Ambos enfrentan en Tribunal Federal de Nueva York, una acusación que amplía y combina delitos de narcotráfico, armas, narcoterrorismo y además ahora desde el 8 de octubre, conspiración para cometer torturas.
Son acusaciones de la Fiscalía de los EE.UU. por el momento puesto que todavía el proceso sigue sus investigaciones, en las acusación sobre torturas, la Fiscalía alega conspiración para cometer torturas, que Maduro autorizó y supervisó un amplio espectro de sistemas de torturas, detención arbitraria y violencia contra opositores, militares y detenidos incluidos ciudadanos estadounidenses, recibiendo información sobre el cumplimiento de tales actos que incluían descargas eléctricas, desnudez forzadas, aislamiento prolongado, reclusión en celdas de castigo y tortura psicológicas incluidas amenazas contra familiares de los detenidos , privación de alimentos. La mayoría de ellos ejecutados en el terrorífico Helicoide, donde incluso han muerto muchos detenidos.
Con estos nuevos cargos podrían haberse interpuesto acusación en el Tribunal Penal Internacional (TPI), pero los EE. UU. no lo hicieron porque ellos no están adscritos como miembros de ese tribunal y más bien son contrarios a su aplicación a ciudadanos de los EE. UU. y entre los planes de Trump está el desaparecer dicho tribunal.
El proceso desde que los EE. UU. extrajeron a Maduro y Cilia de Venezuela el 3 de enero del presente año y por lo tanto llevan más de nueve meses, sigue su curso y ellos han negado los cargos que les imputan y sus abogados entre otras cosas alegan que Maduro y Cilia eran presidentes de un Estado soberano y por tanto gozaban de inmunidad, al que arbitrariamente con una operación militar realizada por los Navy Seal los sacaron de su habitación y lo llevaron a Nueva York donde guarda cárcel en una prisión de esa ciudad.
Será muy difícil que sus defensas puedan destruir los cargos que les imputan ante un jurado federal, ya que las imputaciones son muy fuertes y están sólidamente sostenidos. De todas formas, la justicia estadounidense es muy garantista e incluso puede ser que el jurado dicte un veredicto absolutorio.
Mientras ello se ventila en EE. UU., en Venezuela siguen al mando los supuestos traidores de Maduro y su mujer, la presidenta interina bajo el protectorado norteamericano Delcy Rodríguez y su hermano Jorge Rodríguez, incluyendo en ese triángulo a Diosdado Cabello son los que siguen simbólicamente al mando de Venezuela bajo la estricta supervisión norteamericana.
Trump ha llamado a Delcy como una «persona maravillosa», pero que en cuanto se salga de los dictados de las autoridades norteamericanas, léase el presidente Trump y Marco Rubio su secretario de Estado «dejará de ser maravillosa», el caso que más sorprende es el de Diosdado Cabello, por cuya cabeza se pagaría una recompensa de 25 millones de dólares y allí sigue vivito y coleando y con el cargo de ministro del Poder Popular para las relaciones interiores, justicia y paz, en que ejerce el control sobre cuerpos de seguridad, orden público e inteligencia del Estado.
Claro está que para mantener la estabilidad y seguridad la presencia del ejército norteamericano es necesario en esta fase de la transición del Estado autoritario dictatorial al Estado democrático, donde hayan elecciones libres, justas y vigiladas, libertad de todos los presos políticos, prensa libre y libertad de opinión que es su secuela, hay que mantener una serie de negociaciones con las oposición al régimen actual, se ha nombrado como representante de la oposición a la diputada Dinorah Figuera, asilada en Valencia, España quien fue presidenta de la Asamblea nacional en 2015 y por la parte gubernamental actual está llevando la voz cantante el presidente de la actual Asamblea, Jorge Rodríguez y que de estas negociaciones salga la solución final a esta compleja cuestión.
En todo este escenario hay que mencionar el aspecto económico, ya que la tajada grande se la lleva EE. UU. con el petróleo venezolano, país que tiene una de las mayores reservas del mundo y que EE. UU. ha firmado que en 25 años el petróleo se venderá a EE. UU. mediante adjudicación directa a la inversión privada a las compañías petroleras norteamericana. Es positivo que el negocio del petróleo se reinvente y pueda alcanzar mayores cuotas de ventas en todo el mundo a pesar de ser un petróleo pesado ya que en EE. UU. las grandes petroleras tienen su industria que puede procesar es tipo de petróleo.
Lo grave de esta situación es que precisamente la verdadera líder de la oposición María Corina Machado, quien ganó las elecciones del 28 de julio de 2024 llevando a Edmundo González como candidato presidencial y María Corina, de vicepresidente por estar inhabilitada por el madurismo para presentarse como candidata a la Presidencia, les fueron adjudicadas al PSUV del madurismo por Consejo Nacional Electoral sin haber ganado las elecciones y arrebató las elecciones a los mencionados.
María Corina es la líder de la oposición aun cuando se le prohíba estar en Venezuela y haber sido incluso ganadora del Premio Nobel de la Paz, no puede entrar en Venezuela pese a haberlo intentado en varias ocasiones, ya que incluso los EE. UU. están avalando esta prohibición, lo que es absurdo y contrario al sentido común.
Se habla que una vez cerrada las negociaciones, que se presume será a finales de año o principios del próximo año habrá elecciones e indudablemente María Corina será la candidata de la oposición. Ojalá así sea por el bien de la restauración democrática del pueblo venezolano que tanto necesita.
El autor es comentarista internacional.