los detenidos no han recibido ninguna información oficial sobre ellos y por ello fueron reportados como desaparecidos.
En el caso de Rudy Palacios —señala una amiga que lo conoce desde hace varios años—, ha habido una saña por parte de la dictadura que lo vincula al asesinato de Bismarck Martínez, un militante sandinista supuestamente asesinado por manifestantes opositores en Jinotepe.

Otros de los acusados en este caso ya han sido víctimas de atentados en contra de sus vidas, como el mayor en retiro Roberto Samcam, o Rodolfo Rojas Cordero. Ambos estaban exiliados y fueron asesinados en circunstancias que aún no están esclarecidas.
También Joao Maldonado es parte de este caso. Él ya ha sobrevivido a dos atentados en su contra.
Por ese antecedente, las personas cercanas a Rudy Palacios, de 54 años, temen que la dictadura lo deje morir en la cárcel y no le permita continuar con su tratamiento de quimioterapia.
De hecho, Rodolfo Rojas era muy amigo de Rudy, “casi como hermanos”, detalla la fuente.
Rodolfo Rojas Cordero fue un excombatiente histórico sandinista que se rebeló contra Ortega y coordinó un tranque en Jinotepe. Lo secuestraron en San José, Costa Rica y el 28 de junio de 2022 apareció muerto en Honduras.
Algunas fuentes revelaron al Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más, que a Rojas lo mantuvieron cautivo varios días en La Cruz de Guanacaste, lo trasladaron hasta Rivas y de allí a Honduras, cerca de Danlí, frontera con Nicaragua, donde apareció ejecutado.
Su cuerpo tenía cuatro disparos: tres en el tórax y un disparo de remate bajo la barbilla que le estalló el cráneo.
Quimios bajo vigilancia
Rudy Palacios se exilió junto con su hijo y otros dos jinotepinos el 6 de julio de 2018, dos días antes de que la Policía y paramilitares ejecutaran la Operación Limpieza en Carazo. Para entonces ya lo tenían amenazado y decidió dejar su congregación religiosa para poner a salvo su vida y la de su hijo.
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Días después, recibió un mensaje que decía: “Hijo de las mil putas te fuiste vos, pero tu familia, hija y madre están aquí. Como torturaste, así vamos a torturar a toda tu familia… Así que ya tenés tres paladas de tierra encima”. Eso contó él mismo a LA PRENSA en octubre de 2018.
El amigo que habla con la Revista Domingo fue uno de los que se exilió con él en aquel momento. Dice que salieron de Jinotepe por veredas hacia la laguna de Nindirí, Masaya, hasta que llegaron a Managua para irse a la frontera con Honduras.

Cuando estaban a punto de llegar a Somoto, la Policía los retuvo, pero tras diez minutos de revisión los dejaron pasar y cruzaron la frontera de manera irregular. Luego llegaron a Guatemala y desde allá vieron como su ciudad se bañaba de sangre por la Operación Limpieza que ejecutó el régimen.
Tras más de un año de exilio, el 20 de febrero de 2020, Rudy decidió regresar a Nicaragua. “No entendía por qué se fue, pero ya después me confesó que tenía cáncer y en el exilio no tenía dónde atenderse”, relata su amigo.
Al poco tiempo de regresar a Nicaragua, Rudy fue detenido por la Policía de Jinotepe y llevado ante el entonces comisionado Pedro Rodríguez Argueta. “Se lo llevó al segundo piso de la Policía, lo amenazó de muerte, le tomaron fotos, las huellas y le dijeron textualmente: ‘Ya sabés muy hijo de puta que cualquier mate que hagás, aquí tenemos orden de pasarle la cuenta a quien sea y quien levante la mano se la cortamos’”, cuenta su amigo.
“Desde que regresó nunca ha vivido en paz en Nicaragua. Él es muy honrado, muy diferente al montón de pastores sinvergüenzas que andan alrededor de la dictadura y Rudy no es así”, agrega su otra amiga.
Al pastor también le prohibieron salir de Jinotepe, pero él les explicó que tenía que atenderse el cáncer en Managua. Le respondieron que debía notificar cada una de sus salidas a un número de teléfono, e informar a qué hora se iba y a qué hora volvía.

Además, agentes policiales y paramilitares llegaban mes a mes a su casa para asegurarse de que el pastor estuviera ahí. Luego empezaron a llegar cada 15 días y en los últimos meses, cada semana. Así lo tuvieron por más de cinco años, desde que regresó del exilio.
Como parte del tratamiento de su cáncer, Rudy se sometió a una cirugía para extirpar un tumor cancerígeno y hasta antes de su detención seguía recibiendo quimioterapia, la cual fue interrumpida desde el 17 de julio cuando fue encarcelado. Ni sus familiares ni sus amigos saben si está recibiendo su tratamiento y temen que pueda morir en prisión.
De cachorro a pastor
Rudy Palacios nació el 26 de abril de 1971, es hijo del maestro Juan Palacios y de doña María Susana Vargas. Creció en el barrio San Antonio, de Jinotepe. De su madre heredó sus creencias y desde muy joven se convirtió en creyente.

Antes de eso, en los años 80, Rudy tuvo que cumplir con el Servicio Militar obligatorio y “creyó en aquella causa, como todos en su momento”, indica su amigo.
Sin embargo, su verdadera vocación era la religión. Desde muy jovencito estudió en el Seminario Teológico Bautista, y fue pastor de la Iglesia bautista durante 10 años.
Luego fundó la iglesia La Roca, que llegó a tener ocho subsidiarias en los departamentos del Pacífico de Nicaragua.
La Roca quedaba frente a la Escuela Anexa Elías Serrano, en donde fue el Cine Cora de Jinotepe, y era una de las iglesias evangélicas más grandes de esa ciudad.
Los fines de semana, cuando había buena asistencia, se congregaban hasta 600 personas. “Es un hombre social, bien sonriente, con carisma y bien querido en la ciudad”, detalla su amiga.
Cuando estalló la crisis política en 2018, el pastor Rudy ayudó llevando alimentos y orando con los jóvenes que estaban en los tranques.
También asistió a manifestaciones y empezaron a llegar los primeros mensajes con amenazas: “Te vamos a quemar la casa, te vamos a matar a vos y tu familia, vamos a violar a tu esposa y a tus hijas”.
“Todos los días recibía ese tipo de mensajes, hasta que decidí no leerlos porque era una guerra psicológica muy fuerte”, contó a LA PRENSA en octubre de 2018.
Después, el pastor fue acusado por la muerte de Bismarck Martínez, además de supuestamente participar en actividades de terrorismo junto a otros opositores de Carazo. Quienes lo conocen aseguran que esto es falso. “Él ni estaba donde apareció muerto Bismarck Martínez”, indica su amigo.
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Más bien, relata que en aquellos días “si los chavalos del tranque capturaban a alguien, un infiltrado o un policía que andaba ahí, él intercedía por ellos y se los entregaba a las autoridades. Así igual como hacía el padre Juan de Dios”.

Lo último que los amigos cercanos de Rudy Palacios supieron sobre él era que estaba bajo tratamiento de quimioterapia, en su casa, retirado de toda actividad política porque estaba enfocado en su salud. Ahora temen que muera al igual que otros presos políticos lo han hecho en los calabozos orteguistas.
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