El fenómeno religioso del Chipote (1ª Parte)

Uno de los aspectos más sobresalientes de las declaraciones ofrecidas por los presos del régimen Ortega-Murillo, después de su liberación y destierro el 9 de febrero pasado, ha sido la intensa religiosidad con la que estos nicaragüenses han narrado sus experiencias en las celdas de la dictadura. Por ejemplo, el estudiante Lesther Alemán declaró en una entrevista y escribió en un tuit que su liberación y la de sus compañeros de cárcel significaron para él que “la resurrección se había consumado”. Sin embargo, agregó, todavía falta lograr la liberación de Nicaragua, la que llegará tarde o temprano porque “Cristo vence siempre”.

Alex Hernández, otro de los “enemigos de la paz”, en el rabioso discurso de Rosario Murillo, manifestó haberse “reencontrado con Dios” en la soledad de su calabozo. Alex también reveló que Hugo Torres “había encontrado a Dios” durante su encarcelamiento y que, antes de ser trasladado al hospital donde falleció, el exguerrillero sandinista le confesó su esperanza de ser “recibido” por Dios, “a pesar de que (solamente) lo había comenzado a buscar” durante su reclusión en el Chipote.

Por su parte, Félix Maradiaga aseguró que, a lo largo de su encierro, “Jesús estuvo con él”; mientras que Juan Sebastián Chamorro manifestó que rezaba todas las noches junto con sus compañeros de celda para estar cerca de Dios. La rutina del rezo en el Chipote la confirmó José Antonio Peraza quien reveló que “la práctica del Rosario en las noches, el rezo de la coronilla en las tardes y la inspiración para la oración principal del día, se volvió de destacada relevancia en la vida de los presos”.

Algunos de los presos políticos del régimen declararon haber vivido experiencias extrasensoriales. Edward Lacayo, quien declaró haber “conocido a Jesucristo” en La Modelo, aseguró que en dos ocasiones escuchó en su celda una voz que le decía: “Confía”. La experiencia paranormal de Miguel Mora fue aún más —“entre el 15 de enero y el 15 de febrero”— en las que él y sus compañeros de prisión serían liberados. Dice Mora que la mayoría de sus compañeros “doblaron rodilla” ante esta “revelación”.

Ciencia y fe: dos interpretaciones

El fenómeno religioso del Chipote puede explicarse a partir de la fe o a partir de la ciencia. Desde la fe cristiana, este fenómeno puede verse como una confirmación de que “los caminos de Dios son misteriosos” (Eclesiastés, 11:15) y que “el Señor prueba al justo y al impío” para acercarlos a Él (Salmos, 11:5). Por otra parte, desde la perspectiva de las ciencias sociales, la biología evolutiva y las ciencias cognitivas, el fenómeno religioso del Chipote se explica como una reacción neurobiológica natural del ser humano frente al miedo y la inseguridad.

Así pues, desde la perspectiva de la ciencia, la pérdida de la libertad, el sometimiento a tratos deshumanizantes, la incertidumbre y el miedo de no saber lo que depara el mañana, produjo el desmoronamiento de la “seguridad ontológica” de los encarcelados y, por ende, del sentido existencial que tenían sus vidas antes de ser arrestados. Anthony Giddens y Ronald Laing definen la “seguridad ontológica” como la confianza del ser humano en la estabilidad y predictibilidad de su entorno.

La pérdida de la “seguridad ontológica” causa desorientación. Esta condición empuja al cerebro a reconstruir el “equilibrio” (Jean Piaget) entre el sentido que damos a nuestras vidas y las condiciones materiales dentro de las que operamos. Para reconstruir un “equilibrio neuro-ambiental” (Bruce Wexler), podemos cambiar nuestras circunstancias materiales para ajustarlas a la manera en que entendemos la realidad, para lo cual se necesita poder, como lo muestra el caso de los Ortega Murillo, quienes han usado su poder para degradar la realidad del país y ajustarla a su enfermiza mentalidad; o bien, podemos cambiar el sentido mismo de nuestra existencia para ajustarlo y acomodarlo a las circunstancias que nos rodean. Esto último es lo que normalmente hacemos cuando nos vemos incapacitados para cambiar nuestro entorno, como fue el caso de los presos del Chipote.

Para ajustar —atemperar— la mente a sus circunstancias, los humanos hacemos uso del inventario de posibilidades cognitivas, acumuladas a través de nuestras experiencias como miembros de la especie humana; como productos de contextos culturales y socio-históricos determinados; y, como seres individuales nacidos y desarrollados con dotaciones genéticas específicas y condiciones sociales y ambientes familiares particulares (Susan Carey). Estas posibilidades cognitivas están registradas en el cerebro en forma de “representaciones mentales”, que funcionan como los “ladrillos” con los que construimos nuestras interpretaciones de la realidad (Jerome Brunner). Por ejemplo, con el “ladrillo” Dios, millones de cristianos construyen interpretaciones providencialistas del mundo en las que Yahvé interviene en la historia para castigarnos, premiarnos o consolarnos.

El ladrillo o “meme” Dios (un meme es “una unidad de transmisión cultural” transgeneracional”) es el que mayor influencia ha tenido en el desarrollo de la humanidad (Richard Dawkins). Su longevidad y potencia se derivan, entre otras cosas, de su capacidad para contrarrestar el miedo y la inseguridad, emociones connaturales a la condición humana.

En este sentido, el miedo y la inseguridad literalmente nos empujan a Dios, como se desprende, por ejemplo, de los “extraordinarios” niveles de religiosidad registrados entre los estadounidenses después de los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2011; el aumento de fervor religioso en muchos países de América Latina durante la pandemia del covid; y, el fenómeno religioso del Chipote en nuestro país. Un ejemplo contrario de la relación entre religiosidad y miedo e inseguridad lo ofrecen los países escandinavos: los más estables y seguros del mundo y los menos religiosos del planeta.

¿Ciencia o fe?

¿Es necesario escoger entre una explicación religiosa y una científica del fenómeno religioso del Chipote? ¿Cuál podría ser el impacto de la religiosidad desarrollada por los excarcelados del régimen Ortega-Murillo en la política de nuestro país? De esto y otras cosas hablaremos en la segunda parte de este artículo.

El autor es profesor retirado del Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de Western Canadá.

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