Palabras que matan
Las prohibiciones de las procesiones religiosas se explican más fácilmente por el miedo de los ORMU a cualquier multitud cargada de emoción y fervor, que por el “odio al catolicismo y a Cristo”.
Las prohibiciones de las procesiones religiosas se explican más fácilmente por el miedo de los ORMU a cualquier multitud cargada de emoción y fervor, que por el “odio al catolicismo y a Cristo”.
Nicaragua pareciera recorrer hoy el siglo XXI caminando hacia el XIX. Ojalá me equivoque. Ojalá que nuestra juventud en el exilio y los/las jóvenes sandinistas honestas nos impulsen hacia adelante.
Millones de cristianos construyen interpretaciones providencialistas del mundo en las que Yahvé interviene en la historia para castigarnos, premiarnos o consolarnos.
Nuestro llanto y el del “otro”, sandinista o azul y blanco, nacen de un mismo fracaso, un mismo dolor y una misma historia formada por el llanto de nuestros indios conquistados y embarcados como esclavos…
Los sandinistas decretaron una amnesia colectiva para borrar de la memoria de los nicaragüenses los errores y horrores de ese proceso. Y lo que no pudieron borrar lo disimulan hoy con beatitudes socialistas, solidarias y cristianas.
Nosotros podemos vivir “siempre” en “paz” porque a lo largo de los siglos hemos delegado la responsabilidad de controlar la historia en Dios y el caudillo de turno.