Docta ignorantia
Lo verdaderamente cristiano, es participar en lo que Romero llamó la “gran política”, la política del bien común, para parar la guerra.
Lo verdaderamente cristiano, es participar en lo que Romero llamó la “gran política”, la política del bien común, para parar la guerra.
Esta Navidad —que sangra migrantes, presos y exiliados—, no ha sido diferente. Pensé en su prédica para confirmar, una vez más, que la utopía del reino del Dios del amor que predicó el Nazareno sigue siendo tan imposible como necesaria para salvar a la humanidad de sus peores impulsos.
Pensar y escribir duele y “no paga”, pero a veces es la única forma de sobrellevar la pinche “pesadumbre” de “la vida consciente”. Un intelectual es eso: alguien que no tiene otra opción que agarrarse del salvavidas de la palabra para no hundirse en una depresión.
No será fácil para la ICN poner en práctica la prédica de Francisco y los lineamientos que ofrece el documento del Celam. Hacerlo, implicará señalar crímenes y desviaciones dentro de la misma Iglesia católica, así como a lo largo y ancho del espectro político nicaragüense…
El mismo talento que usamos para destruir y avivar nuestros peores instintos puede ser usado para dignificarnos. Porque se puede denunciar el mal retrocediendo como seres humanos o construyendo una sociedad y un mundo mejor.
Hemos construido dos versiones antagónicas de una Nicaragua imaginada a la medida de la mitad de la patria: la Nicaragua sandinista que convierte a sus adversarios en “puchos”, “satánicos”, “chingastes” y “bacterias”; y la Nicaragua de la bandera al revés, que se resiste a reconocer las legítimas aspiraciones y necesidades del pueblo pobre sandinista…