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La dictadora Rosario Murillo cuestionó este viernes 17 de julio el «afán de odio» y «miseria humana» de sus críticos sin mencionarlos por su nombre. Ella lo contrastó con la «alegría» que dice observar en sus fanáticos cuando faltan dos días para el aniversario 47 de la revolución sandinista.
Si bien Murillo intentó mostrarse como defensora de la paz en su discurso, el régimen se sostiene en la represión con la que han conculcado los derechos fundamentales de los nicaragüenses. De acuerdo con organismos de derechos humanos, Murillo ha sido señalada por la comisión de delitos de lesa humanidad desde 2018.
Testimonios de exmiembros del FSLN revelaron que ella dio la orden a sus bases partidarias del «vamos con todo«. La orientación se tradujo entonces en un feroz ataque de policías y paramilitares a manifestantes pacíficos. Hubo al menos 355 víctimas mortales entre el 18 de abril de 2018 y 31 de julio de 2019, según la Organización de Estados Americanos (OEA).
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«A todos los que maldicen, deseamos bendiciones. Qué Dios limpie sus corazones para que vivan tranquilos, para que efluvios de la armonía y la inspiración de la paz llegue a cada uno y mueva sus almas para bien. Aquí vamos adelante», dijo Murillo en su alocución. Esta vez duró 12 minutos.
Este viernes, los orteguistas celebran la huida del dictador Anastasio Somoza Debayle en 1979. Murillo y su hijo Daniel Edmundo Ortega Murillo están a cargo de la propaganda estatal y para ellos «la alegría (de la población) les ratifica que vamos bien».
Campaña para olvidar a las víctimas de 2018
El aparato estatal ha intentado en los últimos meses que se recuerde a la revolución popular sandinista. A las víctimas del orteguismo en 2018 les han recetado el olvido, o el lugar de villanos de la historia, como en una manifestación realizada el 9 de julio en el departamento de Carazo, ubicado al suroeste del país.
En ese lugar, las bases sandinistas «celebraron» la liberación de los «tranques de la muerte», como llamaban a las barricadas levantadas por la población en las protestas. En realidad, lo que ocurrió fue una masacre perpetrada por el Estado, el partido y grupos paramilitares que dejó centenares de muertos.

«No nos bestializamos con sentimientos maléficos»
Murillo no desaprovechó la oportunidad para atacar a sus opositores, manipulando el lenguaje religioso. «No hay saña que pueda empañar esta alegría, esta certeza de futuro que tenemos en una Nicaragua donde no nos animalizamos, no nos bestializamos con sentimientos maléficos. Una Nicaragua donde todos vivimos el bien, la paz. Una Nicaragua donde todos nos sentimos triunfales. Cuando se expresan maldades, mentiras, odios, hay derrotas. Esos sentimientos y expresiones son la constatación de que hay quienes se sienten derrotados por el bien. La maldad es derrota«, aseguró Murillo.
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En alocuciones anteriores, ella ha derrochado un cinismo sin límite. Cierta vez dijo que la «mentira es un delito de lesa humanidad», como si ella no ha sido señalada de cometer graves abusos de derechos humanos. Este viernes, Murillo anunció que habrá 5,000 vigilias la noche anterior al acto central. Desde ya, ella llamó la «fiesta de la paz«. Pero ese es otro concepto que ella ha manipulado anteriormente. La dictadora suele usar un discurso de odio. A los opositores los ha llamado minúsculos, vampiros y otros insultos.